Las dos Isabeles Montiano. 2

En los años cuarenta muchos hombres y mujeres de Benalup intentaron escapar de la miseria imperante a través de la práctica del contrabando. Cuenta Mintz en Coplas de carnaval: "Dos de las mayores preocupaciones de la Guardia Civil eran proteger las fincas de la caza furtiva y controlar el contrabando, ambas ilegales, pero a veces un medio importante de supervivencia para la gente del campo. Después de la Guerra Civil, cuando las condiciones en el pueblo y en el campo estaban en su peor momento, campesinos desesperados se arriesgaban a emprender una larga y difícil caminata a través de las montañas hacia Gibraltar y a un regreso aún más peligroso con productos que vender: tabaco, café, harina, pan, medicina, telas e incluso hilo. Si les detenían, podían esperar un severo castigo mientras los guardias les exigían una confesión y la localización de su almacén de bienes. El rápido fin a las infracciones en las montañas podía ser la aplicación de la ley de fugas, seguida del transporte del cuerpo sobre el lomo de una mula.

Antonio Cazorla en Los españoles de a pie bajo el franquismo dice: “Alguien se lucraba con estas transacciones. Este alguien podía ser tal vez un modesto pequeño propietario o una madre desesperada tratando de proveer para su familia. Pero los pingües beneficios quedaban para los que iban a lo grande: latifundistas, miembros del funcionariado y, en ocasiones, hasta el mismísimo gobernador civil… Estos peces gordos eran prácticamente inmunes y, si acaso eran denunciados, el peso de la ley por “calumniar” a una autoridad o a personas de respeto caía sin contemplaciones sobre el delincuente sino sobre el atrevido e incauto acusado”. 



Isabel Montiano y Francisco Zumaquero, como tantos otros españoles humildes de la época, al tener otras posibilidades laborales cerradas intentaban buscarse la vida comprando oro, ropa o mantones de manila en el campo de Gibraltar y vendiéndolos en la Janda, donde otros intermediarios se llevaban la mayor parte del beneficio. Pero además el riesgo era tan grande que esta búsqueda de la vida mucha veces terminaba cuando encontraban la muerte como le paso a Isabel Montiano Cózar el 2 de marzo de 1943. Según cuenta su nieta ella había ido a Algeciras a cobrar un boleto de lotería premiado y su marido Francisco la esperaba en su caballo, como siempre, en Los Barrios.



El otro aspecto que quiero resaltar es el halo de silencio, de misterio, de olvido sobre los hechos. Ese intento de querer borrar el pasado, como si fuera indigno, se repite en el caso de Gaspar, de Balbino y de Isabel. Me dice Antonia que para su padre la palabra contrabando era tabú. No sólo fueron perdedores porque muchos de los suyos murieron en el intento de supervivir, sino también porque su historia fue silenciada, ninguneada, borrada, escondida… En un primer momento la versión policial consistió en que la muerte se había producido a consecuencia de que ella misma se tiró del autobús debido a una avería de este, pese a que numerosos testigos le dijeron a la familia que había sido empujada. Luego en el certificado de defunción aparecía que la muerte se produjo “a consecuencia de asfixia por inmersión”, cuando no había agua por ningún lugar. Se dijo que le habían robado lo que llevaba o que portaba un décimo de lotería premiado y se lo quitaron. "Pero a ciencia cierta no se sabe nada, porque todo era tabú" (Fuentes familiares).



Los dos hijos, Francisco y Andrés (los dos del matrimonio, otros tres habían muerto al nacer Gaspar, Balbino y Bernardo) quedaron huérfanos y criados por su abuela Isabel Montiano Cabeza, la mujer de Gaspar Zumaquero Vera, suicidado en 1915 en el contexto de la huelga general y madre de Balbino Zumaquero Montiano, asesinado el 12 de enero en la corraleta de Seisdedos en el contexto del problema agrario en la Segunda República. Gaspar Zuamquero Montiano, el nieto de Gaspar Zumaquero Vera e hijo de Isabel Montiano Cózar en la intimidad familiar decía que el nombre de Gaspar estaba maldito en su familia. A él le habían puesto ese nombre por su abuelo y por el hermano muerto. Murió el  13 de mayo de 1997.

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