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Mora Figueroa se interesa por Benalup de Sidonia


Dicen que una imagen vale más que mil palabras y al hilo de este documento a mí se me ocurre que una fuente documental puede ayudar a entender la historia de todo un pueblo. Me explico, estamos ante una carta de 1967 del dueño de las Lomas D. José Ramón Mora-Figueroa a D. José Romero Bohollo, veterinario del pueblo y que al mismo tiempo es alcalde pedáneo. En ella le hacía una especie de acuse de recibo de una carta anterior suya donde le exponía las carencias del pueblo.
Para entender la trascendencia y la significación de este documento hay que contextualizar espacial y temporalmente. Ya hemos visto otras veces que con la desecación de la Laguna de la Janda  llega la modernidad a la zona. Empiezan a desaparecer las chozas, comienza la crisis de la agricultura tradicional y se va perdiendo una sociedad antigua basada en un régimen extensivo de la tierra con preponderancia de la ganadería, que generaba poca riqueza y mucha miseria y desigualdades. 



A finales de los cincuenta y principio de los sesenta José Ramón Mora-Figueroa consigue desecar la Laguna de la Janda y llevar a cabo una explotación intensiva que generará mucha mano de obra. A este  proyecto se oponían un sector de propietarios que tenían tierras en la zona desde la desamortización, o reforma agraria al revés, del siglo XIX y que gracias a ella ostentaban desde entonces la hegemonía económica, política y social en el área. La desecación de la laguna iba terminar con esa preponderancia. 



Los proyectos de embalses del Celemín y el Barbate como presas de contención necesarias para la desecación  se encontraron con la firme oposición de los propietarios tradicionales de Alcalá y Benalup, representado por Pedro Mariscal Recio y  Nicolás Vela Barca. Pero la desecación no sólo significaba grandes transformaciones medioambientales y económicas, sino también rompía el viejo equilibrio político y social que imperaba en Casas Viejas desde principio del siglo XIX. 



Por otra parte, hacía unos meses que se había creado la asociación de cabezas de familia de Benalup de Sidonia que tenía como objetivos fundamentales la consecución de la segregación y la mejora de equipamientos urbanos. Además de un claro carácter reivindicativo, dentro de ese pluralismo limitado que representaba la asociación, había dos grupos claramente diferenciados. El liderado por Nicolás Vela, que representaba al poder tradicional, y el encabezado por José Romero Bohollo, el veterinario del pueblo que al mismo tiempo era alcalde pedáneo. 



En ese contexto se entiende que  José Ramón Mora Figueroa se ofreciera a ayudar a conseguir la ansiada independencia. Lo cuenta Ángel Guillén, en un discurso que dio  en una reunión para impulsar el proceso de Segregación: “ Fue precisamente a causa de las coplas de carnaval como se le presentó a Benalup otra magnífica oportunidad para su independencia, que fue ahogada antes de nacer. Habíamos ido a cantar a las Lomas. Mora quiso grabar una copla que llevábamos sobre el plan de la Laguna para que vieran que era un asunto en el que el pueblo tenía grandes esperanzas” Se refiere a un pasodoble de los Indios en el 1961 en el que alaba la desecación de la Janda. Dice así: 

Siempre alabaré
a don José de Mora Figueroa
pues su vida es
la iluminaria para el porvenir
sabe trabajar
sin descanso con todo desvelo
llegando a emplear
en su finca a miles de obreros.
Un pueblo como este
sin don José Ramón
no tiene otro remedio
que el de la emigración.
Pues si se dedicara
a la ganadería
sólo comían unos
donde mil comen hoy día.
Luchando contra todo
ha logrado conseguir
el Plan de la Laguna
que es un nuevo resurgir
su nombre debemos bendecir
hasta morir.
Todos los pueblos vecinos
a Mora alabarán
pues de esos beneficios
también participarán
como gente agradecidas
le pedimos al Señor
que alargue la vida

del ilustre don José Ramón.

Está claro que Mora Figueroa quería ayudarse de ese sentimiento del pueblo hacia su proyecto para salvar los numerosos obstáculos que una obra de tal envergadura encontraba y que mejor argumento que la generación de empleo para ello. 



Así que ofreció a Angelín y la gente de la comparsa su intermediación para conseguir la segregación de Benalup, a través de sus gestiones con la administración social, con las cuales tenían puentes directos  y fácil acceso. Pero las fuerzas vivas del pueblo impidieron que esas gestiones se hicieran realidad. Sigamos con la narración de Angelín: “¿Qué pasó pues? Volvimos a Benalup entusiasmados. Ahora si que no nos lo quita nadie. Pero duró poco. Inmediatamente se nos llamó al bar de Ricardo. Lo recuerdo bien y tengo testigos: ya lo vais a echar todo a perder; no hagáis nada, que eso lo tengo yo ya casi conseguido. Más o menos lo de siempre y de esto hace ya 15 años”.



Seis años después le siguen interesando las cuestiones de Benalup de Sidonia. “Agradezco sinceramente el que me tenga al corriente de los problemas de ese pueblo, ya que el resolverlos lo considero de gran interés personal para nosotros”. Tengamos en cuenta que aunque José Ramón Mora no tenía ningún cargo oficial en el gobierno, sus buenas relaciones políticas, y sobre todo, su boyante peso económico le permitía tener una posición aventajada para ayudar al pueblo y sus gentes. Estas ayudas de los años cincuenta a Benalup de Sidonia por parte de la empresa de las Lomas han continuado en el tiempo hasta la actualidad. De tal forma que no se puede entender Benalup-Casas Viejas sin las Lomas. También creo que tampoco se puede comprender las Lomas sin Benalup-Casas Viejas. 

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