Antoni Sánchez Coronil. Todo se puede aprender

Leo en internet que se calcula que en Londres hay unos 65.000 españoles, la inmensa mayoría jóvenes, que han cursado carrera en España y que ante las malas expectativas laborales nacionales han marchado a Inglaterra en busca de trabajo. Según el INE, el año pasado emigraron 78.785 españoles. Sus destinos preferidos fueron Reino Unido, Francia y Alemania. Conozco muchos jóvenes, antiguos alumnos míos, que han emigrado y aunque hay de todo, algunos lo están pasando regular, porque la adaptación siempre es difícil. Y, sobre todo, los primeros trabajos no están  lo suficientemente remunerados para soportar el alto nivel de vida existente en esos países.
Dice mi amigo Norberto que son unos valientes y aunque no sirva de precedente (broma), no puedo estar más de acuerdo. A muchos les pido permiso y datos para escribirles un post en esta sección, pero la mayoría no me entran en el juego, será por rubor, desidia, falta de tiempo o cualquier otra cosa. 



Antoni Sánchez Coronil si me contesta a las preguntas que le hago, de tal forma que si al principio creo que podría salir un post interesante progresivamente me entusiasmo más con él. Veremos lo que sale. Todo empieza porque veo el vídeo que encabeza esta entrada en las redes sociales. Me dice que lo colgó una chica negra encargada de las cuestiones artísticas de la ciudad de Luton, población cercana a Londres y donde se encuentra el centro comercial donde él tocaba el piano, en uno de los muchos públicos que hay por todos los lugares en Inglaterra. Pienso que esta chica encargada de las cuestiones artísticas de la ciudad de Lutón valorará la técnica  y la pericia de Antonio, (por eso le pediría permiso para subirlo a las redes sociales) pero si conociera de donde viene, como yo, valoraría más donde ha llegado. Siempre que veo a alguien tocando el piano me imagino que proviene de una familia de alta alcurnia y justifico que yo no sepa porque mi procedencia es humilde, pero al contrario que con las motos o al esquí me provoca una tristeza no dominar ese instrumento, es lo que llamamos para justificarnos “sana envidia”. 



Pero sé positivamente que Antoni Sánchez Coronil no ha nacido en una casa con un gran piano de cola en el salón principal. Yo le compraba números para la rifa de la maceta de espárragos siempre que me  encontraba a su padre en la calle (el único record que poseo es que debo tener la proporción más baja en números comprados y macetas u otras cosas tocadas), me dice que ya no rifa, que tiene trabajo y la situación económica en su familia ha mejorado. Como conozco a Antoni, y ese afán que tanto admiro por aprender, entiendo como ha dominado la técnica del piano. Me dice que: ” En la casa donde trabajaba de canguro había uno. Empecé a tocarlo y me gustó. Una semana después sonaba mejor. Y pues empecé a practicar diariamente.Y ahora me están pidiendo clases. Empecé como hace tres o cuatro meses. Y creo que he descubierto lo que me gusta de verdad. Voy a un estudio que hay en la ciudad donde vivo Luton. Y nada aprendiendo”



Antoni Sánchez Coronil es de la generación de 2006-13 del IES. Aquella que le ha cogido la crisis de cuajo y les ha marcado toda su vida. En el 2012, se formó un primero de bachillerato, que estaba integrado por mucha gente que si no hubiera sido por la crisis no hubiera estudiado. Entre los profesores creó más de un debate. Todos queremos que los alumnos (y las alumnas, catalana) aprendan pero unos utilizan la estrategia de "la cultura del esfuerzo ", como prioritaria y otros el buenismo o la evaluación como medio, no como fin. En primero y en segundo bachillerato Antoni perteneció al amplio grupo que aprobó con dificultad y porque Casas Viejas es mucho Casas Viejas e impone que se tengan en cuenta que no estamos en Bahía Blanca. 



Recuerdo que no se le daba bien el inglés, por eso me entusiasma que me diga que ahora lo habla perfectamente, aunque al principio le costó adaptarse porque su nivel era muy bajo. Después de aprobar la selectividad Antoni cursó la carrera universitaria de Administración y Finanzas. Pero esta crisis económica que ha marcado a esta generación hizo que dejará de estudiar. Me dice: “ Me vine porque madre era la que me estaba pagando los estudios. Pero ya no podía continuar haciéndolo. Debes trabajar para vivir. Yo pienso que puedes hacer ambas cosas…Por eso entiendo a mi padre, porque no es fácil sobrevivir con lo poco que se tiene” Tras buscar trabajo temporales en España, como de camarero en lo de Floren, decidió emigrar a Inglaterra. Escogió una puerta muy socorrida por muchos, la de cuidar niños. “La tome por mi mismo, pensé en una forma de aprender idioma y pensé que lo mejor era irme de au pair. Au pair es como es llamado el trabajo de niñero que la verdad no se considera un trabajo. Es un intercambio cultural”



Una vez que estaba en Inglaterra y superado los problemas iniciales habituales de adaptación buscó trabajo remunerado y lo encontró en Amazon “Empaqueto, almaceno y repongo las cajas. Vivo en Luton y trabajo en Milton Keyness. Cojo un bus caso todas las mañanas. Tardo 40 minutos.  Ahora estoy intentando guardar dinero. Para seguir mis estudios. Pero quizás lo intente aquí. Porque pienso que aquí tiene más valor todo lo que estudie”. Dice que no piensa volver de momento, porque aunque eche de menos a su familia y sus amigos, Inglaterra le ofrece unas oportunidades vitales que no lo hace Benalup-Casas Viejas. 



Le pregunto por el Brexit: “Se ha notado en el dinero. Que ahora la libra esta igual que el euro. Pero aquí la verdad que la gente se porta y te trata muy bien”. 



A veces pienso que estoy ya muy viejo y que no merece la pena complicarse la vida luchando por lo que uno cree. Otras veces que lo que no merece la pena es llenar la vida de nada. Como ahora, que he constatado que Antoni Sánchez Coronil toca el piano y sabe hablar inglés perfectamente. Lo resume en su frase final: “Soy de los que piensan que la educación se basa en la persona y no en su resultado. Todo se puede aprender”. Todo se puede aprender, efectivamente, aunque a veces los que consideran la educación un privilegio no quieran correr el peligro de perderlo al generalizarse. Y lo intentan, vaya si lo intentan, lo último lo de las reválidas y el 6,5 requisito imprescindible para obtener beca. Aunque luego hay gente como Antoni que con sus raíces bien asentadas, despliegan sus alas y arrastran con el ejemplo. ¡Todo se puede aprender! Gracias, Antoni, llevo unos pocos días que veo la botella mitad llena.

Comentarios

Elizabeth ha dicho que…
Un gran ejemplo de valor, iniciativa(que no muchos poseen esa cualidad) y superación. Una pena que en este país los políticos no hicieran lo mismo que Tony, entonces TODO iría mucho mejor y sería un país diferente y no abocado al fracaso.

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