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Los movimientos migratorios en Benalup-Casas Viejas. Válvula de escape y soplo de aire fresco.Los sopacas. 6

No se sabe a ciencia cierta la etimología y la procedencia del término sopaca. Hay varias teorías. La primera la relaciona con el gazpacho, la comida por excelencia de estos segadores. Se trata de una gran variedad de sopas, más o menos densas y de diversa composición que estos segadores  preparaban en el propio tajo de siega, pues sólo tenían que llevar en las alforjas, el pan, el cuerno con el aceite, el de la sal, los tomates, pimientos y ajos. Además era ideal para nutrirse y poder seguir desempeñando su labor en el campo “de sol a sol”. 

















También hay quien opina que el nombre le viene por sus especiales vestimentas. Por unas alpargatas que llevaban o por sus características camisas que les daban un aspecto propio de desaliñados, harapientos y miserables. 



Una tercera acepción se refiere a la forma de llegar, a su carácter migratorio y a los conflictos que se generan con los trabajadores locales. De esta forma venir de sopaca sería sinónimo de llegar de incognito, con mucho sigilo, venir de fuera y no querer llamar mucho la atención, haciendo las cosas “por debajo de cuerda”. Estos forasteros o sopacas alteran las condiciones laborales de la zona, ya que su organización en cuadrillas y  su carácter familiar permiten contratar destajos más baratos o/y pactar condiciones laborales menos favorables para los trabajadores y más para los propietarios  que las que imperaban en la zona, con lo que los conflictos con los jornaleros locales son frecuentes. Tenían fama de fulleros en el trabajo. Andrajosos, garrapatosos, mangurrinos… se les llama en otros lugares. Venían acompañados de la mala fama que suele acompañar a todos los emigrantes de clase baja. De ahí el apelativo despectivo de sopacas. 



Es extraña la familia benalupense que en uno de sus “ocho apellidos” no tiene uno o más de procedencia malagueña. Los sopacas son también fruto del latifundismo, por eso la presencia de segadores malagueños va a caracterizar esta zona desde principio del siglo XIX hasta los años sesenta del siglo pasado en los que la mecanización de las tareas de la siega ya no los hizo necesarios. Estos latifundios se especializan en la producción de cereales. Un sistema de cultivo que durante el año requiere muy poca mano de obra, pero que en verano necesita gran cantidad de segadores para evitar que la cosecha se estropee con el paso del tiempo o las tormentas. Es por eso que este sistema requiere prácticas como el destajo y la llegada de trabajadores emigrantes. 



El 3 de Mayo llegaban para segar las habas, después la cebada, el trigo y por último los garbanzos. Para entender estos traslados hay que estudiar también la estructura económica de estos pueblos del Valle del Genal. Se trata de campesinos con pequeñas parcelas, pues en esta zona tras la expulsión de los moriscos y la peculiar modalidad de repoblación se consolidaron estas pequeñas propiedades, que necesitan de las migraciones temporales para completar la débil economía familiar. En estas economías la monetarización era escasa y muchas veces la necesidad de dinero metálico para inversiones en la explotación de las viñas  o en la vivienda, pagos de impuestos, dotes… es la causa de estas migraciones temporales.  Muchas veces, dentro de una gran casuística, el viaje de regreso a la sierra se anulaba y se establecían en la zona.

Muchos de los sopacas que venían en verano a segar se establecieron en el pueblo. Bastantes de los apellidos que hoy dominan la zona proceden del Valle del Genal. No tienen un origen exclusivo, pero hay algunos que son dominantes. De Algatocín.- Moreno, Lara, Cózar, Romero, Ortiz, Casas, Mena, Cortabarra, Cantero, Velázquez, Roncero, Alcántara, Castillo, Delgado, Serrano, Díaz... De Alpandeire.- Barragán y Cardenas,  Duarte, Herrera, Vázquez, lobato, Ruiz, Gil, Cortes. De Farajan.- los Galindo o Calvente, Pavón, Muñiz, Reyes…De Juzcar.- Del Rio, Cabeza, Delgado, Corbacho, Gil, Peña, Del Pino, Guerrero, Hernández, Lago, Gutiérrez…De Monda.- Serván, Bernal, Bernal, Caravante,  Prieto, Rojas, Castellet, Montiano. Ordóñez…De Jubrique .-  Pacheco, Jaen, Andrades, Macías, Benítez, Medinilla. Corrales, Vallejo, Aguilar… De Guaro.- Guillén, Silva, González, Mancilla, Caravante, Román, Lara, Montes…



En dos casos nos vamos a detener. Bernardo Cózar Romero, (fue el primer alcalde pedáneo (nombarado en 1868 cuando por primera vez se crea una delegación del Ayuntamiento), sopaca de Algatocín, fue uno de los primeros en establecerse definitivamente en Casas Viejas. Fue hortelano, regentó la vieja venta o también jornalero, pero el oficio que más trascendió entre su familia fue el de molinero en Beancos. ¡Cuantos Bernardo ha habido molineros en la historia de Benalup-Casas Viejas! El otro gran oficio de los Cózar es la albañilería.



Juan Guillén Calvente y Ana García Lucena son un matrimonio de Guaro que en 1869 consta en el libro de nacimientos que se han quedado a vivir en Casas Viejas. Formaban parte de una cuadrilla de sopacas, que habían tenido una pelea en los caminos que conducían de Guaro a Casas Viejas. La trifulca, según fuentes familiares,  fue el casus belli que hizo a esta familia quedarse a vivir en Casas Viejas. El hecho es que sus hijos Ana, Isabel, Miguel, Juan e Idelfonso van a emparentar con otros apellidos de este y otros pueblos. Lo cierto es que todos los Guillén que hay ahora en el pueblo, que son muchos,  provienen de esta rama de sopacas. Con la ayuda de Carmen Cuartero (que me ha aportado los datos de la familia Cózar y Villalba) y de los datos del libro de bautismo de la iglesia y de los censos de 1906, 1917 y 1932 publico estas tablas que demuestran como los apellidos Cózar Romero y Guillén García se extieden hasta la actualidad. No se trata de hacer un árbol genealógico completo de cada uno de las familias, al igual que seguramente habrá imprecisiones pues las fuentes estadísticas de la época no eran demasiados fiables, sino que se trata de ver como se extienden por el tiempo y por el pueblo dos de las familias sopacas originarias de este pueblo; los Cózar y los Guillén.

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