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Lavando a mano. 1

Foto Jerome R. Mintz
De nuevo voy a utilizar las fotos del Facebook Historia de Benalup-Casas Viejas en imágenes, junto con las de mi propio archivo para abordar un tema de otras épocas. En este caso el lavado a mano. En todas las fotos que aparecen en esta entrada hay dos características comunes, en el procedimiento y en el sujeto quien las protagoniza. En todas se hace manualmente en el baño de cinc, en el lebrillo, en la fuente o en el arroyo apoyándose en la tabla de madera, la tabla de lavar. En todas las que lo hacen son  mujeres y aunque aparece algún hombre, es de forma marginal y secundaria. 

Estamos ante una de las tareas más importantes y necesarias de la vida familiar; lavar la ropa. Como el resto de las tareas domésticas , en la sociedad tradicional, se consideraban competencia exclusiva de las mujeres, es más estaba muy mal visto que el hombre colaborara, bajo pena de ser tildado con uno de los insultos más graves de la época: “Mariquita”. José María Pemán escribió“Cuando Dios quiso sancionar el pecado original, impuso a la mujer un doble castigo: el dolor en su maternidad y la sujeción al varón que la dominaría”



La segunda cuestión a comentar es el procedimiento artesanal. Aún no había llegado la lavadora, ni la electricidad, ni el abastecimiento de agua. Duro trabajo para las mujeres. Decía Samuel Pepys en 1666 que “La colada ha sido siempre una tarea ingrata en el mejor de los casos, y una maldición en el peor". El procedimiento fue básicamente el mismo durante cientos de años. Las mujeres escurrían la colada con sus propias manos, usaban jabón elaborado por ellas mismas y restregaban la ropa sobre una tabla. El baño de cinc era el depósito y descansadero de esa colada. Cuando la cantidad de ropa era elevada o había que hacer una lavandería especial, como la lana de los colchones se solía ir a un río o arroyo. 


El trabajo era tan duro que el mejor modo de abordar la tarea era retrasarla todo lo posible. Si en el siglo XIX aparecen las primeras lavadoras industriales, en el mundo rural español hay que esperar más. En Benalup de Sidonia hasta finales de los setenta y principio de los ochenta. Las mujeres, como se ve en la fotografía salían a las puertas de sus casas o a la fuente o lavadero público con sus tablas de madera y sus baños de cinc, convirtiéndose la colada en otro de los escasos momentos para la socialización. Se aprovecha que se salía de la casa para las conversaciones y “chascarrillos”, mientras cuidaban de sus pequeños, que correteaban y jugaban a su alrededor...



En la primera fotografía, Teresa Moreno lava la ropa en el patio de casa ante la presencia de su hija, a la que también cuida. Se repite a lo largo de los tiempos la imagen de  la mujer junto al baño y la piedra de lavar. En este caso, además aparece una escoba y una vasija con cal. Los tiestos de las macetas reciclados de ollas viejas completan el paisaje. Esta imagen de Teresa Moreno lavando en un barreño de cinc y en una tabla de madera, mientras la hija la contempla absorta en las galletas del desayuno es de una cotidianidad absoluta. 
Foto Jerome R. Mintz



En la segunda fotografía Francisca Guerrero “la Meinata” hace la colada. También parece una postal de la época. Dos barreños de cinc, la tabla de madera, la vecina que tiene al hijo en brazos, y al fondo los casarones de la calle La Grulla. 




En la tercera fotografía aparecen dos mujeres lavando ropa en la puerta de su casa. Se trata de Francisca Domínguez y Esperanza Alfaro Ganaza. La segunda era la mujer de Juan Fernández, también maestra y la primera trabajaba en la casa de ambos. Al igual que ahora las mujeres que trabajaban tenían que compatibilizar el trabajo de fuera de casa con las tareas domésticas, que eran, y en un porcentaje alto lo siguen siendo, ámbito exclusivo de la mujer.

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