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Los lugares de los Sucesos de Casas Viejas. El sindicato de los invencibles. 7

En el recorrido por  los escenarios de los Sucesos de Casas Viejas este lugar fue muy significativo por ser la sede del sindicato anarquista. Además del lugar, significativo lo es el nombre. Los sucesos son la crónica de una derrota continuada en el tiempo y no puede llevar un nombre más contradictorio el grupo que los lideró: LOS INVENCIBLES. Ocupaba un lugar muy céntrico de la localidad, lugar de encuentro de los campesinos, muchos de los cuales estaban comprometidos con el anarquismo en mayor o menor medida, en torno a quinientos afiliados, bastantes para la población de la época.




Aquí, en cierto modo, se gestan o se inician los Sucesos, tienen lugar debates, asambleas y se toman decisiones sobre los hechos que están por llegar. La tarde-noche del 10 de enero, a buen seguro que el ambiente estuvo caldeado, en el pensamiento y en el ánimo de los campesinos libertarios bullía la solución de los graves y permanentes problemas que sufrían.



El anarquismo había llegado a Casas Viejas en 1914 de la mano de José Olmo, que se había instalado aquí huyendo del boicot al que lo sometían los caciques de Medina. El anarquismo sobrevive en Casas Viejas en la clandestinidad hasta la llegada de la Segunda República.



En el anarquismo se valora el simbolismo nominalista, en este sentido el centro de Casas Viejas  adopta  el significativo nombre de “Los invencibles”.  Los invencibles era el nombre de un grupo anarquista parisino, que a su vez lo había tomado de otro irlandés, que combinaba su carácter agrario, con su carácter independentista en contra de la presencia inglesa en Irlanda según cuenta Clara E. Lida, En España en esta época se da el caso singular que la CNT se convierte en un sindicato de masas. En Casas Viejas en 1932 había, según Juan Sopas, unos 300 miembros de la CNT, 20 ó 25 de la UGT, mientras que los propietarios ricos eran monárquicos . Según Maurice en agosto de 1932 había 425 militantes de la CNT en el sindicato . Y ello pese a que la UGT y Suárez Orellana reciban el apoyo del gobernador civil.


Un sindicato que era algo más de lo que hoy entendemos como tal pues hacía las funciones de bar, biblioteca, economato y, sobre todo, ente negociador con los patronos para regular las condiciones de trabajo y las contrataciones. Tomaban las decisiones de forma asamblearia

"Pepe Pareja.- Era un sindicato de obreros y agricultores y de oficios varios. Porque eso tenía sus estatutos, legalizados por el estado mismo que admitía esta organización. … Se escribía una convocatoria para convocar al pueblo o el que quisiera ir, para tomar acuerdos de sueldos, de peticiones, de sueldos, de cuestiones morales, de descanso de la jornada o cuestiones así, eso se le llamaba una Asamblea, que era legalmente quincenal, pues los mismos estatutos lo exigía”  . 
Aunque la mayoría eran jornaleros del campo, también los había zapateros o albañiles
“José Villarrubia.- Allí estaban afiliados los zapateros, los albañiles… No había nada más que un centro de oficios varios, allí estaban afiliados todos los que querían
J.M.- ¿Cuántos zapateros había?
José Villarrubia.-  Zapateros… unos pocos, diez o doce o catorce. Y los albañiles doce o catorce. Los Cozar y los Romeros que eran los albañiles que habían…" .  



La legislación republicana establecía el requisito de la sindicación para acceder a las contrataciones o ser candidato al reparto de tierras en la Reforma Agraria. Pero era algo más porque a la función económica y socializante hay que unirle la pertenencia a un grupo. En ese sentido el poder del sindicato se hizo mayúsculo:
“El colono de Palmita llamado Antonio García Requena me cuenta de que le exigen que tiene que llevarse a siete obreros que estén afiliados a la bolsa de trabajo y despedir a las que tienen que son de nuestra organización”  . 



Cuentan las fuentes orales que a los que no eran miembros del sindicato se les prohibía vender espárragos  en determinados lugares, práctica que denuncia el mismo José Suárez Orellana. Por ello, muchos campesinos pertenecían al sindicato, más por cuestiones de pragmatismo que ideológicas
Juan Pinto: Yo pertenecía a la CNT porque eran el grupo mayoritario. Pero no sabía nada. ¿Cómo podía haber adquirido ideas? Cristóbal: Yo pertenecía a la organización, pero ¿qué sabía? No sabía leer ni escribir. Estaba interesado, y además, no había ningún otro modo de conseguir empleo. Carito: yo era miembro del sindicato, pero no de la junta. Decían que, si uno no se afiliaba al sindicato, no podía trabajar. Silvestre: “Todos pertenecían al él porque era necesario para conseguir empleo”.  




Junto a esta mayoría, un grupo de campesinos, con ideas o conscientes, como ellos mismos se calificaban eran más fieles y estrictos a la causa anarcosindicalista. Entre ellos los veteranos, aquellos que habían permanecido al sindicato en 1914 y que había sobrellevado su condición y pensamiento en la clandestinidad como Monroy, Pepe Pareja o Juan Estudillo, el más espiritual de todo ellos. A ellos había que unirles otros de nueva incorporación como Gallinito, Pepe Pilar, Andrés Candón… 




En 1933 el sindicato de Casas Viejas estaba dirigido por José Monroy, Pedro Cruz (hijo de Seisdedos) era uno de los dirigentes y destacaba un grupo de jóvenes en la línea de la FAI, entre ellos Pepe Pilar, Manuel Quijada o Antonio Cabañas “Gallinito”. El local quedó prácticamente destruido tras la intervención de las fuerzas del orden.
Mintz 1978



Con el paso del tiempo se dedicaría a otros usos, muchos años sería el conocido bar Resbalón regentado por Antonio Moguer. Por el lugar céntrico que ocupa siempre fue muy frecuentado, como se aprecia en la segunda fotografía de Mintz de 1978. La primera es de Serrano del 13 de enero de 1933. Es todo un símbolo de la derrota del movimiento anarquista. El Guardia Civil posa en la puerta del sindicato, la bandera anarquista ha sido sustituida por otra de la República, que los guardias de asalto le habían pedido al maestro D. Manuel Sánchez, cuya escuela se situaba enfrente del sindicato. 

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