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Los albañiles de Benalup-Casas Viejas. Los años sesenta. 2



La fotografía es de 1961. Aparecen Juan Romero, Antonio Sánchez, Antonio Cruz, Maripe Hernández y Miguel Tirado
Ya vimos en la entrada anterior que sería en esta década cuando la construcción escala posiciones hasta convertirse en el sector central de la economía benalupense hasta la crisis del 2007. Hay un traspaso masivo de jornaleros a albañiles. Pero los cambios son tan profundos que no pueden ser aislados, sino dentro del paso de la sociedad tradicional a la moderna, teniendo consecuencias económicas y sociales. Vayamos por las primeras.
Dice Mintz: “En los gremios de la construcción, los albañiles descubrieron que no eran pagados por hora, sino que recibían unos honorarios fijados por el capataz para cada faena. Un albañil ganaba tanto para construir el marco de una puerta o ventana o una pared, independientemente del tiempo empleado en la tarea. Los salarios más elevados ganados en la construcción atraían a los campesinos y artesanos que disponían de una variedad de habilidades y experiencias. Aunque los hombres pasaban de los treinta, estaban casados y tenían hijos, abandonaron su oficio y empezaron la difícil metamorfosis de artesanos a peones eventuales de la construcción. “



No obstante, los puntos débiles de este sector eran evidentes. Este cuasi monocultivo productivo que trae aparejado la construcción conlleva una serie de inconvenientes como las duras condiciones laborales de los albañiles, el destajo, la eventualidad, el cobro en negro, la escasa especialización… y, sobre todo, la espada de Damocles que representa la posibilidad de las crisis cíclicas en el sector.



Pero si importantes son las consecuencias económicas no lo son menos los cambios sociales. En los años sesenta empieza un proceso de mesocratización, de predominio de las clases medias, que va a ser la base de la estructura social actual. El predominio del jornalero agrícola en la estructura social benalupense  va a ser sustituido por un obrero de la construcción  cada vez más especializado y próximo a los valores y hábitos de la clase media. Se impone el principio del trabajo-ingreso-consumo. Es necesario trabajar lo máximo posible, para aumentar los ingresos y así poder adquirir el máximo número de bienes de consumo. La construcción y el destajo hacen posible que este principio se generalice. El estatus social ya no lo da el apellido, ni la posesión de tierras o vacas, sino la cantidad de bienes consumidos. Se ha pasado del trabajar para comer a hacerlo para ingresar. Obviamente este principio se mantiene vigente actualmente. También las secuelas en forma de lecciones a los numerosos albañiles que trabajaron por encima de lo aconsejable.
Antonio Gracia Marín, Paquichi y Trechica



Por ser tan importantes, los cambios son paulatinos y rápidos, pero no repentinos. En la construcción, sobre todo la que se hace en el pueblo sigue dominando las formas tradicionales. En aquel tiempo, en la construcción de la mayoría de las casas no se utilizaba tanto cemento como en la actualidad, ya que la carestía de este hacía que se recurriera con más frecuencia de la aconsejable al barro y la argamasa.  Tampoco utilizaban tanto el ladrillo, sino que recurrían a piedras y materiales similares, con sus ventajas e inconvenientes consiguientes. Si el ladrillo es más funcional y ágil para la construcción, la piedra aporta mayor aislamiento térmico y acústico, con lo que las temperaturas extremas y los ruidos de los vecinos se amortiguan con este tipo de materiales. Tampoco se utilizaban los andamios  de hierro como ahora, sino que era de madera, se ataban con cuerdas y los sostenían unos palos llamados "berlingas", como aparece en la fotografía. Las escaleras tampoco eran metálicas, sino de  madera y, al igual que los andamios, la mayoría de las veces eran de fabricación propia.

Pepito Manolín,  Antonio Gutiérrez Vidal, Machin Vargas, Antonio Cózar y Damiel Moya en los Ahijones. Acompañados de los caseros que eran de Medina. Estaban haciendo unas cochineras y en el cartel pone Ministerio de la Vivienda 1963


En un  trabajo que hicieron  Norberto, Antonio, Carmen , Alba y Juan José  se habla de la evolución de la albañilería:"Antiguamente los obreros construían las casas con piedras. El cemento de entonces lo hacían con cal y arena, llamado “caballo”. Ahora ya las paredes las hacen con ladrillos y en Benalup hubo una fábrica de ladrillos toscos que las fabricaban en hornos de leña. Los techos los hacían con “castañuela”, que eran las cañas que recogían de la antigua Laguna de la Janda. Esto ha ido evolucionando pasando desde la uralita, los techos con vigas de madera y ladrillos toscos, bobadillas y por último vigas de hierro y hormigón. Antes los albañiles ganaban muy poco, sobre 15 pts. en Las Lomas y 25 pts. en Marbella, por esta causa la gente comenzó a irse a trabajar fuera debido a que ganaban más dinero. Todo esto ha ido evolucionando; antes en la construcción no había tantas máquinas, por ejemplo hasta los años 60 los materiales se subían con una soga y polea hasta que apareció el montacargas, y el cemento se hacía a mano hasta la aparición de la  hormigonera"
José Fernández Rodríguez “Pepito Manolín” y  Antonio Gutiérrez Vidal. Construyendo una cochinera en el Aguijón.

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