El Monasterio del Cuervo. Elección del lugar y fundación del desierto. 2


Sigue Luis de Mora-Figueroa: "La provincia carmelitana de Andalucía la Baja o de San Juan Bautista buscaba desde su creación un lugar para establecer el preceptivo Desierto donde poder practicar la vida eremítica, además de la conventual. Intentó diversos emplazamientos, entre ellos y desde 1695 en San José del Valle (Jerez de la Frontera) o el pago del Torero (Medina Sidonia), pero todos fueron desechados por una u otra inconveniencia, hasta que a comienzos de 1713 conocen la Garganta del Cuervo, optando por ella, pese a la oposición de las otras órdenes religiosas ya establecidas en tierras de Medina Sidonia, y los reparos por su proximidad a África y el consiguiente peligro de ser capturados por los moros (sic), así como que “le llaman Cuerbo porque saca los ojos; esto es porque todos al ver sitio tan aspero, i impenetrable se lastiman de melancolía que al ver aquel sitio por los ojos les entra i entrysteze”…


El 15 de agosto de 1713 obtienen licencia del duque de Medina Sidonia, en Madrid, y el 7 de octubre del obispo de Cádiz, para trasladarse al Cuervo desde la fallida fundación de San José del Valle. El Definitorio de la Orden establece que a título experimental se establezca una pequeña comunidad de cinco miembros en la Garganta, para comprobar la salubridad e idoneidad general del lugar, durante dos años, y a la vista de los resultados proceder a la fundación definitiva del Desierto, así como a la cesión en firme de las tierras por el Cabildo asidonense, lo que efectivamente no se produjo hasta el 24 de septiembre de 1715.



La pequeña comunidad provisional penetró en la Garganta en diciembre de 1713, portando bastimentos para dos años, entre ellos una mula vieja, cinco mantas, un recado para celebrar misa, y algunos alimentos, como una fanega de trigo, una docena de pollos, o dos ristras de pimientos y una de ajos…Celebraron una primera misa el 13 de diciembre y por segunda vez el 25, con los ganaderos que desde atrás pastoreaban en las zonas más accesibles de la Garganta…pero el idilio pastoril pronto habría de romperse para siempre cuando los tradicionales usufructurarios de los bienes del Común de Medina Sidonia tomaron conciencia del alcance de la futura cesión del Concejo, que les privaba de unos pastos y leñas de los que siempre habían disfrutado, indignación por otra parte animada por alguna órdenes religiosas ya establecidas en Medina, que veían peligrar su  monopolio, y encauzada por el síndico personero del Concejo, responsable de los intereses del Común. 



Por fin el Definitorio carmelitano de 1715, a la vista de los veintitrés meses de permanencia en prueba, entiende idóneo el lugar, y obtiene el 24 de septiembre la cesión de 610 fanegas de monte, entre el Puerto del Hombre y la Pasada del Helecho, y las cuerdas del Alisoso y la Cebada, cesión que contiene una cláusula según la cual si la fundación no se llevara a efecto o el Desierto fura un día abandonado por la orden, todo él revertiría a los bienes de Propios concejiles, como de hecho ocurriera ciento veinte años después tras las disposiciones desamortizadoras. 
Toma posesión del lugar su tercer presidente P.F. Bartholomé de San Pablo, al igual que comienza la construcción del molino que duraría un año, y poco después su sucesor acabaría al igual que los bancales, muro y alberca de la huerta aneja. 
La primera piedra del monasterio propiamente dicho, no se coloca hasta el primero de julio de 1717… En los cuatro años siguientes apenas se trabaja en la obra principal, pero en 1721 se reanudan las labores con cierta intensidad, siendo maestro de la fábrica el hermano Alcisclo de San Rafael, quien para extraer la piedra precisa de la cantera aneja utilizaba unos barrenos compuestos por segmentos de caña, entre nudos, rellenos de pólvora negra”



Sobre este apartado me parece interesante hacer algunas reflexiones y llamadas de atención. En primer lugar que estamos ante tierras del común, no de propios, pertenecientes al Concejo de Medina y con jurisdicción para el duque de Medina Sidonia. Estas tierras comunales habían tenido un aprovechamiento tradicional para el ganado, el carbón, la leña, la caza…. de la abundante población dispersa que siempre ha vivido en esta zona. Por ello, la llegada de los carmelitas provoca enfrentamientos con ellos y trae abundantes litigios y polémicas. Litigios y polémicos que no van a abandonar al Monasterio hasta la actualidad. Llamar la atención también sobre la diferencia que hay entre bienes de propios y del común. Los primeros los alquilaban los ayuntamientos para sufragar sus gastos, los segundos eran aprovechamientos para lo población cercana. La dehesa del Cuervo eran bienes del común que tradicionalmente habían ayudado a las economías de la población dispersa, del bosque humanizado que era el actual parque de los Alcornocales. 



Población que los utilizaba de forma sostenible y sin grandes impactos medioambientales. La llegada de los monjes carmelitas rompió con este aprovechamiento tradicional. Otra cuestión a resaltar es la cláusula fundacional que impone el Ayuntamiento de Medina en el sentido de que cuando se abandonara el lugar por los monjes, la dehesa pasaría de nuevo a ser propiedad del Ayuntamiento. Veremos como eso ocurrió con la desamortización de Mendizabal en 1835 y como terminó en manos privadas. Una de las causas de la conflictividad del monasterio en la actualidad.

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