El área recreativa del Celemín. La propiedad de la tierra. 7


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La estructura de la propiedad en la zona ha sido, es, y será una cuestión básica en el desarrollo económico de la zona. De hecho es "la madre del cordero" en toda las vicisitudes por las que ha atravesado el área. Es el "quid" de la cuestión en todos los avatares históricos por los que ha atravesado la zona. Andrés J. García Mateos, concejal de IU, ha planteado su disconformidad con el hecho de que la Junta de Andalucía haya cedido por un periodo de 50 años las 18 hectáreas del área del Celemín para el proyecto Wakana Lake.


Por otra parte, la empresa  Natural Channel Adventure ha comprado a la empresa de Gregorio Quesada “Canito”, propietario también de la Herrumbrosa , finca donde se ubica el Tajo de las Figuras (una de las razones, según parece, de que las cuevas permanezcan cerradas), una parcela de 8 hectáreas en la parcela 4 del polígono 6 de la antigua Arenosa. Parece ser que el precio ha sido muy por encima del mercado ya que era necesidad perentoria de esta empresa hacerse con esos terrenos para llevar a cabo su proyecto y unirle a las 18 hectáreas que le ha cedido la Junta de Andalucía. 



Esta finca era propiedad de la familia Pérez Ruiz y fue vendida por estos a Gregorio Quesada. Gran parte de la Arenosa donde se ubica el área y el pantano del Celemín fue expropiada por el estado a la familia Vela en los años 70 dentro de las actuaciones para la desecación definitiva de la Laguna de la Janda. Esta expropiación no sólo permitió la construcción del pantano, sino que significó un cambio radical en las estructuras de poder y económicas de la zona, como ya he relatado en otras ocasiones. Sería incalculable el precio a día de hoy de la finca expropiada.



Tanto la Herrumbrosa, como la Arenosa fueron bienes propios del Ayuntamiento de Medina hasta finales del siglo XIX. De hecho en 1861 según un acta capitular del Ayuntamiento de Medina la Herrumbrosa pagaba 700 reales como alquiler de bien propio. Como consecuencia de los repartos y la desamortización de Madoz pasaron a manos privadas. A finales de siglo La Arenosa fue adquirida por Francisco Vela López. De hecho en 1924 estos terrenos que hoy ocupan el área del Celemín pertenecían a su hijo Antonio Vela Pérez-Blanco. Su familia deniega el permiso al arqueólogo Mergelina para que siga excavando los dólmenes que había descubierto el Abate Brevil, ya que se pensaba que había tesoros en ellos. La búsqueda de esos tesoros, parece, que le salió cara a su hijo José Vela Morales, “el tuerto Vela”. 



En los años setenta la confederación del Guadalquivir expropia estos terrenos a los herederos de Juan Vela Morales, para construir el embalse del Celemín que facilitaría la desecación de la Janda, a principio de los 90 la misma confederación cede al Ayuntamiento las 18 hectáreas para el área recreativa del Celemín, donde la Diputación a través del PER lleva a cabo grandes inversiones. Finalmente, ante la imposibilidad de darle viabilidad al proyecto, el Ayuntamiento cede las instalaciones a la Junta y a esta a su vez a la empresa Natural Channel Adventure. En decir en poco más de un siglo estos terrenos han pasado de ser propiedad comunal a ser explotados por esta empresa, pasando por la propiedad de los Vela, la Confederación del Guadalquivir, el Ayuntamiento y ahora de la Junta de Andalucía, que a su vez los ha cedido por 50 años a Natural Channel Adventure
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A finales del siglo XIX, sobre las tierras de la sierra va a confluir un doble proceso, por un lado el de la desamortización o compra de ellas por la burguesía agraria local y por otro los repartimientos o sorteos de trozos de fincas "suertes" que es demandada por la mayoría de la población que ni tiene tierras, ni recursos para comprarlas. Mientras que en la campiña domina la desamortización (venta de las tierras comunales) en la sierra se imponen las suertes, al menos en un primer momento. Progresivamente la gran propiedad irá engullendo estas suertes (provenientes de los sorteos de tierras)  o pequeñas y medianas propiedades. Gracias a los repartimientos y a la desamortización, progresivamente,  se fue consolidando la pequeña y mediana propiedad a través de las suertes que alternaba con la gran propiedad. La aceleración en los cambios se produce en los años sesenta. Van desapareciendo los propietarios locales y aumentan los que no son del pueblo. Muchas familias que han vivido en la sierra de propiedades medianas y pequeñas las venden y se van a vivir al pueblo. En menos de un siglo se completó el paso a la propiedad privada y a la concentración de ésta. 


Construcción del pantano del Celemín


Las transformaciones de la década desarrollista provocan otro proceso de concentración y fortalecimiento del latifundio. Pudiendo establecerse que la consolidación del latifundio en la zona se produce en torno a la segunda mitad del siglo XIX con la ley de Madoz y en los años sesenta del siglo pasado. La presencia local en los propietarios disminuye y aumenta la tendencia de los absentistas y foráneos. Dice Marcos Ramos:"La presión, la encerrona y hasta la sutil dádiva de una recomendación, han sido medios para absorber las pequeñas propiedades". Esta consolidación del latifundio no es ajena a los cambios en los usos y aprovechamientos. El bosque humanizado ha dejado paso a la bunkerización. Los ranchos, la explotación ganadera, el carboneo y las prácticas económicas relacionadas con los recursos naturales han dejado paso a los grandes cotos de caza, donde el corzo y el venado dominan. Los propietarios locales han sido sustituidos por grandes propietarios foráneos, generalmente absentistas, que solo visitan puntualmente sus propiedades. 

Foto Fran Sánchez Mazo


En este contexto, son progresivos los obstáculos que ponen los dueños de estas grandes fincas para que sean visitados por población local o foráneos para usos tradicionales (espárragos, tagarninas, quesitos, setas...) u otros de poco impacto ambiental como puede ser el senderismo. El caso del Monasterio del Cuervo (que fue utilizado hasta los ochenta como lugar de excursión y recreo por muchos gaditanos) o la Herrumbrosa donde está la cueva del Tajo de las Figuras es paradigmático, pero no el único. El hecho de que los nuevos propietarios por su carácter absentista no tengan ninguna vinculación con la población autóctona ha facilitado la "bunkerización" actual de este bosque. La conversión de la propiedad comunal en privada de esta sierra no sólo ha expulsado a la población que allí se estableció, sino que ha vetado el disfrute público de unos montes que en muchas partes de España son de titularidad pública. Sin duda, una rémora para nuestro desarrollo a corto, medio y largo plazo. El problema es grave y la pelota está en el tejado de las administraciones públicas.  




En la guía del Excursionista del Parque de los Alcornocales de Antonio Joaquín Sánchez Sánchez se puede leer sobre el Monasterio del Cuervo: “En la actualidad, el estado ruinoso ha dado paso a una serie de reformas por parte de sus propietarios. La finca cuenta con un camino público por el cual se accedería directamente al monasterio, tal como se deja constancia a través de los archivos del catastro, y que en el presente se encuentra usurpado, impidiendo nuestro tránsito la guardería de la finca. Igualmente, la declaración de monumento debería contar con un convenio por parte de la Conserjería de Cultura que regulara su régimen de visitas”. 



Si el proyecto Wakana Lake se consolida y permite un aprovechamiento integral de la sierra desde el punto de vista del turismo ecológico habrá que llegar a acuerdos y soluciones que permitan el disfrute público de unos bienes que tradicionalmente han sido públicos y ahora son privados. El dilema es importante. De nuevo el problema de la propiedad de la tierra, como desde hace dos siglos. Es como si la zona estuviera condenada a que el disfrute de los recursos naturales por unos pocos impidiera el desarrollo y el bienestar de unos muchos. 

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