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De las Lomas al Cortijo Bio, pasando por el campo de golf

Recolección de puerros en las Lomas
Evidentemente son las tres empresas privadas más importantes de las existentes en Benalup-Casas Viejas y aunque dos de ellas no tienen su sede física en nuestro término municipal, su acción y efecto nos afecta, afortunadamente, plenamente.

Representan tres momentos históricos, tres paradigmas económicos y tres alternativas de futuro que tienen mucho que decir todavía en la economía benalupense.

Desfile de maquinaria en las Lomas.


La empresa  las Lomas aunque de amplia tradición aparece como tal en los años sesenta tras la desecación de la laguna de la Janda. Es uno de los máximos ejemplos del paradigma desarrollista que se impuso en España después de la autarquía. Se trataba de crecer, de desarrollarse, de explotar los recursos a tope, sin tener en cuenta ningún tipo de cortapisas. Dice J. M Recio: “Su desecación representó un punto álgido del desarrollismo agrícola español de la década de los sesenta. Con ella no sólo desapareció el interés ornitológico del enclave sino que también la de todos su valores ecológicos y geográficos”. Siempre he oído que en las actuales circunstancias no se haría la desecación de la laguna como se hizo en los años sesenta. También que este pueblo y esta comarca le deben gran parte de lo que son a esta obra faraónica. Las Lomas han pasado muchas vicisitudes y en la actualidad no ocupa el primer puesto en la jerarquía productiva benalupense, pero sigue siendo una de las principales empresas de la zona pues demanda gran cantidad de puestos de trabajo, sobre todo en época de recolección y de limpiado y embalaje en la planta.



La segunda empresa es el campo de golf y el hotel Fair Play. En los primeros días de agosto del 2001 se inauguró Benalup Golf, luego en el 2005 el hotel Fair Play, ambos formaban parte de un proyecto empresarial comandado por Bernard Devos que ha cambiado la historia de este pueblo. Estábamos al final del boom económico español donde el desarrollo urbanístico, especulativo y constructivo se mezcló peligrosamente. Era el espíritu del plan Benalup 2010. El proyecto, y la realidad, generó unas altas expectativas en la localidad, era como si se viviera un sueño que no se quería despertar, aunque se vieran salpicadas con pequeñas y absurdas polémicas. Pero pronto la crisis del 2007 convirtió el sueño en pesadilla y peso a todos los premios y bendiciones con que contaba terminó en concurso de acreedores y cerrando definitivamente. En la actualidad, tras un penoso calvario judicial ha sido adquirido por 11,38 millones de euro por la empresa Servicio Clínicos Gaditanos Sl, siendo la primera experiencia hotelera del empresario gaditano José Manuel Pascual. Según explica Ramón Dávila en este reportaje de la Voz Digital:”«no sólo se recuperará el negocio, sino que tiene el compromiso de contratar al 25% de la plantilla que fue despedida» –compuesta en su totalidad por 61 personas–. Con eso no se salda la deuda al completo, pero pone en activo uno de los alojamientos más emblemáticos de La Janda. Ese compromiso de recolocación de los trabajadores ha de cumplirse en el plazo de un año desde la firma de la escritura, con lo que el hotel tendría que estar abierto para entonces. Señala Dávila que «las instalaciones se han mantenido en este tiempo con la colaboración de antiguos empleados y un encargado de mantenimiento, que tenía una empresa dedicada a esas labores». También se encuentra en un «estado aceptable» el campo de golf, al que han favorecido las lluvias de la primavera. «Hace ya dos meses que se formalizó la adjudicación, con lo que Pascual ya debería de estar trabajando sobre el terreno», asegura”. Lo mismo que parece que de la crisis ya pasó lo peor y que los signos de recuperación son evidentes, la puesta de nuevo en funcionamiento de este complejo hotelero, evidentemente será una muy buena noticia, para la economía benalupense. 



La tercera empresa es la más importante de los tiempos actuales. En producción, en aporte de mano de obras y en expectativas que genera. Se trata del Cortijo Bio. Si la primera había que buscar su origen en el desarrollismo de la década de los sesenta y la segunda contextualizarla en el boom urbanístico, especulativo y constructivo de principios del siglo XXI, esta tercera hay que hacerlo dentro del paradigma dominante del desarrollo sostenible, pues se dedica a la agricultura ecológica. Jean Claude Mathaly, fundador y gerente del El Cortijo Bio presenta a la empresa en su página web de la siguiente forma: “Bienvenidos a El Cortijo Bio, la agricultura ecológica del siglo XXI.  EL CORTIJO BIO es la empresa de referencia en España en la producción y comercialización de productos agrícolas procedentes de la agricultura ecológica. Nuestros 20 años de dedicación nos confieren los conocimientos y la experiencia necesaria para elevarnos como una empresa innovadora, consolidada y con un modelo de negocio sostenible”. Según fuentes próximas a la empresa cuenta con unos 200 trabajadores, teniendo picos en temporada alta de 500, contando sólo los directos. Trabajadores especializadas con formación son 20, todos procedentes de la comarca. Estamos ante una potente empresa con un mercado europeo en alza para este tipo de producción ecológica. Y sobre todo se habla de unos planes de futuro, unos proyectos de expansión que ilusionan a todo el que apuesta y cree en la prosperidad de esta tierra. Me he acordado de las palabras que escribió Manolo Montiano en este blog: “La solución la propuso el difunto Eugenio Olid, Ingeniero de la finca Las Lomas quien dijo que esta zona era la mejor del mundo para la horticultura al aire libre, y no estaba falto de razón. Los cultivos hortícolas necesitan todo lo que tenemos aquí, buenas tierras, agua en abundancia y mano de obra, siendo unas producciones muy tecnificadas lo que permite obtener producciones de muy buena calidad y competitivas”.



Es decir, que es la tierra, los recursos naturales, la posición geográfica… la que tradicionalmente ha dado de comer a los pobladores de esta tierra, la que le está dando y la que le dará. Con el cortijo Bio, se unen dos buenas noticias. Por un lado, se inserta dentro del paradigma del desarrollo sostenible, el que la UE ha elegido para fijar la población del mundo rural y no abocarla a la emigración a las zonas urbanas y más desarrolladas. Por otro, los trabajadores que necesitan cualificación y carreras universitarias de la empresa proceden de la comarca, ya no ha hecho falta como ocurrió con las Lomas o el campo de golf traérselas de otras zonas y provincias. Me parece que además haría falta que este desarrollo sostenible en el espacio y en lo económico que promulga la empresa se extendiera en el tiempo, se consolidara y durara muchos años. También que los beneficios que reportan estas tierras se repartan de forma solidaria, sostenible, extirpando el vicio del latifundismo clásico que generaba a unos pocos muy ricos, muy ricos y a unos muchos muy pobres, muy pobres. Cuando la sociedad del conocimiento, la cultura, la equidad y el respeto al medio ambiente se estabilicen entonces hablaremos de consolidación de la modernidad. Y tendremos que reconocer que estas tres empresas, a su manera y en su tiempo, han puesto su grano de arena en ello.

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