La familia Ortiz Lago y las fotos del facebook. 2

"Esta foto de 1959-60 poco antes de emigrar a Francia en feria seria pues hay una caseta en
el porche en la esquina del bar Ricardo y detrás de mi la alameda"
En este segundo episodio José Órtiz nos habla de la postguerra. Una parte de los hermanos Ortiz lucharon con los sublevados y otros con los republicanos, según les pillara la guerra. Francisco y Juan Ortiz del Río habían participado en la guerra en la zona republicana. Una vez terminada la contiendan sufrieron las represalias. Juan no se atrevió a volver a Casas Viejas y una vez finalizada se exilió en Francia, donde rehacería su vida y luego como veremos recibió, acogió y buscó trabajo a su hermano Manuel. Francisco si volvió pero fue condenado a realizar trabajos forzosos en el Canal del Bajo Guadalquivir; en uno de los campos de concentración más representativos, el de Los Merinales.
En el participó otro benalupense, Domingo Vidal Durán.  Francisco Ortiz del Río fue juzgado el 24 de julio de 1939, ingresando en prisión en el Puerto de Santa María. De ahí lo trasladaron al campo de los Merinales, donde salió en prisión atenuada el 27 de noviembre de 1944 ya que por cada dos días trabajados le conmutaban uno de pena. 
Esta foto de Angelita Casares y sus hijos esta fechada el 27 de julio de1960 


Por la parte de los Lago, Rosalía Lago Estudillo casó con Pedro Moya Paredes, que tuvo una postguerra también muy complicada, estando de maquis en la sierra, luego se exilió a Tanger y ahí lo encarcelaron y lo trasladaron a la Península. Cuando salió libre emigró a Torrent, donde el matrimonio Rosalía y Pedro acogieron y buscaron trabajo, como luego veremos, a los protagonistas de esta historia; Manuel Ortíz del Río y Ángeles Lago Estudillo. 
"Esta foto es de 1960 creo de izquierda a derecha ...< Teresa Moya Lago con Fernando Ortiz Lago en brazos Daniel Moya Lago Jose Ortiz Lago Angelita Casares con Manuel Ortiz Lago en brazos Manolillo el Capataz y
por ultimo Rosalia Ortiz Lago"



Dice José Ortiz: “Manolillo el capataz, su marido y mi padre, trabajaba como alambrista para Don Carlos Núñez Monzo, en el cortijo de Retín. Vivíamos en un sitio llamado los cañones en Majada Verde, cobraba tarde, mal y nunca. Un día aprovechó que llevaban un camión con toros para una corrida a Nimes en el sur de Francia y se fue con ellos. Una vez allí, al mayoral le dio un infarto y mrió. Manolillo se tuvo que hacer cargo de todo y repatriar al difunto. Un desastre ya que no tenía ni idea de francés. Luego Don Carlos Núñez le recompensó con algo de dinero por haberse hecho cargo de todo. Dejó algo de dinero a mi madre y marchó a Francia. Allí estaba su hermano Juan, exiliado cuando la guerra y lo ayudó a encontrar trabajo. Estuvo 14 meses hasta que vino a por nosotros. 14 meses muy largos, pues no mandaba dinero, nos apañamos como podíamos”.  
"Mi padre Manuel Ortiz del Río y mi primo Daniel Moya Lago"



Era normal que las emigraciones empezara por la parte de la masculina de la familia y que cuando se había encontrado cierta estabilidad se viniera por el resto de la familia. José Ortiz Lago prosigue contando lo difícil que fueron los años de posguerra en Benalup de Sidonia. Su trabajo en el algodón, con las tagarninas o con las trampas. En el pueblo había muy poco dinero, el trabajo se monetarizaba escasamente, por ello lo más común, era la economía depredadora, los torna peón, los trueques o el caso de los economatos de los grandes cortijos, como las Lomas o Enrile, que cuenta José.

"Daniel Moya Lago Teresa Moya Lago y yo sentado Jose Ortiz Lago Año 1951-52"


“Con 12 años que aún no tenía, ya me levantaba de madrugada. Me subía a un remolque que llamaba cigala y nos llevaba a las Lomas o por esa zona. Me ponía un saco entre las piernas e iba metiendo el algodón, pero cuando llevaba unos kilos ya no podía arrastrarlo. Otras veces cogía tagarninas, o ponía trampas para pájaros. También cogía poleo y lo llevaba a un tío que puso una caldera por las casas baratas, cerca del cementerio antiguo por cuatro perras chicas. Y si estaba en el pueblo y cantaba alguna gallina entre los vallados de chumberas o tunas ues me metía y le quitaba el huevo. No por donde yo vivía, por donde tenía la choza Periquin. También fui a escarda a un cortijo. No se como se llama. Estaba cerca de una torre que creo la llaman la Torre del Moro. Bueno pues no cobraba, pero había un economato y mi madre iba a por cosas a cuenta de mi sueldo. Todo esto con 12 años. Por eso ahora me da mucha pena ver a chicos de 20 años cazando Pokemos con sus teléfonos móviles”.

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