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La casa de la Cultura

Pedro Valdecantos
Uno de los episodios de la época del franquismo que más indignación produjo fue cuando, a mitad de los sesenta, se concede al pueblo la creación de una Casa de la Cultura pero el alcalde de Medina, de quien depende la pedanía, revoca la orden y traslada  su ejecución al municipio asidonense.
En la intervención que Paco Cabañas Ossorio realizó en el acto conmemorativo de los 25 Años de Independencia puso de relieve la percepción actual del pueblo sobre el proceso, apreciación que no tiene en cuenta cómo vivieron los benalupenses el problema de la dependencia.  Argumentó que antes había un sentimiento de humillación e injusticia que ahora no existe ejemplificándolo con este caso: "cuando por los años setenta se estaba construyendo  en el pueblo la Casa de la Cultura,  desde Medina ordenaron su paralización y traslado a la metrópoli".



Los tres documentos que traigo hoy son un escrito de Romero Bohollo al gobernador civil y  dos  de D. Pedro Valdencantos, donde se demuestra su intervención para conseguir que el equipamiento que había sido concedido a Benalup y apropiado  por Medina, también fuera una realidad en nuestro municipio. 


En escrito de José Romero Bohollo, como presidente de la Asociación de Cabezas de Familia de Benalup de Sidonia, con fecha 4 de octubre de 1967 al gobernador civil, dice: “Que informado por el Sr. Alcalde de este Excmo. Ayuntamiento que han sido suspendidas las obras en su comienzo, de la Casa de la Cultura, en el día de la fecha y, ante el temor de que esta decisión sea definitiva o alargue demasiado la existencia de un Centro del que como V.E. sabe estamos tan necesitados, al no contar con Biblioteca, lugar de reuniones de tipo cultural ni recreativo y sin local adecuado para unos cuarenta muchachos que cursan estudios medios por la modalidad de Bachillerato R.T.V., a través de la Comisaria de Extensión Cultural, hemos sentido una gran desilusión, por estar seguros de haber obtenido para esta barriada este gran beneficio al sernos prometida su construcción en ésta y no en Medina por V.E. en la audiencia concedida el 28 de marzo pasado, por contar dicha población con Instituto, Biblioteca y una Casa de la Falange en Construcción”. Hacer notar que la desilusión y el desencanto lo muestra como presidente de la asociación de cabezas de familias, órgano de expresión del limitado pluralismo político de finales del franquismo y no como alcalde pedáneo. Deja muy claras las necesidades del pueblo y el agravio comparativo que supone llevarse el equipamiento a Medina, un pueblo que tiene muchos recursos culturales, en contraposición a la escasez con la que cuenta Benalup.



En escrito de 13 de noviembre de 1967 de Don Pedro Valdecantos García; Comisario Provincial de Extensión Cultural, a Don José Romero Bohollo de Benalup de Sidonia, le informa de: "Mi querido amigo: Con esta fecha se remite a la Sección de Misiones Educativa de la Comisaría Nacional de Extensión Cultural el proyecto completo del Centro Cultural de Benalup de Sidonia, con presupuesto total de 2.635.162,82 pesetas., redactado por Dña. Rosario Castro Valerio". Once días más tarde, otro nuevo escrito del mismo remitente al mismo destinatario le confirma. “Mi querido amigo: Me satisface comunicarte que en conversación telefónica sostenida esta mañana con la Comisaría Nacional, me comunican que en el próximo mes de marzo saldrá a subasta la construcción del Centro Cultural de esta localidad. Un fuerte abrazo”. Además del contenido, me llama la atención el lenguaje utilizado. En primer lugar, el tono de amistad y el hecho de que se dirige a él a nivel individual José Romero Bohollo, Benalup de Sidonia, en ningún momento como alcalde pedáneo y tampoco se nombra para nada Medina Sidonia. En segundo lugar, los cargos tienen nomenclatura propia del franquismo así “Comisario” o “Misiones Educativas”. 



Busco información sobre D. Pedro Valdencantos y me encuentro que perteneció a lo que Tamames denominó “el franquismo más reformista”. De hecho cuando llega la transición continua en política. En principio con la UCD con la que se presentó a las elecciones municipales de Cádiz de 1979 y luego fue delegado de Educación. A partir de 1982 es gobernador civil de Toledo, Almería y Alicante con los gobiernos de Felipe González del PSOE. En todos los lugares destacan su buen hacer y que era una persona “muy campechana”. Esa cintura política llama mucho la atención en un tiempo como el de ahora en el que los actuales políticos no son  capaces de ponerse de acuerdo para formar un gobierno que vele por los intereses de los ciudadanos.



Fernando Santiago me dice que: “Fue muy buena persona . Casado con Isabel Dema. Su hijo Pedro fue dirigente de CCOO. Su hijo Rodrigo es el jefe del Servicio de Turismo de la Junta. Ganó las elecciones municipales del 79 aunque no fue elegido alcalde. Fue delegado de educación en la época de los Pactos de la Moncloa, cuando más colegios se han construido en la historia". 



Cuando terminó su etapa política volvió a dar clase en un Instituto de Cádiz. Un compañero suyo es amigo mío y me cuenta miles de anécdotas. Una de ellas refleja las dificultades de adaptación de los políticos a su profesión habitual cuando regresan a ella: "tras una clase de Historia de Arte, abandonó el aula dejando el proyector y las diapositivas instaladas. Como eso era habitual, un miembro del equipo directivo muy sibilinamente le preguntó que por qué lo hacía y él contestó: No pasa nada, luego vendrá el bedel que los retira”. Pedro Valdencantos murió en Cádiz el 28 de diciembre de 2013.



En Benalup a D. Pedro Valdencantos se le tiene mucho cariño y respeto, al menos entre la gente mayor que sabe de su buen hacer y empeño. En el pregón de las segundas fiestas de la Independencia de 1993, Romero Bohollo dijo: “Cuando a Benalup se le había concedido una Casa de la Cultura, el alcalde de entonces mandó paralizar las obras, llevándoselo para Medina. Menos mal que un hombre como Pedro Valdecantos, actual gobernador civil de Almería, que tanto hizo por este pueblo y para el que pido que el Ayuntamiento de Benalup tenga un reconocimiento para la posteridad". 



Me parece que tanto Pedro Valdecantos, como José Romero Bohollo fueron dos hombres de su época, que sirvieron a la cosa pública y que han dejado excelentes huellas de su dedicación. La casa de la Cultura ahora se llama Jerome Mintz, magnífico nombre e idea. Su construcción se debió a la intervención decidida de dos hombres; D. José Romero y D. Pedro Valdecantos. En medio de una dictadura, de una dependencia política y de un subdesarrollo económico y cultural evidente. Se merecen que los tengamos en cuenta.

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