El dominó

El dominó es un juego de mesa en el que se emplean unas fichas rectangulares, generalmente blancas por la cara y negras por el envés, divididas en dos cuadrados, cada uno de los cuales lleva marcado de cero a un determinado número de puntos El juego completo de fichas de dominó consta normalmente de 28 piezas siendo la ficha más grande la de doble seis. El nombre le viene del objetivo del juego, que es dominar la partida.
Se suele jugar en pareja. Su origen es chino, hay documentos del siglo XIV que ya hablan de él. Aunque en la modalidad de 28 piezas no llega a Occidente hasta el siglo XVIII, concretamente a Italia y de ahí se extendio por Europa y el resto del mundo. 



Es un gran  juego, su binomio entre sencillez de reglas y estrategia es difícil de superar. No obstante, quien piense que es simple o fácil que eche una partida con los viejos del lugar para que desista de esa idea. Hay que llevar mas o menos la cuenta de las fichas que salen, saber las fichas que ponen los otros tres jugadores, a la vez que cortas la posible jugada del siguiente a jugar. Y todo esto, teniendo en cuenta que no das el cierre o dominas si no te interesa.



También tiene un doble carácter, por un lado lúdico y por otro competitivo. Se suele jugar el café, el cubata o el paquete de tabaco. En Benalup-Casas Viejas se podría escribir un libro con las anécdotas existentes en torno a él. Me conformo con que algunos lectores del blog nos escriban y cuenten algunas. Aunque estudios recientes hablan de que mejora las capacidades cognitivas, sobre todo de los más mayores, su mejor beneficio es la socialización que aporta. El dominó se juega entre amigos. Es un juego tradicional, de toda la vida, al que las más modernas tecnologías no han conseguido desterrar, por lo menos aún se siguen viendo, cierto es que con menos frecuencia que antes; gente jugando a este típico juego. 



Todavia podemos contemplar a misma escena que hace tres siglos. Un grupo de amigos, cual guerreros valientes tienen en la mano unas fichas semiocultas. De pronto, un sonido aterrador finaliza la escena. Un jugador ha chocado estrepitosamente la ficha contra la mesa. Ha dominado el juego. 



Para el sociólogo Edgar Rey Sinning el dominó es un elemento clave para la cultura de la integración. “Es solidaridad, hermandad. Es casi que un juego de adivinación, de compresión del otro”, dice y destaca que es el punto de encuentro entre amigos para compartir un diálogo ameno y afectuoso que se convierte en un entretenimiento.

Traigo siete fotografías de los años sesenta y setenta que hizo Mintz en los bares del Benalup de Sidonia de aquella época.


En esta fotografía se reconoce a Andrés Delgado o Fernando Costilla. Se respira la atsmófera de concentración y silencio. Se persigue que no se hable y que la gente esté callada, hecho que normalmente no se consigue. El dominó es disputa, jaleo, polémica y mucha competitividad.



En esta fotografía reconocemos a Manolo Santos, Jose María Durán o Pancho. Vuelven a aparecer las mismas constante, cuatro jugadores y otra serie de personas que observan el juego. No hay prisa, se tiene todo el tiempo del mundo. Es la cotidianidad absoluta.



Ya hemos visto otras veces como el bar de Alfonsito el de Pérez, era el centro neurálgico donde se reunían los campesinos y los jornaleros en los años sesenta. El dominó es uno de los juegos preferidos y una de estas partidas es la que Mintz fotografía. Se coloca en el otro extremo y saca a Francisco Cantero, "Pinganillo" en plena partida de dominó. En uno de esos primeros planos que tanto le gustan al Americano.  Redondo calla y mira, como dicen que tienen que hacer los "mirones" en estas partidas. Al fondo, apoyado en la barra, esta J. Benítez. Una frase repetitiva entre los conocedores del juego aunque parezca paradójica es “el dominó lo inventó un mudo”, alude a una eterna pelea, perdida de antemano ,en la que se busca imponer el mandato del silencio en torno a la mesa




En los bares se pasaba gran parte del día. Unos veían transcurrir las horas con un café, con una copa de vino o simplemente charlando. Otros leyendo el periódico. Y otros jugando a las cartas, al parchís o al dominó o viendo como los demás jugaban. Es el caso de esta fotografía, donde Sebastián Román y un amigo juegan en el bar de Ricardo al domió ante la atenta mirada de Miguel Guillén, Antonio Cózar y Zoquete.


 Los hermanos "Adela" , Andrés y Manolo Sánchez. Juan Moreno, Manolo Zumaquero y Almanaque 

Por último traigo dos fotografías de sendas partidas de dominó en el bar Cojo Gómez. Era una escena cotidiana, pues eran vecinos del bar y se juntaban allí. En aquellos años era habitual la partida de cartas después de terminar de trabajar o si ese día había llovido y no se trabajaba o se estaba en paro. Jugaban personas adultas de todas las edades. En la actualidad, se juega menos, aunque se sigue jugando y ha subido considerablemente la media de edad. El bar ha perdido la preponderancia en la socialización y diversión de las personas. No obstante, fue, es y seguirá siendo un juego de poder, de estrategia, de socialización y de diversión. Larga vida al dominó.


Andres Sánchez Cabaña. Juan Sanchez Cabaña.Manuel Zumaquero y Almanaque...



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