La ruta por los dólmenes del Celemín. El número I y conclusiones. Y 7

III.10.- El número I. El descubrimiento del Abate Brevil

Y llegamos al final del recorrido, justo donde comenzó el descubrimiento de Brevil. Se trata del dolmen número 1. Fue en este lugar de la cañada de la Jaula, donde viniendo del Monasterio del Cuervo contempló en la campaña de 1916 este primer dolmen. Como estaba en un pequeño túmulo, su vista posibilitó el descubrimiento de los otros nueve en un corto periodo de tiempo, ya que la presencia del hombre con sus cabras impedían la matorralización actual.
Él mismo lo cuenta así: “el señor Breuil se fue a caballo del convento del Cuervo a Casas Viejas. Después de haber franqueado el Celemín en la llanura que domina el Tajo de las Figuras, él se aproximaba a unas suaves lomas herbosas que allí suelen cercar, y para su gran sorpresa, en estos terrenos descubiertos, ya tan a menudo atravesados por  él mismo y por los señores Pacheco y Cabré, distinguió a algunos metros un túmulo, de cuya cima emergían grandes piedras.
Dolmen número 1
     Evidentemente, su atención, puesta en aviso por las constataciones hechas en el Aciscar, había sido esta vez  llamada sobre unos bloques, cerca de los cuales había pasado muchas veces en 1914 sin advertir el aspecto.
    Pero de la cima de este primer túmulo dolménico, se veía al torcerse muy cerca una serie de otros monumentos parecidos y, en menos de una media hora, diez de ellos eran definitivamente señalados e identificados
Dibujo de Brevil del dolmen número I
Túmulo en gruesos guijarros, mal conservado. Al norte una losa de 1 metro por 1 m. 50 y 25 cm. de espesor yace plana, a 1m. 70 otra losa en parte enterrada, de una longitud de 1 m por 30 cm aproximadamente. Dos soportes en forma de mojón, y otro colocado más adelante en forma de losa levantada perfilan la pared oriental de la galería. La pared occidental está hecha de cinco piedras que se siguen, las más gruesas, de 30 y 35 cm de lado; una sólo sale de la tierra 35 cm. La longitud total del monumento, no comprendida la losa deslizada al norte, es de alrededor de 2m con 50”.

IV.- Conclusiones
Esta monumentalización de estas estructuras funerarias, esta presencia simbólica de una civilización organizada, esta importancia geoestratégica que han tenido siempre sigue siendo válido si los ponemos en relación con otros restos arqueológicos prehistóricos, las pinturas (íntimamente ligadas a ellas) y las tumbas antropomórficas y con otros valores ambientales y ecológicos como el hecho de ubicarse en la puerta del parque de los alcornocales, pero  dentro del parque, muy próximo a las islas, a los puentes construidos, a la zona recreativa del Celemín, etc. Se trata de otro elemento más, y ya van muchos, que ha estado aquí siempre, pero ha sido olvidado y escondido ¿casualidad? Otro argumento más para luchar porque se conozca y difunda todo el patrimonio natural y cultural que poseemos, incluida la apertura del Tajo de las Figuras. En definitiva, que estos túmulos y tumbas se presentan como un atractivo más a sumar entre los muchos de la zona. Pero para ello, es necesario que los conozcamos y que sepamos que significan, que simbolizan y porque están ahí.


Me gustaría terminar esta serie sobre la ruta por los dólmenes del Celemín con una serie de preguntas.
  • ¿El estado de destrucción y abandono actual que se encuentran estos dólmenes impiden una futura puesta en valor y difusión como patrimonio cultural e histórico?
  • ¿Es casual que hasta 2011 no se hayan conocido estos dólmenes, pese a que fueron divulgador por Brevil en 1917?
  • ¿Puede constituir esta zona un santuario de la vida y la muerte en la prehistoria, si consideramos la cercanía de las pinturas rupestres y las tumbas antropomórficas?
  • ¿Existe alguna posible relación entre el estado de abandono de los dólmenes y el hecho de que la cueva del Tajo de las Figuras se encuentre cerrada?
  • ¿Nos podía servir el estudio de estos restos para reivindicar que el patrimonio cultural no puede ser una herencia de nuestros padres, sino un préstamo a nuestros hijos?
  • ¿La monumentalización del paisaje a través de las pinturas rupestres o los dólmenes que hizo el hombre prehistórico de esta zona, no significa un afán de perpetuarse en el tiempo que nosotros no hemos entendido, ni hemos correspondido?


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