headerphoto

Nada se pierde, todo se transforma

Recuerdo que cuando publique un post sobre el bar Resbalón Moisés Vera escribió: “Yo conocí el resbalón con Antonio el dueño del bar y siempre recordare las tapas de hígado y de boquerones era una delicia. Buen bar en un sitio buenísimo”. Voy a volver sobre el mismo tema, ahora con más fotografías, con la esperanza de que la marea que ha provocado los nuevos Facebook faciliten que haya más comentarios y participación de la gente. Y si no lo consigo al menos reflexiono sobre el paso del tiempo, un asunto que me interesa mucho. 

El bar Resbalón era explotado en esta época por Antonio Moguer, de ascendencia sevillana, del pueblo Los Palacios,  que al casarse con una benalupense, regentó junto a su familia durante bastante tiempo este establecimiento, coincidiendo su época dorada con la de la Discoteca Samoa. Antonio Moguer lo abrió en 1965 antes fue antiguo garaje del “correo”, que al trasladarlo a lo de “Polvarea” se quedó vacío el local y se reutilizó para poner este bar. En 1933 era la sede del sindicato de oficios varios, de ascendencia anarquista de Casas Viejas. 



En la primera fotografía, que apareció en el Facebook Benalup desde las fotos Antonio Moguer aparece el primero a la izquierda, dentro de la barra del bar. En la esquina de la barra José Luis Pérez Ruiz. "El Santo" trabajaba en la zapatería de sus padres, que estaba al lado del bar, mientras que estudiaba a distancia magisterio, compaginándolo ello a su vez con las frecuentes visitas al bar vecino. A continuación viene Manuel Guillén Rodríguez, que tenía muy cerca su panadería y que tenía el Resbalón como el bar de referencia. El cuarto que aparece es Alfonso “el Ciego”. Idelfonso Marchante Flores casado con Belén Sánchez Delgado  llegaron a Benalup  en 1959 procedentes de Medina para trabajar en un cortijo cuidando ganado. Idelfonso tuvo un accidente y perdió un ojo. Desde entonces pasó a vender cupones de la ONCE, siendo conocido como Alfonso “El Ciego”, por ese motivo. Fue uno de los personajes más populares del lugar y de la época. En último lugar aparece D. Antonio, el delegado de la ONCE en Benaup, el jefe de Alfonso. Este sustituyó a D. Eufrasio y había nacido en Rota, a donde volvió posteriormente. Estamos ante una estampa tradicional del Benalup de Sidonia de los setenta. Foto de casi todos los días en el mismo lugar y a la misma hora con algunas variaciones. Son hombres que se socializan en el bar y se reencuentra diariamente allí. Me cuenta el Santo: “En el resbalón se jugaba todas las tardes a partir de las 3 era al tute "subastao". A  veces hasta tres partidas simultáneas en diferentes mesas. Se juntaban, entre otros, Domingo "el taxista", Cristóbal "el serrano", el "marqués" de las Torrecillas ( padre del "Cama liebre"), " el cambemba", Paco Flor y Adolfo Flor Cepero... Antonio "el calero" padre del calero grande, algunos más que ahora no recuerdo y ,por supuesto Juan Moreno Vidal "el zapatero" que se cachondeaba con todos los viejos haciéndoles jugadas raras que a ellos no le cabían en la cabeza y me enseñaba a jugar " diferente"”.



En la segunda fotografía, aparecida en el Facebook Historia de Benalup-Casas Viejas en imágenes,  subida por Ana María Moreno Sánchez vemos a Antonio Moguer detrás de la barra. Por delante de ésta de izquierda a derecha : Manuel González Ortiz (Barranquilla), Manuel Moreno Cózar, Alfonso Cózar Tizón, Marcelino (vendedor de materiales de construcción, vivía en Los Badalejos), el que aparece sentado era Manuel Bancalero Gutierrez (el Pancho) y la perra Laica propiedad de Marcelino. 
Foto Mintz



La tercera fotografía es de Jerome Mintz. En la imagen se observa a Roldán charlando con su amigo Francisco Sánchez Rancho Vinagre y con Francisco Macía Chineja, que era camarero. Están en uno de los lugares privilegiados del bar, la ventana próxima a la plaza del Pijo y antes de Abastos desde donde se dominaba visualmente todo lo que pasaba y ocurría en la calle. Al fondo se observa la barra y a la izquierda la máquina de Flipper que hizo furor entre la gente joven. Si una de las hojas de la ventana permite ver a Rancho Vinagre y al camarero Chinejas, la otra actúa de espejo y permite ver lo que hay en la acera de enfrente, la escuela de niños de D. Manuel Sánchez y luego de Eugenio. Ahora pub El Sitio.

Archivo Nicolás Pérez Gómez


La cuarta foto es de las dos hijas mayores del matrimonio, mis amigas,  Mari Carmen y Teresa Moguer Fernández, en el mismo bar. Dicha foto pertenece al archivo de Nicolás Gómez y fue expuesta en la primera exposición de fotos que se hizo en el pueblo. Los bares eran una explotación familiar y los hijos, como se ve en esta fotografía, se críaban dentro de ellos, luego cuando eran más grande tenían que ayudar trabajando.




Una vez que la familia abandonó el negocio paso por distintas manos sin que se consolidara en su explotación. En la actualidad tras una preciosa reforma hay en este local una euro pizzería y Kebab. Es lo que se ve en la quinta y  la sexta foto. Creo que ninguno de los que aparecen en las cuatro primeras fotos pensó en algún momento que en el Resbalón se venderían Kebab.



Los bares, como otros edificios y las partes de las ciudades son parte de ellas y van evolucionando al ritmo de los tiempos. Todo cambia, todo se transforma. En 1964, un año antes de que abriera el Resbalón Antonio Moguer Bob Dylán publicó "The times they are a-changin", el tema que dio nombre al tercer álbum de estudio de Bob Dylan. Las palabras de Dylan reflejaban el estado de ánimo de toda una generación, las ganas de que todo cambiase. “Madres y padres de todo el mundo / no critiquéis lo que no podéis entender / vuestros hijos e hijas están más allá de vuestro control / vuestro viejo camino envejece rápidamente / por favor, salid del nuevo / porque los tiempos están cambiando...Senadores y congresistas escuchad la llamada / no os quedéis en la puerta / no bloqueéis el paso / porque el que saldrá herido será el que se ha quedado atrás / fuera hay una batalla y es brutal / pronto sacudirá vuestras ventanas y hará temblar vuestras paredes”. 



 
Es el paso del tiempo, pero aquellos versos, publicados hace medio siglo, siguen siendo hoy válidos porque necesitamos el cambio, porque el mensaje evocador y combativo, es un clásico que no pasa de moda. Un mensaje de ilusión que no caduca, que se fortalece y que, como el vino, envejece con elegancia.  Al ver estas fotos me he acordado ‘The times they are a-changin’. Y la verdad es que a uno le dan ganas de protestar, de no conformarse, de luchar contra el fatalismo, de vivir… porque la vida cambia. Dylan comprimió en esta canción el sentir y las necesidad de toda una generación y de las que vendría después.  Porque como dice en otra canción Jorge Drexler, otro cantautor del gremio pero más joven,  : “nada se pierde, todo se transforma”

0 comentarios: