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Las tradiciones se rebelan. El noviazgo a la antigua usanza. 2

Una de las mayores diversiones para las parejas de novios era la asistencia al cine Román, eso sí convenientemente acompañados. En el segundo plano Sebastián Román, Pilar Bancalero y la que luego sería su novia y mujer Carmen Pérez-Blanco. En el primer plano Dolores, Peporro e Inmaculada Morillo.

Sigo basándome en el libro de las tradiciones de Tarifa para hablar de asuntos de la sociedad tradicional. En este caso del noviazgo.  Dicen en el libro Rogelio Ruiz y Luis Gómez Las tradiciones se rebelan: "Como el agua mana de la fuente, los matrimonios manaban del noviazgo. Este estilo de vida tan peculiar ha perdido su fuerza ancestral, sin embargo fue la columna vertebral sobre la cual se sostuvo nuestra sociedad. Por razón de tal envergadura las familias no podían ni debían constituirse a la ligera sino que resultaban de un aprendizaje laborioso, paciente, entusiasta y hasta enriquecedor para los aspirantes al noviazgo cuyo final feliz y prometedor sería el matrimonio. 



Al fondo Maria la hermana de Amparito la de Riscardin, su novio Curro Cozar,  Ana Maria Montiano,  Andres Barberán Cozar. En primera línea a la izquierda Terina la de Juana Cozar, Rosario 
( emigró a Valencia no conozco su apellido) e Isabel Larita. Año principios de los 60. Se ve el cierro y la puerta de Carmen Alcántara.

Siempre era el varón quien por ley natural iniciaba el "acto de arrimarse" a la hembra escogida y aunque estas últimas palabran tengan sabor machista, precisamos que se trata de un "machismo" respetuoso y siempre admirador hacia la compañera. Esto solía ocurrir entre los grupitos de amigas y nunca al azar, sino por algún desconocido motivo reflejo también llamado flechazo, sugestiva palabra que desprendía encanto y poesía. 
Manuel Mateos Sánchez e Isabel Ordoñez Rodriguez cuando eran novios en el año 1955

Las mencionadas conductas acaecían en las fiestas y romerías celebradas en los campos y en los obligados paseos que se efectuaban los domingos por las tarde en todos los pueblos y las ciudades. Si el muchacho era rechazado por la chica elegida, inmediatamente trataba de optar por otra. En cambio, si en vez de desplante o huida, se sucedían sonrisas y coquetos eso era la señal inequívoca del comienzo de un largo y dichoso noviazgo... En aquellos tiempos las parejas recientes tenían que ser aceptadas en el círculo familiar más cercano. Los padres indagaban para cerciorarse si el futuro yerno era un buen partido, trabajador y además de buena familia. En cuanto a las nueras las preferencias consistían en que fueran mujeres de sus casas y evidentemente que no fueran muy callejeras .
Sebastián Sánchez Bancalero y María Enríquez Márquez., paseando por El Cañuelo, año 1957,


Después de cumplir los requisitos, cuando el noviazgo se formalizaba, venía la etapa de los paseos románticos, los bailes y las verbenas, pero ¡ojo! siempre acompañados por algún hermano o hermana menor, y claro está, todo ello siempre pagado con los dineros del novio, pues pocas eran mujeres y muchachas asalariadas. De todas formas, antaño le correspondía al hombre la invitación. A continuación llegaba la etapa de los primeros contactos corporales comúnmente denominada "pelar la pava", hablarse y cortejarse en casa de la novia, pero eso sí, siempre en presencia de la madre". 
Aparecen de izquierda a derecha Sebastián Sánchez Bancalero, María Enríquez Márquez, Juana María Rodríguez Romero y Manuel Quijada Barberán 


Según la revista Muy Interesante el término Pelar la Pava proviene de: "el modismo se decía de los amantes que se pasaban las horas platicando; ella normalmente desde una ventana o una reja, y él desde la calle. Aunque no se está de acuerdo con su origen, la expresión proviene de Andalucía.
A la derecha los novios Ángeles Gallego y Antonio Gracia Marín. Acompañados de la madre y hermana del novio. La foto esta hecha en la Alameda, en la feria de Benalup. 



Algunos lingüistas creen que las mozas aprovechaban para quitar las plumas al pavo o el pollo mientras eran cortejadas por el pretendiente y, cuando eran requeridas por la madre o el ama, respondían: ¡estoy pelando la pava! Obviamente, ésta era una actividad que llevaba su tiempo. 

María Paz Montiano Vargas ye Manuel Zumaquero Cruz en  1965


Otros autores, sin embargo, dicen que el modismo proviene de que la actitud del joven, que acudía a la cita con una guitarra o una mandolina, ofrecía un parecido con la de una persona que sujetaba una pava con la mano derecha y la estuviera pelando con la izquierda". Hay otras versiones: "La mayoría de fuentes coinciden en indicar que la expresión se originó cuando en cierta ocasión la señora de la casa ordenó a su criada que tenía a su servicio que fuese a desplumar una pava que debía ser cocinada.
La muchacha se sentó junto a la ventana enrejada (algunas fuentes indican un balcón) y allí se puso a desplumar al ave; cuando apareció por allí el joven que la pretendía y ambos comenzaron a hablar.
Ante la tardanza de la chica, la señora dio un grito preguntándole que qué hacía que tardaba tanto, a lo que la muchacha contestó: “Ya voy, señora, que estoy pelando la pava”.
Según el periodista y escritor Nestor Luján la historia la protagonizaban una madre y su hija, pero para el folklorista y cronista sevillano  Luis Montoto se trataba de una señora y su criada".

Juan Martinez Moreno y Francisca Sanchez Braza el dia de su boda,un Uno de Septiembre de 1951.A las 6:00 de la mañana para poder coger el autobús e ir a Cadiz de viaje de novios



En el franquismo el nacional-catolicismo dominaba la moral y la vida cotidiana y por tanto también influía en la institución del noviazgo. Si durante la Segunda República las costumbres se relajaron y la libertad se extendió más sobre las relaciones entre hombres y mujeres, con el franquismo se volvió al tradicionalismo y al estrechamiento en estas relaciones.  Durante  el franquismo, el término noviazgo tenía dos acepciones. Oficialmente dos personas eran novios cuando se habían comprometido y se iban a casar, en la práctica esta acepción solo se producía en la segunda etapa del noviazgo cuando se había hecho oficial ante la familia. Los hombres podían tener varios noviazgos a lo largo de su juventud, pero las mujeres solo debían tener un novio con el que acudir virgen al matrimonio.  Para la moral católica el noviazgo era un tiempo de aprendizaje. Una preparación hacia el matrimonio. El matrimonio era para toda la vida y por tanto el noviazgo era la oportunidad para elegir «correctamente» a su futura pareja. Como el matrimonio era considerado oficialmente como una unión espiritual entre dos personas, el noviazgo servía para prepararlos adecuadamente.  Oficialmente durante el noviazgo los jóvenes deberían aprender a reconocer el amor verdadero y a no confundirlo con una simple atracción o deseo sexual. La práctica solía cambiar. 



El día a día imponía atrevimiento y osadía en el hombre, discreción y pureza para la mujer. El hombre que pretendía obtener los favores sexuales de las mujeres se le denominaba ligón, la mujer que prácticaba algún tipo de sexo era catalagoda como fresca o algo más ofensivo. Oficialmente se recomendaba el noviazgo y el matrimonio entre personas de la misma clase social. Luchar contra la atracción del instinto sexual garantizaba pues el éxito de la futura unión matrimonial.

De izquierda a derecha en los jardines de Murillo al princio de abrir por el año 1963 o 64.  Manuel Zumaquero,  Mari Paz Montiano Isabel la mujer Manuel Vidal Montiano (el cabro) Manuel Vidal Montiano y Manuela Jordan la mujer de Miguel (el de tolina)y Miguel (el de tolina) en aquel entonces novios

En Benalup de Sidonia estas relaciones de noviazgos y entre hombres y mujeres no estuvieron tan encorsetadas como en otros sitios de la España de interior e incluso en otros pueblos de la comarca. Me han comentado amigos de Medina, Vejer o Alcalá que les gustaba venir a Benalup a tratar con las mujeres pues era más fácil "ligar" que en sus pueblos. A mi amigo Antonio Lara, a principio de los setenta, le dijo un camionero que lo trajo haciendo autostop desde Espera que tuviera cuidado con las mujeres de este pueblo, pues la culpa la tenía el agua. Ya se sabe que la envidia es muy mala. 
A la izquierda Juan Sánchez y Nico Pérez-Blanco, a su lado la prima de Nico , Mercedes Fernández Pérez- Blanco, Juan Ricardo Rodríguez, Paca Sánchez, una Molinera (casada con un hermano de Benito el panadero) y Chelo Sánchez. El hombre que se ve andando y que vuelve la cabeza es Juan el de Adela, la foto está hecha en la carretera del Vejer a la altura de la venta de miracielos.la foto será de finales de los cincuenta
.


Es la misma envidia que dice que se vuelve homosexual quien bebe agua de la Tajea en los Badalejos o en Alomartes (Granada) quien bebe agua de la Fuentecilla se vuelve tonto. Tanto el agua de Benalup, como las relaciones entre hombres y mujeres eran envidiadas y admiradas secretamente por el resto de los pueblos de la comarca. Lo del agua se debe al rico acuífero que hay debajo de la mesa, lo de la mayor libertad y permisividad en las relaciones entre hombres y mujeres posiblemente sea por la marginalidad de este pueblo de las instituciones centrales y la lejanía de los viejos centros de poder. No obstante, la iglesia pretendía que se cumplieran los cánones establecidos. En el imaginario colectivo todavía se recuerda como el Padre Muriel llegó a suspender algún baile o censuraba la ropa de las mujeres. No obstante, los noviazgos antiguos eran muy diferentes a los de ahora. Podían durar más de una década y reflejaban una sociedad machista, sacralizada, poco igualitaria y con clara ausencia de elementos basados en la libertad. Incluso en el Benalup de Sidonia tan rico en agua. Aunque ya se sabe que cualquier tiempo pasado fue... anterior.
Todas las fotografías son del facebook Historia de Benalup-Casas Viejas en imágenes


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