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La barriada del Tajo


Foto Mintz

Foto Chori

Las ciudades, los barrios, las calles son entes vivos, que nacen y se van transformando. Un ejemplo característico de ello en Benalup-Casas Viejas es la barriada del Tajo. De toda la vida, aun hoy, la gente del Tajo dice que va a bajar a Casas Viejas y los de Casas Viejas dicen que van a subir al Tajo, como si fuera dos entidades diferentes. El Tajo es una barriada, un arrabal, pero es la esencia del Casas Viejas tradicional. Esta barriada se formó al igual que el pueblo en un cruce de camino de dos cañadas, la de los molinos de Benalup y el padrón de los arrieros.

Foto Rosario Espinosa
Foto Mintz

En la postguerra sobre ellas, gente que no tiene vivienda o que viene a trabajar a los latifundios cercanos se instala en asentamientos ilegales o chozas. Primero de una forma provisional y en muchos casos el asentamiento se convierte en definitivo. El Tajo, junto con Paternilla, van a ser de los barrios donde más persistentes van  a tener este tipo de viviendas. La explicación radica en que se trata de chozas que han sido levantadas en vías pecuarias, en terreno del Estado, en lo que en la zona se denominan “padrones”. Cuando alguien llegaba nuevo al pueblo buscando trabajo en los latifundios cercanos o cuando un miembro de la familia se casaba “El casado casa quiere y apartado” aparecía la necesidad de la vivienda. 
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Foto Rosario Espinosa




Para una gran parte de la población la única alternativa era la construcción de una choza. Había dos vías; la legal y la política de los hechos consumados. Para construir la choza en los “padrones” necesitaban el permiso de la lejana e inaccesible Medina de Sidonia. Las gestiones las podía hacer el Padre Muriel o el alcalde pedáneo de turno. La otra forma de apropiarse de un terreno donde construir la choza consistía en  que toda la familia recogía la castañuela y demás elementos necesarios situándolos junto a otra choza. Una noche dada, se ponían manos a la obra y con la ayuda de los vecinos la levantaba. En los días siguientes, cuando llegaba el hecho a conocimiento de las autoridades éstas le imponía una pequeña multa, pero la choza quedaba construida. 
Foto Mintz
Foto Rosario Espinosa




En estos terrenos públicos de la barriada del Tajo, lo mismo que en Paternilla, las distintas familias van estableciendo sus chozas teóricamente no se podía construir pero el Ayuntamiento de Medina estaba muy lejos. Esto explica la forma de paloma con las alas extendidas que presenta el pueblo desde la carretera de Los Barrios, pues tanto en el flanco occidental como en el oriental, se han ido extendiendo las viviendas en sendos padrones públicos (El Tajo y Paternilla).  
Foto Mintz
Foto Rosario Espinosa


El Tajo, por lo menos  hasta los años setenta se seguía pareciendo muchísimo al Casas Viejas de toda la vida, sin luz, sin agua, sin asfaltado ni urbanización, sin ningún tipo de infraestructura. De hecho es el último barrio que se urbaniza y en una fecha tan tardía como los años 90. Aun hoy están inconclusas las obras del mirador meridional. 
Foto Mintz

El Tajo fue uno de los barrios más visitados y queridos por Jerome R. Mintz. Junto con el centro del pueblo son los dos lugares más fotografiados por el antropólogo americano. Es inevitable la comparación con la situación actual ya que hoy en día esos son los terrenos donde se sitúan los chalets y el hotel del campo de Golf. 
Foto Mintz
Foto Nico Chori

Y es que, pese a que la sociedad moderna esté plenamente consolidada, las bolsas de características y elementos propios de la sociedad agraria tradicional todavía existen. Esa convivencia se explica, insistimos, por la rapidez de los cambios acaecidos, manteniéndose hasta la actualidad. A partir del siglo XXI llegaron a Benalup grandes inversiones para turismo de alta calidad y urbanizaciones de lujo, dentro de este proceso que estamos viviendo ahora de vuelta y revalorización del mundo rural. Ello no ha sido óbice para que en algunos lugares limiten pared con pared instalaciones donde albergan  modernos chalets con las últimas incorporaciones del mercado mundial con otras donde todavía existen  jaulas con hurones para cuando haga falta coger algún conejo. Como pasa actualmente en el Tajo, por ejemplo. 
Foto Mintz
Foto Rosario Espinosa


El Tajo siempre ha constituido un barrio periférico donde se ha ido ubicando las clases más populares de la localidad. Estirpes como los Fogarines, los Gallinitos, “Los Cagones”, la familia de Pepe Pilar, Los Rochas, los Pavón, la familia Montes de Oca, Engomaos, Pacomerte, los Quetejundo,  el Meina, Bartolo, Los Lara, la familia del Nene, Noventa, Rojas... y un largo etcétera han crecido y se han multiplicado en el Tajo. Muy cerca de ellos tienen su segunda residencia grandes fortunas mundiales, banqueros, notarios, empresarios del sector de la óptica, famosos cómicos y productores de televisión y demás. 

Foto Mintz


Hace poco más de un lustro que escuché decir a un lumbreras metido a especulador inmobiliario que el Tajo como lo conocíamos tendría que desaparecer para dejar crecer al campo de golf. Afortunadamente se equivocó. Porque  el Tajo es mucho Tajo. Y a las pruebas me remito.
Foto Mintz

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