Laras, de profesión barberos.

Foto restaurada por Manuel Cepero Casas

Manuel Cepero Casas ha puesto una foto que ha arreglado de Antonio Lara Jiménez e Isabel Ortiz Vela en el Facebook de La historia de Benalup-Casas Viejas en imágenes. No sé dónde y cuándo nació Antonio, pero sí que las hermanas Isabel, Petra y Ana lo hicieron en Casas Viejas en 1876, 1877 y  1878 respectivamente donde se habían instalado sus padres. Antonio y María Lara Jiménez eran mayores. Su padre Juan Lara también era de Casas Viejas y como su hijo y sus nietos también era barbero. Su madre Salvadora Jiménez había nacido en Alcalá. Sus abuelos eran de Pinos del Rey (Granada), Algatocín (Málaga) y Alcalá de los Gazules.  Su madre Isabel Ortiz Vela, había nacido en Casas Viejas en 1888, sus padres eran de Casas Viejas, y sus abuelos de Algatocín y de Medina. Son datos todos extraídos del archivo parroquial de nuestra señora del Socorro, concretamente del libro de nacimientos.



Antonio Lara Jiménez  ejercía de barbero, hortelano, dentista… que como veremos posteriormente eran tres profesiones que guardaban cierta relación. Trabajaba en todo lo que hubiera tanto en el pueblo, como en el campo. Lo mismo buscaba espárragos, que cultivaba su huerto, que sacaba muelas o que cortaba el pelo a los casaviejeños. También le gustaba mucho cazar, cosa que hacía con el cura del pueblo Diego Fuentes cuando estuvo como sacerdote en el pueblo y cuando venía posteriormente. Pero como la gran mayoría de los cazadores de la época, el furtiveo era su práctica preferida.
Foto Mintz



Como de tantos otros personajes de esta época va a ser de los sucesos cuando más información tengamos. Así fue uno de los cuatro que se salvó de la muerte, pese a estar detenido inicialmente. O al menos eso fue lo que declaró el guardia Manuel García en los casos de él y Alfonso Jiménez Lago (los otros dos; Salvador Barberán y José Rodríguez Calvente fue responsabilidad del guardia civil Juan Gutiérrez López). Después nos lo encontramos en una ambulancia metiendo los cuerpos asesinados junto a  junto a José Bancalero Mesa, Enrique Alcedo, Manuel Pérez-Blanco y José Suárez y los llevaron al depósito del cementerio a la espera de que al día siguiente les practicaran las autopsias. También fue llevado a declarar varias veces por el caso de María Silva Cruz, la Libertaria. Manuel Ortiz Aguilar y Antonio Lara Jiménez, con quienes había coincidido en la torre de los Vela (la morita donde tanta gente se escondió en enero del 33), dijeron que María les había contado como le quitaron las esposas a Quijada y que le había pedido que le cortaran el pelo chamuscado. Aunque, ambos coincidieron, en que finalmente no lo hizo. 



Tuvieron cinco hijos; los hermanos Bernado y José (los famosos Laritas, que como el padre eran barberos, dentistas, hortelanos … y todo lo que hiciera falta), Mercedes  que tenía una tienda de chucherías y una guardería en la calle Medina, y Petra, Nicolasa y Antonia. 
Foto Mintz



Estas tres generaciones familiares de barberos entroncan con un oficio el de barbero tradicional del mundo rural andaluz. De hecho cuando se crean un pueblo de colonización, de aluvión, donde los jornaleros acuden al hilo de los nacientes latifundios en el siglo XIX de los primeros que acuden son los barberos. Así lo tenemos documentado en el caso de Casas Viejas en 1823.  En el Ayuntamiento de Medina se alegraron de que el proyecto de 1821 se viera frustrado y así ante la petición de Pedro Bonino en agosto de 1823 de una licencia para construir una barbería se le deniega con el argumento de que en Casas Viejas no hay “población alguna mediante a que todo está en la actualidad en el ser y estado en que estaba antes del nueve de marzo del mil ochocientos veinte” fecha en la que comenzó el trienio liberal…  Más tarde consiguió la licencia. 
Los Laritas, con Benítez, el guardia, en la Yeguada



Las Barberías eran también lugares de socialización y discurso público. Eran lugares de debates abiertos, servían para expresar la preocupación pública y la participación de los ciudadanos en los debates sobre temas de actualidad. También como en el caso de los Laritas, era el lugar donde se comentaban y extendía todo lo sucedido en el pueblo, así como se les ponían los motes a los habitantes de él. Antiguamente, los barberos no se limitaban al tratamiento del cabello llegando a desempeñar otras funciones más propias de dentistas o médicos. En efecto, los que acudían a una barbería a partir del siglo XIII hasta muy avanzado el siglo XX también lo hacían  para sacarse una muela y para realizar operaciones sencillas de cirugía como sajar diviesos, vendar úlceras o realizar sangrías. Como el mercado tanto cuantitativa como cualitativamente  era escaso había que completar con otras funciones, en el caso de Casas Viejas, estas tres generaciones además de barberos, fueron dentistas y hortelanos. En el imaginario colectivo de Benalup-Casas Viejas persiste como la gente iba a los Laritas a sacarse las muelas, estos con alicates en mano decían que viene el avión, le sacaban la muela y los mandaban primero a lo de Cepero o a Palomino a que se tomaran un vaso de vino y luego comprarse un helado en la confitería, era una forma segura de parar la sangría que había producido en la muela la acción del barbero-dentista. 
Foto Mintz



Esta fotografía de Antonio Jiménez Lara e Isabel Ortiz Vela nos ha servido para pasarle revista a un oficio, el de barbero, que es característico de todos los pueblos. Estoy seguro que cuando pasen cincuenta años la gente se acordará de un peluquero de Benalup-Casas Viejas que se llamaba el Pancho, que cogía espárragos, que cazaba y en cuya barbería se comentaba y se discutía sobre lo divino y humano. Pancho es mi peluquero y entre otras cosas compartimos la curiosidad enorme por lo que pasa y el gusto por las fotografías antiguas. Tiene un hijo, al cual le doy clase, de Iniciación a la actividad empresarial, curiosamente, cuando ingrese en el mundo laboral quiere ser barbero. Se ve que es un oficio que se transmite de padre a hijos.
Foto de Manuel Jesús Vidal Mateos

Comentarios

Entradas más vistas

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Benalup 17

Íllora y Benalup-Casas Viejas. A propósito de la presentación de "Los sucesos de Casas Viejas. Crónica de una derrota".

Cuando el teatro se convirtió en una corsertería

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. El favor. 1

Crónica de una derrota anunciada

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Casas Viejas 18

VII jornadas gastrónomicas. Ruta gastronómica de la seta. BCV