Los movimientos migratorios en Benalup-Casas Viejas. Válvula de escape y soplo de aire fresco. Familia Barberán Quirós. 17

El recuerdo de tu tierra siempre estuvo presente en sus nuevas vidas de Alzira, Valencia. Era fácil escucharles hablar de cuando vivían en el Torno, entre Espartinas y Las Lomas, en chozas entre grandes eucaliptos. Fueron unos años felices. Una vida humilde pero “no nos podíamos quejar, no nos faltaba para comer”. 




Los problemas para la familia Barberán-Quiros empezaron hacia el año 1958. “Papá enfermó y tuvimos que vender ese trocito de tierra”. A partir de ahí, todo fue de mal en peor. Vivían de lo poco que les daba una pequeña tienda de comestibles, en un casarón en la calle La Torre. No era suficiente. La temporada de algodón la pasaban trabajando en las Lomas, incluso los más pequeños. Pero ni aún así era suficiente. Habían tocado fondo y la única salida que les quedó fue emigrar.




Diego, Sebastiana y Antonio, los tres hermanos mayores, pudieron sortear ese trance. Ya casados, vivían en Cucarrete, en Benalup-Casas Viejas y en San Fernando.



Una mañana del mes de noviembre del año 64, Antonio, María y sus seis hijos, Pepe, Pedro, Paco, María Julia, Manolo y Guillermo, llegaron a Alzira. En la plaza de un pueblo desconocido, donde les acababa de dejar el autobús, con sus pocas pertenencias y entre gente extraña. “Cuando escuché hablar pensé: ¿dónde me han traído? ¡No hablaban nuestro idioma!”. Qué lejos sentían su tierra. 




Pero pronto desapareció esa primera nefasta impresión. “Poco a poco fuimos todos encontrando trabajo y empezamos a levantar cabeza”, comenta “Julichi” Barberán Quirós.  Y ese fue el inicio de una nueva vida que les deparó de nuevo la felicidad. 



Paco con su mujer Maricarmen, hija de Antonia “la Rubia”, volvió a su querido Benalup-Casas Viejas en el año 1988. Un año antes, su hermana “Julichi” había comprado una casita en el Tajo



No todos volvieron pero el corazón y el alma de cada uno de los que emigraron siempre añoró los años en aquella huerta, debajo de Cucarrete, donde estaba el nacimiento. La sensación de una fuerte levantera o el sabor de los higos chumbos, de un buen gazpacho caliente, unas poleá y los desayunos con manteca colorá, cuando había.

Carolina Alcolea Barberán

Comentarios

Entradas más vistas

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Benalup 17

Íllora y Benalup-Casas Viejas. A propósito de la presentación de "Los sucesos de Casas Viejas. Crónica de una derrota".

Cuando el teatro se convirtió en una corsertería

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. El favor. 1

Crónica de una derrota anunciada

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Casas Viejas 18

VII jornadas gastrónomicas. Ruta gastronómica de la seta. BCV