La casa de los Espina. Médicos y ganaderos.

Foto Jerome Mintz
Dentro de la sección de los lugares emblemáticos de Benalup-Casas Viejas la casa de los Espina ocupa un lugar privilegiado. Es algo más que una casa, esta unida a la élite del pueblo, tanto urbana, como económica, como política. Pero también, y por ahí, es por donde va a ir esta entrada tiene muchas conexiones, con dos profesiones; la de ganadero y la de médico.

En la entrada se puede leer 1903. Y las iniciales FGV (Francisco García Vela)



La verdad que no conozco todas las casas de Benalup-Casas Viejas, pero creo que la de los Espina en la calle San Francisco es la que tiene más valor histórico. Pero no estamos ante  una casa en el sentido clásico del término, sino que a la función residencial había que unirle la relacionada con la explotación agraria. Se trataba de una especie de cortijos dentro del pueblo. Además, tanto los Vela como los Espina tenían una casa en Casas Viejas, pero otra en Medina. 




Los cuartos de la familia y de los sirvientes ocupaban el primer piso, el segundo estaba destinado a almacén, también se construyeron almacenes adicionales. Abajo estaban las cuadras para los caballos, donde los trabajadores se congregaban cada mañana y tomaban café antes de trabajar. En las cuadras también se esquilaban las ovejas. Como se puede ver en una de las fotografías que acompaña a este blog, observándose como el pastor las conduce a esquilarlas a estas cuadras. 
Amelia Espiau y Manola Guerra, con su hijo Francisco Javier y sus dos hijas, ambas esposas de médicos, la segunda de Martínez Becerra y la primera de Francisco Segovia, el que hace la foto. El resto de las mujeres, las ocho restantes pertenecen a la familia Vela Espina,  En la fila de en medio, sentadas en taburetes colocados para la ocasión aparece de izquierda a derecha Juana (“Reinero”) García Vela, su hermana Sebastiana, Ana Barca Romero casada con Juan Vela Morales, primo de las anteriores y Nicolasa Vela Morales, hermana de Juan.


Toda la parcela al sur de la Alameda pertenecía a  Francisco Vela López, el patriarca de la saga. Sus dos hijos Nicolasa y Antonio Vela se van a construir sendas viviendas. A la izquierda construyó su casa sobre otra anterior su hija Nicolasa, que había casado con el hijo de su tía Juana Vela López: Francisco García Vela. En la foto se  ve el año 1902 y las iniciales FGV. La casa ocupa toda la parcela 23 del plano de 1906. 
Gañanía de la casa de los Espina de la calle San Francisco



En ella se pueden observar todavía la gañanía, donde los campesinos se quedaban a dormir, los salones y el jardín o las numerosas habitaciones. Arriba, las cámaras que servían de almacén. Anexas, en los patios, muchas cuadras y almacenes, lugar en el que se quedaron a dormir la noche del 10 de enero del 33 los trabajadores de José Espina para protegerlo en caso de incidentes. Salvo José Vela Morales que se parapetó en la suya de la Alameda el resto de la familia Vela se refugió en esta casa la noche del 10 y la mañana del 11 de enero de 1933. Así Nicolasa y Manuel Fernández, Juan y Ana Barca y Sebastiana Vela Morales con sus respectivos hijos se refugiaron en ella porque era la más grande y más segura de toda la aldea. 



Sebastiana, la hija de Francisco y Nicolasa, casó con el médico José Espina, que heredó la casa principal y por ello siempre ha sido conocida como la casa de los Espina. José Espina Calatriu había nacido en Medina, donde su padre que lo había hecho en Alcañiz, Teruel, pero que residía en Salamanca, se había trasladado como ingeniero de caminos para construir una carretera. Después estudió Medicina en Salamanca y Sevilla, obteniendo plaza en Medina. Esas carambolas de la historia. Cuenta la familia que en las fiestas de Casas Viejas conoció a Sebastiana con la que terminó casándose. 
José Espina Calatriu




Pero no solo esta casa  fue muy importante, sino que en la actualidad como se ve en las fotografías presenta un estado de conservación muy bueno. Después de la Iglesia es el edificio antiguo mejor conservador de Benalup-Casas Viejas, como se puede ver en las fotos. También  hay muchos recuerdos y objetos de la época que además de un valor sentimental, tienen un gran peso histórico. 
Añadir leyenda


Maximino Espina Redolat

Por ejemplo esa máquina de escribir de José Espina Calatriu o esa radio del mismo doctor ganadero. Ambos objeto funcionan en la actualidad, el problema será el día que se averíen, pues la tecnología actual es tan moderna que no sabe que hacer con las cosas antiguas que todavía funcionan. Se ve que eso de la obsolencia programada es una cosa de la modernidad. 




He tenido acceso a los dos títulos de médico, el de José Espina Calatriu de 1896 y el de su nieto José María González Espina de 1950. Ambos continuaban la tradición sanitaria de la familia, pues Antonio Vela Pérez-Blanco o Federico Ortíz Villaumbriales, cuñado de José Espina, también lo eran. José Espina Calatriu murió en 1942 como se puede ver en este esquela que conserva la familia. 

Retrato de José Espina Calatriu con su maletín, pintado por su hermano Luis, también médico.


El hijo de José Mari;  José María González Sánchez también ha seguido la tradición y en la actualidad ejerce de médico en Badajoz. No obstante, José María González Espina, no ha ejercido como médico, sí como profesor de Medicina en la universidad de Cádiz, pero me da la impresión que su verdadera vocación profesional se encuentra en la explotación ganadera, como Antonio Vela o José Espina. Dichoso el que sale a los suyos, dicen en mi tierra. 



Por su parte la casa es la más señorial del pueblo, una visita por ella es como hacerlo por el mundo de los propietarios agrícolas del siglo XX. Dice el refrán que el que guarda siempre tiene. Y en esta casa y en esta familia siempre ha habido un respeto por el pasado que da sus frutos. Pero además la casa como las personas está hecha de tiempo. Un tiempo que se ha autorespetado. Ha sido una isla en Casas Viejas, donde tradicionalmente se ha avanzado hacia el futuro negando el pasado. .La casa tiene un valor etnográfico y antropológico que es digno de conocer, difundir, valorar y así proteger.
Foto Mintz

Comentarios

Entradas más vistas

Tal como eramos en 1992

Los outtakes de Mintz. Buenas noticias de Washington

Cuando el teatro se convirtió en una corsertería