headerphoto

El fin del plan Benalup 2000


Aunque los inicios del plan Benalup 2000 fueron muy halagüeños,  este no aguantó la prueba del tiempo y paso al baúl de los recuerdos en unos años. El desencanto y el desengaño se apropió de muchos de los participantes, que como vimos era una de las mejores bazas que tenía, abandonándolo progresivamente. Pero además la evolución política de la corporación hizo que el espíritu de este plan pasará a donde habita el olvido. José Luis Pérez Ruiz, el alma ideológica del proyecto, convencido de que no podía  llevar a cabo sus proyectos, abandona el equipo de gobierno presentando la dimisión como concejal  en el año 96.


A partir de aquí, aunque como veremos se hacen realidad algunos proyectos del Benalup 2000, la participación ciudadana se sustituye por la toma de decisiones de forma jerárquica, la horizontalidad se torna en verticalidad. El desarrollo endógeno, sostenible y basado en los recursos naturales se sustituye por otro exógeno, desarrollista y basado en la construcción. El boom del ladrillo, el desarrollo turístico de la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar permite un desarrollo exponencial, un boom económico... que se extiende sin solución de continuidad hasta la crisis de 2007.



 El bienestar económico generado por este crecimiento, la situación de evidente subdesarrollo de  la que que se partía, los réditos políticos de la segregación... y otros factores políticos hacen que se viva en una burbuja económica y política que da grandes resultados y que no hace plantearse que a lo mejor el gigante que se está formando tiene los pies de barro. Además, este desarrollismo,  hace olvidar todas las condiciones favorables que presentaba el plan Benalup 2000 como plan para el futuro crecimiento del pueblo. Se trataba de un plan que abandonaba el fatalismo tradicional de la zona pues partía de la certeza que los recursos naturales, históricos y medioambientales propios del pueblo bastaban para su desarrollo como pueblo a medio y largo plazo, y que  necesitaba la participación popular para su desarrollo. 



El camping proyectado en el Celemín que era la joya de la corona del proyecto puede ejemplificarnos perfectamente la evolución del plan. Abandonados el espíritu y el plan inicial este área se convirtió en un lugar donde se invertía gran parte del dinero, muy abundante por cierto, que las distintas administraciones otorgaban para el desarrollo local. Pero esas inversiones caían en un fondo sin pozo, pues solo servían para dar peonadas, pues las obras realizadas, como si tratara de Penelope que destejía por la noche lo que cosía por de día, se destruían una vez hechas. Pero como el dinero manaba abundantemente y a la gente de Benalup-Casas Viejas se le permitía disfrutar (y destruir lo que se había construido) del área las protestas sobre la nulidad de las abundantes inversiones no tenían el efecto necesario para que se cambiara de actitud.



Pero a partir de  2007, la crisis hace cambiar los planteamientos políticos y económicos locales.  La no apuesta decidida por poner en valor el Área del Celemín desemboca, tras un par de concursos y mucho dinero público invertido, en desentenderse de ella y cederla casi una década después a la Junta de Andalucía, que se la adjudica a Wakana Lake por cincuenta años.  Es verdad que esa cesión impide disfrutar a los benalupenses de unos recursos naturales que desde la década de los sesenta lo hacía como propios, pero también es cierto que la llegada de esta empresa vasca-malagueña demuestra que los recursos naturales de la zona tienen un gran valor y que ellos pueden servir para nuestro desarrollo económico a medio y largo plazo. Además significa un dardo envenenado contra el fatalismo andaluz que dice que esta zona no tiene nada, que es muy fea y es muy chica. Confirma lo mismo que hizo Devors con el campo de Golf, Burka con Alisoso, Miguel Angel con Utopía (Hay malas noticias que indican que tras su muerte, a principio de mayo cierra el local) o Pascual más recientemente con el campo de golf de nuevo... que los recursos naturales, históricos, paisjásticos, ambientales, culturales.... de la zona son tan atractivos que merecen ingentes inversiones privadas. 



Pero el mérito del Benalup 2000 no sólo reside en que fuera el precedente de todas estas inversiones en lo local, sino que los proyectos eran tan buenos, la idea general de la que se partía era tan adecuada al momento y lugar  que pese a que no hubo voluntad política de aplicarla muchos de sus ideas se han hecho realidad. Por ejemplo, el rotulado con cerámica de las calles, la rehabilitación de las fuentes, aunque no todas funcionen, la cooperativa de trabajos forestales, aunque lo hiciera en forma de empresa privada, las rutas a caballo, el mirador del parque de los alcornocales o tantos y tantos proyectos que se basa en los recursos propios y endógenos. 



Pero es más, también nos indica que este plan basado en el desarrollo sostenible y la cultura sigue siendo  válido,  ahora que se ha demostrado que el desarrollismo feroz basado en la especulación y los recursos exógenos ha fracasado. Por eso,  siguen siendo válido todos los proyectos que tiendan a eliminar el aislamiento y la marginalidad tradicional de la zona, por eso debe ser una reivindicación irrenunciable la solución del problemático cruce de Ignacio Castro o la conversión de la carretera del Castaño en una vía segura y acondicionada convenientemente. También sigue siendo válido el intento de  compatibilizar la propiedad privada en la que se encuentra gran parte de nuestros recursos (Morita, Tajo de las Figuras, Monasterio del Cuervo, Vías pecuarias y descansaderos) con el uso público de dichas potencialidades. No nos podemos olvidar de que se debe rehabilitar la torre de Benalup, que se tienen que abrir las cuevas del Tajo de las Figuras y acondicionar su aprovechamiento, que se debe de terminar el expediente de BIC del Monasterio y abrirlo al público o que el rico patrimonio pecuario que poseemos es imprescindible para el desarrollo del turismo rural y medioambiental. Ese también es legado del plan Benalup 2000.



Pero sobre todo, el fallido plan Benalup 2000 nos puede servir para que reflexionemos sobre la necesidad de participación e implicación popular en el futuro del pueblo y en el convencimiento de que el fatalismo, el nihilismo, el conformismo, la pasividad, la incultura, la ignorancia... son las estrategias de las que se han servido unos pocos para explotar a unos muchos. El aprovechamiento y la puesta en valor del patrimonio histórico y natural de Benalup-Casas Viejas es la mejor manera de demostrar, que como siempre, aquí cabemos todos o no cabe ni Dios.

0 comentarios: