headerphoto

Jerome Mintz, un andaluz de Indiana. Retratos 3.

Muchas de las fotografías realizadas por Mintz se catalogan como retratos. Son fotografías con una gran carga expresiva, no sólo por los rostros -a veces llenos de arrugas- o por la vestimenta ajada y remendada, sino también por los escenarios, el paisaje o la arquitectura que sirve de fondo. No hay posturas forzadas, no hay escorzos, no hay sonrisas hipócritas. Son retratos que denotan la confianza entre fotógrafo y fotografiado.





Este primer retrato podría ser catalogado como una escena de la vida cotidiana, pero el hecho de que predomine el plano corto nos inclinó por situarlo en esta categoría. A la izquierda, Ana Toro, la abuela de la casa pasa el tiempo sentada en una silla, escoltada por el bastón que le sirve de ayuda para desplazarse. Arriba la chaqueta de uno de los hombres de la casa que ha dejado colgada. A la izquierda su hijo y yerno Pepe García, Melón y Antonio Flor "Goñete" están en el umbral del cortijo después de venir de trabajar. Estamos a principio de los setenta y mucha gente está abandonando el campo y se viene al pueblo o a la ciudad directamente dentro de ese proceso conocido como éxodo rural. Pero todavía hay mucha tente que vive en el campo, como el caso de esta familia, que lo hace en el cortijo de los Ahijones. 



Otro caso de familia que vivía en el campo lo constituye el caso de Catalina Rodríguez y Rafael Cruz. En esta ocasion se trata de las Lagunetas. Se trata de un matrimonio de personas mayores que posan a la puerta de la choza de castañuela y rodeados por parte del mobiliario como el colchón o el aparato de radio. De nuevo un retrato le sirve a Mintz para recoger, a través de la ropa de los retratados, de los enseres, de las chozas, del fondo....la forma de vivir en esta época.




Cristóbal Delgado Ruiz, natural de Tarifa, pero residente en Casas Viejas posa masculinamente serio ante la cámara de Mintz, con el hacha al hombro. La mano derecha la mantiene ocupada con un cigarro, la izquierda también pero no se aprecia con qué. El alcornoque ya descorchado nos sirve de contexto. La camiseta interior encharcada de sudor impregna de realismo una fotografía que impacta por su expresividad y fuerza. 





De nuevo en esta fotografía aparece difusa la frontera entre los retratos y la vida cotidiana.  Por un lado no hay pose alguna, pero por otro al tratarse de nuevo de un primer plano lo incluimos en este apartado. En esta ocasión el retrato es de los hermanos Moreno Reina, cerca de la Venta Pareja que era donde vivían. José y Manuel miran como el hermano mayor, Ignacio, esta repasando las trampas que  próximamente podrán para cazar pinchines, zorzales o demás insectiveros. Estamos a principios de los setenta, la educación no es en la práctica obligatoria y los hijos de las familias que viven en el campo ayudan desde muy temprano a buscar la subsistencia de la familia, cada uno en la medida de sus posibilidades. 





En esta ocasión Luís Torrijas muestra orgulloso al americano la talla de madera de Jesucristo que ha realizado de forma artesanal. Su madre, Luisa Caravaca Sánchez, a la izquierda contempla la escena, que tiene lugar en la calle Torreta número 13. Al fondo el casarón con techo de castañuela contextualiza la fotografía.





Estamos ante otro retrato de una gran fuerza expresiva y realismo. Francisca Guerrero, "La Meinata" lava la ropa con su tabla de madera dentro de un barreño de cinc. Más hacia arriba otra vecina mantiene a su hijo en brazo. Al fondo la calle Benalup repleta de casarones con techos de castañuela. La escena delata que todavía a principios de los setenta en estas viviendas no sólo no había lavadoras, sino tampoco agua potable en casa. Además de que estas labores eran exclusivas del sexo femenino. 




El último retrato del artículo de hoy es para Luis Barberán Castro, más conocido como "Peporro". Peporro es fotografiado concentrado plenamente en su tarea de zapatero, en concreto esta haciendo un boto. Pero el retrato nos sirve para darnos una idea de lo que era su zapatería, no sólo la mesa de trabajo, sino también las paredes adornadas con los típicos almanaques y las jaulas para utilizar en el reclamo de la perdiz. 

0 comentarios: