Las dos Isabeles Montiano 1

Isabel Montiano Vela, archivo familiar

Tengo muy claro que los sucesos de Casas Viejas son simplemente un hecho en la historia de Benalup-Casas Viejas, que forman parte de un todo que comienzan mucho antes del 33 y que se proyecta años después. Es la historia de una derrota que empieza con la formación del pueblo (y la conversión de las suertes de los repartos y las subastas en latifundios) y se perpetua hasta la actualidad. Antonia Zumaquero Grimaldi ha publicado una foto de su abuela en el Facebook de la Historia de Benalup-Casas Viejas.




Ha contado su historia y nos ha puesto la carne de gallina a muchos de los que la hemos leído. Para comprender mejor los hechos que han pasado hay que ponerlos en relación con su contexto espacial y temporal. Isabel Montiano Cózar era nuera de Gaspar Zumaquero Vera, pues había casado con Francisco Zumaquero Montiano, hijo de Gaspar. Este era un albañil que había sido uno de los miembros fundadores del sindicato de oficios varios de adscripción anarquista el 8 de junio de 1914. Le tocó ser presidente de él en la primavera de 1915, coincidiendo con las duras huelgas aprovechando la cosecha de trigo que estos convocaban. En ese contexto, ocurre el affaire Zumaquero y este se suicida cuando en compañía de su hermano se dirigía a Algeciras, en el Alisoso. Resultado de todo ese caso fue que las autoridades clausuraron el sindicato. 



En enero de 1932, con la llegada de la Segunda República se procede a la reapertura del sindicato. Un año más tarde ocurren los sucesos, entre las 28 víctimas estaba Balbino Zumaquero Montiano, hijo de Gaspar y cuñado de Isabel. Estaba con su primo Andrés Montiano Cruz, durmiendo en casa de su abuela cuando fueron a buscar  a Balbino Montiano Cruz, que si había participado en los sucesos, pero como este había huido se llevaron a los dos primos de casa de sus abuelos Francisco Cruz Moreno y Francisca García Legupín, en el rancho que tenían en el callejón de la Rica, vecinos de Juan Silva o Fernando Lago. Después de estos hechos el sindicato volvió a ser clausurado. El problema agrario, la miseria que producía, los impedimentos a la modernización, la injusticia que significaba el desigual reparto de la tierra y la inestabilidad política que provocaba estaban en el fondo de estas dos muertes. 



La tercera es la que cuenta Antonia Zumaquero en el Facebook citado: “Foto de mi abuela paterna Isabel Montiano Cozar, ella murió en una valenciana (autobús). La versión policial fue que ella se tiró debido a  una avería del vehículo, pero algunos pasajeros que venían con ella dijeron que le habían empujado. Ella como mucha gente de aquella época vivía de traer cafe, azúcar etc. etc. Le había tocado la lotería y fue a Algeciras y mi abuelo la recogía con los mulos en los Barrios, pero ese día no llegó y le dieron la mala noticia. No apareció nada de lo que traía solo unos caballos de cartón que los traía para mi tío y mi padre. Tenían 5 y 7 años respectivamente. Ese día se quedaron si mamá. Sólo puedo decir que en mi casa siempre estuvo presente como si viviera con nosotros, aunque mi padre era tan pequeño supo mantenerla viva y transmitirnos el amor por ella. Esto lo hago en homenaje a él espero que nadie de mi familia se moleste”. 



Además del nexo familiar, hay en el relato de Antonia dos elementos sobre los que quiero llamar la atención. Los hechos ocurrieron en plena postguerra, en marzo de 1943,  en el contexto del contrabando. Cuando tanta gente de Benalup de Sidonia iba al campo de Gibraltar a comprar en el mercado negro para luego venderlo en esta zona. La base del problema seguía siendo el mismo que en 1915 y en 1932 la concentración de la propiedad de la tierra en unas pocas manos y la existencia de un sistema político, ahora más si cabe, que protegía a los poderosos y desprotegía a los humildes. Los perdedores de todo este proceso, tras la hecatombe de la Guerra Civil supervivían como podían, unos se exiliaron, otros se fueron a la sierra, los maquis, u otros vivían de prácticas ilegales o alegales como el furtivismo, el estraperlo o el contrabando. 

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