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El campo de Casas Viejas. Y 4

Pero una cosa es la naturalidad y la justicia y otra bien distinta el resultado final. Es cierto que la batalla final hay que entenderla en un contexto de luchas políticas, donde el PSOE gaditano, viró de posiciones y optó por la que un principio había rechazado. Pero creo que para entender el resultado en toda su profundidad tenemos que remontarnos más atrás.
Medina Sidonia es una de las ciudades más antiguas de Europa, de origen fenicio, que gracias a su posición estratégica entre las dos bahías, entre la sierra y el mar y entre dos continentes ha gozado de una importancia a lo largo de la historia de España que le ha hecho a veces competir con la capital de España, como ocurrió en el siglo XVII. Aunque las huellas romanas y árabes evidencias su importancia en esos periodos su consolidación tiene lugar con la repoblación cristiana. En el centro de la vía natural hacia el Estrecho, por la llamada Cañada Real de Algeciras y hacia la Sierra y hacia Sevilla, está Medina. De aquí la elección como capital regional con Roma, con los Visigodos, con los Musulmanes y, sobre todo, en la época del ducado, como control de las pesquerías del atún y defensa, en retaguardia del Estrecho y la Bahía. Conviviendo campesinos y nobles, artesanos y clero. Pero esto explica que haya muchas casas señoriales en Medina y muchos apellidos de origen ilustre. 



Casas Viejas surge de forma contraria. Siete siglos después  y fruto del problema agrario. Es decir, ligado a los jornaleros, los emigrantes (sopacas), los latifundios… y sobre todo la dependencia económica y política hacía las élites asidonenses, una oligarquía de eminente carácter ganadero. La oligarquía de Casas Viejas siempre entendió que si conseguía la independencia iban a mejorar sus condiciones políticas y económicas. Pero a los escasos propietarios, comerciantes y funcionarios no se le unieron los jornaleros, que eran la absoluta mayoría y que tenían otras pretensiones más acuciantes, como era la supervivencia física. Evidentemente la oligarquía asidonense era más fuerte y tenía más poder político y económico que la de Casas Viejas. Allí había muchos que sus abuelos habían ganado batallas (otros como Cervera las habían perdido, aunque mantuvieran intacta la honra). Aquí la inmensa mayoría era jornaleros de origen asidonense o malagueño. 



Los habitantes de los dos pueblos coinciden en que las diferencias entre uno y otro son evidentes. Los asidonenses ven a los casaviejeños como más izquierdosos, libertarios y de origen menos ilustre. Los casaviejeños a los asidonenses más conservadores, de origen más ilustre y con una historia muy rica. A lo largo de la historia Casas Viejas se desenvuelve mejor en periodos progresistas y peor en los conservadores y dictatoriales. Ejemplo evidente de ello son los cambios de nombres. Casas Viejas primero, Benalup de Sidonia después con la dictadura de Primo de Rivera, otra vez Casas Viejas con la Segunda República, Benalup de Sidonia con Franco, Benalup en la transición y Benalup-Casas Viejas ahora.



Así cuando llega la democracia parece que ha llegado la hora de la segregación. La crisis de la agricultura tradicional ha posibilitado una potente población basada en la construcción y la agricultura intensiva de las Lomas. Las prácticas agrícolas suben, las ganaderas extensivas bajan. Pero los asidonenses no están dispuestos a perder su honor y su honra (ya lo demostró el ya citado Cervera, aunque nos condujera al desastre del 98) maniobran hábilmente, cambian varias veces de estrategia y basados en el peso de su historia consiguen poner fin de forma satisfactoria para sus intereses un asunto que ya se había enconado demasiado. 



Sé que este proceso hay muchas formas de verlo. Y que unos le dan más importancia a los aspectos individuales y presentes y otros le otorgamos más relevancia a los históricos y colectivos. Pero es cierto lo que decía en mi correo mi amigo. Los montes públicos han quedado en manos de Medina, que como siempre les pilla muy lejos. En nuestra sierra están los privados, que como siempre favorecen los intereses de unos pocos y perjudican los de unos muchos, como por ejemplo hacer senderos, visitar el Tajo de las Figuras o buscar espárragos. Por cierto, el colmo de remate es que como se está esquilmando la caza ahora se ha puesto de modo el rececho de venado los viernes, sábados y domingos por lo que no se puede andar por la sierra en esos días. Es verdad que siempre este pueblo ha tenido un problema con la propiedad de la tierra y sus dueños, sean individuales o colectivos. Y siempre ha salido perdiendo. Desde su origen hasta hoy. Nació dependiente de Medina y de la gran propiedad y ha crecido con ese estigma. Es verdad, que pese a ser la puerta natural del Parque de los Alcornocales no tiene montes públicos, también que la propiedad privada no deja desarrollar el inmenso potencial que tiene la sierra y que no es natural, ni justo el termino otorgado. Pero también es verdad que este pueblo se ha forjado en esas dificultades y en esa lucha. Parece que en el presente y en futuro tiene que seguir la misma senda. No le queda otra.

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