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El Monasterio del Cuervo. El monasterio como necrópolis. 4

Continuamos con Luis de Mora-Figueroa: “Aunque el aspecto actual de las ruinas no lo detecten, es el caso que más de cuatrocientas personas de nombre, condición y edad conocidos, están enterradas en diversos y localizados puntos del edificio, y lo fueron durante un periodo de algo más de doscientos años, siendo la mayor parte de ellos registrados meticulosamente en los dos Libros de Difuntos, que se inician con el sepelio el 8 de mayo de3 1738 de don Antonio Miguel de Palma, racionero de la Catedral de Cádiz, y se cierran con una postrera inscripción de fecha 27 de septiembre de 1866, de Cristóbal Reyes Peralta, natural de Medina Sidonia, soltero, de ochenta años de edad. Entre ambos, median 128 años y 379 defunciones, en una serie de interés para estudios clínicos, demográficos y sociológicos. 

De un espigado, somero y a vuela pluma, resultan algunos aspectos curiosos, como un porcentaje relativamente alto de muertes violentas, que se inician en el segundo asentamiento (26-VI-1738), correspondiente a dos bandidos muertos a escopetazos en el ladrillar de las Algámitas, y que ya fuera de los registrado en esos libros, se cierra, por ahora, con una inhumación no hace muchos años de uno de los “maquis” muerto en un ajuste de cuenta dentro de la partida. Otro aspecto a resaltar es la procedencia de ciertos difuntos, entre los que cabe citar a genoveses, napolitanos, franceses, alemanes o belgas; la extraordinario longevidad de otros (María Calvente, 104 años; 25-VII-1836) o la curiosa condición de alguno, como en el caso de don Carlos Defontaines, vice-cónsul de Su Majestad danesa en Cádiz. Es notable, igualmente, el número de militares, entre los que cabe estacar a don Francisco de los Rios y Morales, caballero de hábito de San Juan y coronel del Regimento de Infantería de Córdoba (24-VIII1758); don Diego María PIgnatelli, marisca de Campo de los Reales Ejércitos, comendador de Villamayor, hijo de los duques de Monteleón y Terranova (28-VII-1798); don Manuel de Yturrigarai, Tte. Coronel de Caballería del Regimiento de Borbón (17-XII-1800); don Manuel Martín Maroto, coronel del Regimiento Fijo de Ceuta (24-VII-1801); o don Juan Manuel Henebuise, capitán del Regimiento de Caballería de la Reina, 21 de Lïnea (17-VII-1828). Asimismo, es curiosa la reiterada mención, desde doscientos años atrás, de algunos infrecuentes apellidos aún hoy presentes en las inmediaciones del Desierto, como el de Estudillo”. 



Es interesante destacar que el número de muertes violentas en la zona está relacionada con el carácter de frontera, de tierra de nadie que tiene esta zona. Carácter que durante la dictadura continuo como lo demuestra el dato de los dos maquis que fueron abatidos por la Guardia Civil el 19 de marzo. Dice Pérez Regordán: “En los Peñones del Cuervo” estaban contado dinero, procedente de atracos, los guerrilleros Antonio Córdoba Herrera, a)”El Cuervo” y Diego Vázquez Durán, a) “El Porque”, cuando fueron sorprendidos por la Guardia Civil que les dio muerte en el acto. El segundo era natural de Cortes de la Frontera”. Ambos fueron enterrados en el cementerio del Monasterio del Cuervo. También por eso año esta garganta fue lugar habitual de paso de los contrabandistas en su ruta entre Gibraltar y Benalup.  



En cuanto a las causas de las muertes podemos leer en el libro el Monasterio del Cuervo OCD de Rosario Fresnadillo: “No son más de una decena los fallecimientos que se relacionan de forma explícita con la visita a las fuentes medicinales, aunque sospechamos que pudieron ser más; si bien la casuísitca de las muertes permite difuniar el motivo tras el nombre de la dolencia que afectaba al pacientes antes de llegar. En lo que se refiere a las patologías certificadas, podemos decir que éstas presentan las variables más frecuentes en la época: perlesía, ética, tabardillo (11 casos), ictericia, flujo de sangre (hemorragia), llaga interna (úlcera), diarreas, dolor cólico, erisipela (2 casos), resfriado (3 casos), hidropesía de humores (3 casos), úlcera gangrenosa, irritación de viente, mal de orina, sobreparto y mal parto (4 casos) y obstrucciones, son las más destacables.



El estudio del libro de enterramientos del Monasterio del Cuervo que aparece en el libro de Rosario Fresnedillo nos va a servir para comprender de donde procedían los que son enterrados en él.  De 1736 a 1861 se producen 397 enterramientos. Aunque no hay datos de todos los muertos, de todos aparee la fecha y el nombre y de muchos el lugar de nacimiento, de deceso y la causa de la muerte. De 254 aparece el dato sobre el lugar de nacimiento y de ello podemos deducir que la mayoría de los enterramientos se trata de personas que vivían en los alrededores del Cuervo, en el bosque animado que eran estas Sierras. Así cuarenta y ocho enterrados proceden de lugares alejados a la zona de influencia, fundamentalmente de zonas del interior de España (destaca Santander y Cádiz) o del extranjero (7) que habían acudido a la zona a tomar las aguas del cuervo. Ese dato coincide aproximadamente con el del número de muertos que el deceso ocurre en la inmediaciones del convento (22). La gran mayoría 216 de los enterrados proceden de lugares que denotan que vivían de rancheros en los alrededores. Su procedencia coincide con los datos que tenemos sobre el origen de los colonizadores de Casas Viejas. 80 provienen de Málaga, 74 del Campo de Gibraltar, cuarenta de Medina, 17 de Alcalá y 14 de la Sierra de Cádiz. Se trata en su gran mayoría de sopacas, ellos o sus familiares, que tras algunas campañas estivales de siega establecieron su residencia definitiva en la zona. Así de la zona donde hay más muertos es de la Serranía de Ronda 70, de los cuales 11 de Farajan, otros 10 de Ronda, 8  de Algatocín, Juzcar, Alpandeire y Jubrique. Por lo que se vuelve a dominar la importancia de la colonización de esta zona de los sopacas del Valle del Genal. Del Campo de Gibraltar proviene con una amplia mayoría  los que han nacido en Los Barrios, 45.  El dato coincide aproximadamente también con el número de decesos. Así en las Navas y Murtas mueren 14, en el Rincón 11, en Fatigas, Zanona y Casas del Castaño 3. El dato es explicable por la cercanía de estos pagos  de este municipio al Monasterio. Y de la Janda otros 58, con otra aplastante mayoría para los que han nacido en Medina, 40. El dato del deceso nos indica que se trata de población que también vivían muy cerca del Monasterio, pero en este caso de pagos pertenecientes a Medina. Del Porretal 8, de la Albaida 6, de las Algáitas, Vallehermoso, Los Escudetes y Alisoso 5. Destacar que 17 de los enterrados habían nacido en Alcalá y 4 de ellos murieron en el pago de ese mismo pueblo denominado Nateruela. Una cuarta zona la constituye la Sierra de Cádiz pero ya solo con 14 muertos.


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