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De chozas a casas. El caso de los Lago. Y 2

Juan Lago haciendo una  choza en el rancho que compró su madre
Destacar que el Rancho que compró Rosalía Estudillo por mil seiscientas veinte y cinco pesetas de la época abarcaba una gran extensión abarcando la entonces calle Medina, y ya hecha las particiones por sus hijos ( Juan,  Miguel, Mariana, Ángeles y a Antonia, tienen sus entradas hoy en día por,  la calle Medina, calle San Andrés,  San Blas, que llegaba hasta lo  Feliciano Gallardo), era un gran terreno, posiblemente lo compró tan grande para dejar a sus 5 hijos con vivienda para el futuro.
Foto Jerome Mintz
Allí todos sus hijos fueron construyendo sus casarones. Salvo Antonia que fue la primera que se hizo una casa de tejas y que vivían en el campo, viniendo al pueblo a la casa de su hermano Juan cada vez que iba a dar a luz, como era corriente en esa época.



Juan Lago Estudillo murió el 17 Marzo del 77 y tenía su casaron. Manuela lago, su hija, se casó  en el 14 de Noviembre del 76 y salí vestida de novia del casaron, del rancho que había comprado en la antigua periferia de la calle Medina su abuela Rosalía Estudillo Mateos. En 1977 el Contrito va a casa de Manoli Lago y le traía los materiales a su madre para que se los pagará poco a poco, pues al casaron con el levante se le fue la cumbrera. 



Dice Manoli: “Para pagarle al Contrito había que ir al buscarlo. Era el mejor hombre que he conocido. Cuando hicimos nuestra casa estaba tan agradecida que le dije al Gil que le compraremos a él los materiales. Su hijo Felipe era igual que el y fue quien los traía los principales materiales y nos aconsejaba. Su padre le midió y le aconsejaba a mi madre donde hacer la casita de 3 habitaciones que era lo que se hacía antes. El Contrito y sus hijos si que se merecen la medalla de nuestro pueblo, mi gratitud hacia ellos es infinita. Siempre me pareció poco una calle. Se merecen la medalla de nuestro pueblo...Volviendo al las chozas Gil cree que la nuestra fue una de las últimas sino la última”. 
Foto Jerome Mintz



En la actualidad varios miembros de la familia Lago tienen su casa y viven en el solar que compró en 1935 Rosalía Estudillo Mateos. Rosalia Lago López con su entrada por la calle San Andrés, nieta de Fernando y Rosalia. Daniel Moya Lago  vivió hasta su muerte en la calle San Andrés , en la casa vive su viuda Ana Cózar. Subiendo por la calle Independencia y rodeando el terreno subimos hacia la calle San Blas en el nº11 B. Biznieto Juan Ramón Birués de Segovia Lago,  y en la ella misma calle en el  nº11 Manoli Lago Y Gil Birués de Segovia. En las dos puertas siguientes dos biznietos Maria Paz Moya Cózar  y  Eusebio Moya Cózar. En el nº 7  vive otro biznieto mi hijo Gil Birues de Segovia Lago.

Foto Jerome Mintz


El problema de la vivienda siempre ha sido endémico en Casas Viejas, desde principio del siglo XIX hasta finales de los setenta que el desarrollo económico consigue erradicarla. Este y el Contrito y su familia consiguieron sustituir las chozas por viviendas, hecho que no consiguieron ni los gobiernos de la Restauración, ni los de la dictadura de Primo, ni los de la República, ni Franco… pese a su intento rimbombante de sustituir no sólo las chozas, sino también el nombre de Benalup de Sidonia por el de Casas Nuevas de José Antonio Primo de Rivera. En la actualidad hay en el pueblo un parque aceptable de viviendas, incluso un tanto por ciento se dedica al alquiler y en verano los precios suben porque se está consolidando el pueblo como segunda línea de playa. Muy lejos de aquel pueblo en el que los segadores se quedaban a vivir en el pueblo y construían su choza como  Miguel Estudillo Jiménez y Marciana Mateos Moreno y Juan Lago Delgado y Manuela Gutiérrez Saborido cuando se establecieron en Casas Viejas en la segunda mitad del siglo XIX, después de haber visitado la localidad en varias campañas estivales de siega.
Contrito y su familia

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