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El Monasterio del Cuervo. Situación. Accesos y emplazamiento. 1


Me he topado con un artículo de Luis de Mora Figueroa  publicado en Enciclopedia Gráfica Gaditana. Vol II nº 11. 1984 y voy a publicar algunas de las partes que me parecen más interesantes. 


"El monasterio de la Garganta del Cuervo se encuentra en el extremo SE del término municipal de Medina Sidonia, en tierras de la pedanía de Benalup de Sidonia, anteriormente conocida por Casas Viejas, distando por carretera 72 kms. De Cádiz, 32 de Medina Sidonia, 16 de Benalup/Casas Viejas, 33 de Los Barrios, y desde Gibraltar 32 millas.



Se accede al edificio central del convento, a la Garganta del Cuervo, a partir del tramo de carretera local que une Benalup con la comarcal 440 (Alcalá de los Gazules-Los Barrios) en su PK 78; de la local, en su PK 24,500, a la altura del Puerto del Moro, parte hacia el sur un carril que remontando por su margen derecha el cauce alto del Celemín, penetra en un amplio valle cerrado, la Garganta del Cuervo.




El emplazamiento, en las vertientes septentrionales de Sierra Blanquilla, en la cabecera del Celemín, sigue un eje aproximado NW-SE, flanqueando a levante por los riscos que corren entre los vértices de La Cebada y El Cuervo, a poniente por la cuerda del El Alisoso, y cerrado hacia el Sur por el Cancho de los Venados  los puertos del Viento y del Hombre, con alturas de hasta 634 metros, estando emplazado el monasterio a media ladera de levante, a 360 metros de altitud. Todo ello forma parte de las llamadas Sierras del Algibe, litológicamente constituidas por areniscas oligocenas, que afloran por sus laderas y crestas en grandes formaciones rocosas compactadas de color blanquecino, de las que se obtuvo la cantería para labrar el cenobio y los eremitorios, molinos y fuentes circundantes.



El aspecto que ofrecía a comienzos del siglo XVIII, afortunadamente igual hoy día, impresionó a los primeros frailes que visitaron la garganta, y que alabaron sus aguas herrumbrosas y delgadas, la vereda de acceso difícil de encontrar y fácil de perder, que les permitía un grato aislamiento: “Goza de soledad este nuestro Santo Desierto tan propia a nuestra eremítica vida que parece que la Majestad de Dios le tenía designado para los Sucesores de Elías habitadores del Monte Carmelo”. Igual es su embeleso por la fauna del lugar: “Otra no menor causa aiuda al recreo, i al Espiritu antes que salgamos de esta espeña breña; i es, que de entre sus encrespados laberintos se dexan ver muchas reses, ia el enfurecido jabalí, ia el corzo ligero, ia las cabras montensas, i otros montaraces Brutos; i en sus copudos cogollos anidan diversas especies de Avecillas, que al paso que recrean con sus sonoros cantos llaman al Espíritu a las celestiales músicas. Esta, i mucho mas es la hermosura i recreo del interior de la Garganta” Este remedo alicorto y un tanto pedreste de Juan de la Cruz, responde en líneas generales a la realidad, de una exuberancia umbría y recoleta, con un interés naturalístico indudable. A medida que se penetra en la Garganta, el Celemín va perdiendo su habitual cortejo de fresnos, adelfas y zarzas, para configurar biotopos mucho más inusitados a base de alisos, laureles, quejigos y algún castaño asilado, con sotobosque de rododendros, durillos, grandes helechos y considerable variedad de hongos aprovechando la gruesa y húmeda capa de humus, entre ellos el característico “cuesco de lobo”. En zonas algo menos húmedas y más altas, se impone el alcornoque y su cortejo arbustivo de madroños, brecina, lentiscos, arrayanes, aulagas y acebuches; para quedar las cotas altas batidas por el viento con un espeso monte bajo de brezos y jara cervuna.




La comunidad animal es variada; entre los mamíferos destacan venados, corzos, zorros, ginetas y melones; entre las aves más de setenta especies residentes u ocasionales observadas, destacaremos las águilas culebreras, calzadas y ratoneras, el alimoche, buitre leonado, milano negro, aguilucho cenizo, halcón peregrino y azor; y entre las rapaces nocturnas el cárabo y la lechuza común; igualmente el Martín pescador, el jiiguero común, pinzón, verderón, carbonero, herrerillo, arrendajo, petirrojo, roquero, etc. Respecto a reptiles y anfibios, resaltan las culebras de agua y de escalera, el lagarto ocelado, las lagartijas comunes, colilarga y cenicienta, el galápago leproso, salamandra, tritón, etc. Curiosamente, el ave epónima brilla por su ausencia, aunque una pareja de halcones peregrinos cría en un nido abandonado de cuervo. Antes debieron abundar relativamente, y no sólo el intendente de San Elías. Este panorama zoobotánico, muestra evidente de aislamiento y escasa presencia humana, es el mismo que se encontraron los frailes carmelitas que a título áun experimental se establecieron en la Garganta del Cuervo en Diciembre de 1713, en tiempo de la Fundación".



Sobre esta primera entrega quisiera resaltar varios aspectos. El Monasterio depende administrativamente de la lejana Medina, pero el pueblo que está más cerca es Benalup-Casas Viejas. De 1981 es esta visita de la foto de abajo del presidente de la diputación y los concejales de Medina (incluidos los de Benalup) para ver la posibilidad de explotarlo turísticamente. De hecho en los años ochenta los permisos para visitarlos se tramitaban desde el ayuntamiento pedáneo de Benalup-Casas Viejas. En 1991 a raíz de la segregación pasaron a Medina, y en los prospectos turísticos que había se cambió el nombre de la oficina donde había que hacer el trámite.



En la actualidad no se puede visitar. En 1982 la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas, acordó incoar expediente de declaración de monumento histórico-artístico a favor de la Convento de El Cuervo. 35 años después “la Junta de Andalucía mantiene el expediente abierto y el Monasterio sigue sin ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC), lo que demuestra la nula voluntad de proteger este valioso monumento, único desierto eremítico carmelitano conservado en Andalucía. En 2003 Francisco Carrera, Alcalde de Medina Sidonia, de forma sorpresiva y sin fundamento, suspende las visitas al Monasterio alegando peligro para los visitantes por ruina del edificio y despide al guía encargado de dichas visitas. En 2006 se inician importantes obras en el edificio del Monasterio y en el resto de la finca (nuevos accesos y edificaciones), con el apoyo de la Consejería de Medio Ambiente y de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, así como del Ayuntamiento de Medina Sidonia” (Ecologistas en acción)



Pese a que las propuestas y denuncias de la situación han sido abundantes, el  asunto de las visitas al Monasterio del Cuervo va mal, por la oposición de la propiedad y por la lentitud de los procesos. Hay muy poca voluntad política por parte de la Junta de Andalucía y ninguna por parte del Ayuntamiento, que como siempre le pilla muy lejos el Monasterio. Parece que la postura de la Junta es favorable, pero afirma que La Junta de Andalucía dice que sí pero también dice que hay que esperar a que se resuelva un contencioso y unos recursos interpuestos por la propiedad del Monasterio y estos tardaran en resolverse. Curiosamente igual que en el caso de las pinturas del Tajo de las Figuras.



En segundo lugar la riqueza paisajística, botánica y medioambiental que atesora está relacionado con su situación, aislado, en tierra de nadie, alejado de los núcleos poblacionales. Esta tierra de frontera le ha permitido conservar sus valores medioambientales y se explica por su despoblamiento tradicional, sólo roto por los monjes carmelitas durante poco más de un siglo y de los pastores, cabreros, carboneros, corcheros… que pululaban por la zona o por los contrabandistas, bandoleros o maquis a los que sirvió de refugio. Durante los años sesenta y setenta “el monasterio se puso de moda” como lugar de acampada sufriendo los mayores impactos medioambientales de su historia. Después el ayuntamiento de Medina intentó regular las visitas hasta que terminó suprimiéndolas, situación en la que se encuentra en la actualidad.

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