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De chozas a casas. El caso de los Lago. 1

Manoli Lago me ha mandado un documento de compra venta del solar de su casa de 1935. Este me va a servir para hacer un recorrido sobre la evolución de la vivienda en Benalup-Casas Viejas. Se trata de lo que ya he hecho otras veces, utilizar un caso concreto para describir una situación general.
Juan Estudillo Mateos, hermano de Rosalia
En 1885  los sopacas Miguel Estudillo Jiménez, nacido en Alcalá y Mariana Mateos Moreno, en los Barrios, aunque ambas familias procedían de Algatocín, Málaga, deciden establecer en Casas Viejas, tras varias campañas de siega en sus campiñas. Montan una choza en la calle Benalup.  El matrimonio trae un hijo Juan Estudillo Mateos (1883), el que sería secretario del sindicato anarquista  en 1914 y tesorero en 1933. En 1936 se tiró a un pozo ante el miedo de que lo apresara la legión mora. Desde entonces ese pozo se llama Carabela, en honor a su apodo. En Casas Viejas nacen el resto de sus hijos; José (1886), Antonia (1888), María (1896) y Francisco (1898), Salvador y Manuel Estudillo Mateos. También Rosalía(1892), que el 16 de marzo de 1914, con 22 años,  casó con Fernando Lago Gutiérrez y se hicieron una choza al lado de los padres de Rosalía, en la calle Benalup. Era una cuestión tradicional y normal que la pareja se construyera una choza en el rancho de la familia, formando parte de un conjunto de hijuelas de chozas que dominaban lo que no era el centro del pueblo.

Fernando Lago


Fernando Lago había nacido en Casas Viejas en 1892,  tenía el apodo de Casares, aunque no habían nacido en ese pueblo malagueño. Su padre Juan Lago Delgado lo había hecho en Juzcar y su madre Manuela Gutiérrez Saborido provenía de Carmona. Estamos ante la típica familia sopaca, que después de varias campañas segando en la zona se establecen en una choza en Casas Viejas. Fernando es el menor de una familia de seis hermanos, todos nacidos en este pueblo. Así María (1876), Francisca (1879), Manuela  (1881), Ana (1883) y Antonio Lago Gutiérrez (1887). Cuando la familia formada por Fernando y Rosalía  fue creciendo se trasladaron a la calle Nueva, donde construyeron ilegalmente una choza en el callejón de la Rica, enfrente del caserón de Seisdedos. Desde allí disparaba la noche del 11 de enero Fernando Lago contra los guardias de asalto que acosaban a la familia de Seisdedos y a su hija Manuela que había sido sorprendida dentro del caserón cuando fue a cambiar novelas con su amiga María Silva, la libertaria. 



Según podemos ver en el censo de 1932, en aquella choza de la calle Nueva 59 vivía la pareja más Manuela (1914), Mariana, la que luego sería mujer de Pedro Moya (1918), Juan (1921), Ángela (1924), Miguel (1929) y Antonia (1931). 



Tras la tragedia del 33 en la que perdió la vida Fernando y su hija Manuela, en 1935, la viuda de Fernando Lago, Rosalía Estudillo, quizás con parte del dinero proveniente por las indemnizaciones de los sucesos, compró un rancho en la periferia de la calle Medina, en lo que hoy son los callejones San Blas y San Andrés. El documento de Compra-venta dice así: “En la aldea de Benalup de Sidonia (Casas Viejas) a cinco de Agosto de mil novecientos  treinta y cinco: reunidos Don Bernardo Díaz Marichica casado con Doña María Lago Gutiérrez; y Doña Rosalía Estudillo Mateos, viuda de Don Fernando Lago Gutiérrez, todos mayores de edad y vecinos de esta aldea, acuerdan, celebrar el siguiente contrato de compra-venta con arreglo a las cláusulas que se detallan:
PRIMERA.- Don Bernardo Díaz Marichica es dueño de la finca que se describe así:
CASA-RANCHO situada en la calle Medina de esta aldea, marcada el número cincuenta y cuatro de orden; consta de dos habitaciones con techumbre a la derecha entrando y una choza al fondo y además de un pedazo de huerto y cantera. Linda todo el conjunto a la derecha entrando con rancho de Eduardo Fargallo Utrera; y a la izquierda y espalda con cercada de Manuel Macías.
SEGUNDA.- Don Bernardo Díaz Marichica vende a Doña Rosalía Estudillo Mateos la finca descrita anteriormente en la suma de mil seiscientas veinte y cinco pesetas, cuya cantidad recibe el vendedor de manos de la compradora en este acto.
Y para que conste y sirva de resguardo a la Sra. Estudillo Mateos se extiende el presente documento, firmando a ruegos del vendedor que manifiesta no saber Son Fernando Cózar Cabañas y en nombre de la compradora por igual razón Don Manuel Sánchez y Sánchez, ante los testigos Don Baltasar Alcántara Serrano y Don Bernardo Villalba Cózar. Fecha ut supra”.



Llama la atención que como ni comprador, ni vendedor sabían leer firmaron el tendero Fernando Cózar y el maestro Manuel Sánchez, ambos pertenecientes a la burguesía local. Como testigos estamparon su firma  los dos guardias de arbitrios de la época Baltasar Alcántara y Bernardo Villalba

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