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Manuela Lago e Hidelgart Rodriguez. 1

María Ortega, Ana Cabeza y Manuela Lago
Manoli Lago me manda este artículo que Hidelgart Rodríguez escribió sobre su tía. Esta niña prodigio, concebida para liberal social y sexualmente a la sociedad, empezó muy pronto a militar en el PSOE. Después lo abandonó y se pasó al partido Federal. Poco menos de cincos meses después de escribir este artículo sería asesinada por su madre. Son muchas las relaciones de Hidelgart con los sucesos de Casas Viejas, es por lo que me ha parecido oportuno escribir estos dos post sobre ellas. 

Manoli Lago. El cuadro es de Jean Marie Ventura Chica
Ofrenda cordial. Libertaria.  Por Hidelgart. Publicado en La Tierra 26-1-1933
Dedicatoria.- Para la muchachita que cayó víctima del doble ataque de las balas y del fuego que unió su nombre tan discutido (para unos Francisca, para otros Manolita, para otros Mariquilla) a la lista de los mártires de la revolución que iniciándose en Jaca, prosigue su curso, del cual esta República es un simple tumor que será menester sajar un día.



Que las muertes reviven lo dicen todas las religiones. La muerte de esta muchacha, Mariana Pineda el siglo XX, que no se limita a bordar banderas a ocultar conspiradores sino que actúa en el fragor de la lucha con sublime desprecio de su vida será un “yo acuso” constante frente a quienes han contemplado impávidos la tragedia, la han causado o dirigido.



Que Libertaria es en la tragedia de Casas Viejas, que ya hasta el gobierno reconoce, el adecuado símbolo de la idea que defendía. La muchacha que salió a la corraliza en busca del guardia herido no empuñaba un arma para darle muerte. Nadie entre los sitiados se vengó en el rehén que le proporciono la casualidad. Sin embargo, cuando ella salió hacia adelante, ofreciendo su pecho generoso, que huía del fuego con el que destruían su mísero hogar, fue ametrallada y cayó siendo pasto de las llamas. No se sabe siquiera dónde reposarán sus huesos y no se le pueden enviar flores cariñosas. Por eso le dedico estas líneas para incorporarla a la leyenda popular que se recordará de generación en generación y donde su cuerpo fable y su rostro atezado adquirirá contornos y matices de heroísmo, magnificencia y belleza.



Los estudiantes madrileños que aprendieron en las escaramuzas universitarias a odiar los tricornios de la Guardia Civil; los propagandistas socialistas que huyeron de las “conducciones por carretera” y enseñaron al pueblo y prometieron que con la República desaparecería el temido tricornio. Pero sigue y a su lado aparecen estos guardias del siglo XX, estos muchachos sanos y fuertes, con una pistola, una porra y una bomba de mano que salen de la ciudad para llegar  a los pueblos como cuervos voraces que tienden el vuelo para rondar a su presa.



Desafiando a las autoridades, entonces, la muchachada lanzaba un desafío entonces. Hoy les toca seguir a algunos de los que entonces no protestaron, que ya han hecho tragedias aunque ninguna tan monstruosa como esta de Casas Viejas, página negra de nuestra historia. Del bombardeo de la casa Cornelio, en tiempos de Maura, a este incendio de Casas Viejas va más que una perfección en el procedimiento un refinamiento en la crueldad. Del bombardeo ridículo e inútil al terrible y sangriento incendio. El hambre sigue enseñoreándose en los pueblo mientras ministros y comparsas devoran los millones del presupuesto y les ofrecen a los campesinos la muerte por achicharramiento como solución a su miseria.


El curso de los hechos continúa. Que se quiere detener un momento en presentar a los hombres y mujeres de buena voluntad el caso de libertaria que dio su vida por un ideal, que pudiendo matar no lo hizo y pudiendo vengarse rechazó la idea con horror. Muere sin llevar tinta en sangre “sus manos morenas”. Muera por su amor y por sus ideas. Hija y novia que, antes de huir, prefirió vencer o morir al lado de los suyos.


María La Libertaria. El cuadro es de Jean Marie Ventura Chica


Otra “Libertaria”, joven también, a la que la tragedia privó de todos sus familiares vive ahora tras las rejas de la cárcel de Cádiz, pero la que se incorporará a la leyenda, a la que dedicaran coplas los poetas populares, es a esta Francisca, Manolita o Mariquilla para el mundo profano  “Libertaria” paras las ideas y la leyenda. Síntesis y compendio de la juventud rebelde que ha lanzado en Casas Viejas un borrón de sangre muy roja como la azarosa historia de nuestra pobre España”.



En este artículo sobre Manoli Lago no sólo es destacable el intento de convertirla en mito por su actuación pacífica ante el guardia de asalto herido Fidel Madrás, su mención a María Silva Cruz o el hecho de que la confundiera y le pusieran nombres distintos al suyo (de hecho su foto fue utilizada como propia de María Silva y en la propaganda inicial del Hotel Utopía, que en un principio se iba a denominar Huertos de la Libertaria, se utilizó la foto de Manuela Lago coloreando el pañuelo de rojo y negro de la fotografía en blanco y negro inicial, como si fuera María) sino que también aparece claro su desencanto con el PSOE y la coalición con Izquierda Republica que dirigió el gobierno progresista, fundamentalmente por seguir tratando los problemas sociales sólo como problemas de orden público y utilizar a la Guardia de Asalto lo mismo que tradicionalmente se había utilizado a la Guardia Civil.
Montaje sobre la foto original donde  Manuela Lago aparecía como María la Libertaria

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