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El área recreativa del Celemín. La década de los sesenta. La verdadera revolución 6

La pasada Los Chinos


Si en el Neolítico se pasa de una economía depredadora y nómada a otra sedentaria y productiva y en el siglo XIX con el Nuevo Régimen aparecen el bosque humanizado en la sierra, la entrada en la modernidad, la verdadera revolución industrial ocurrirá en los años sesenta del siglo pasado. Es en esta época cuando asistimos al vaciamiento demográfico de la zona con el éxodo rural, la consolidación de la gran propiedad, la desecación de la Janda y la construcción en los años siguiente del pantano del Celemín y también aparecen los primeros síntomas de las posibilidades turísticas de la zona.

Las Gargantillas. Foto Mintz

La zona fue admirada y conocida por las élites provinciales que venían a veranear o/y cazar a los charcos y los cortijos próximos. Desde que en el siglo XIV Alfonso XI venía a cazar osos a la zona, siempre han venido personajes importantes a cazar. En los sesenta un grupo de personas del pueblo pone de moda acampar en la zona. En la comparsa Los Bandoleros de 1965, dicen: " Camping las delicias. A 50 metros del charco Lázaro en la autopista de Benalup a Algeciras. Figuras Rupestres- Bar- Restaurant- Pista de baile. Servicio de autobuses". El autor de la letra, Angelín, era uno de los que se iba a este particular camping.  En el año 66 este mismo grupo de amigos saca la comparsa Los Turistas del Figuras donde se centran en las posibilidades turísticas de la zona. Es curioso que en el 2016 las cuevas permanezcan cerradas al público y la carretera siga estando en una pésimas condiciones para transitarla.
Foto Mintz


Si la desecación de la Laguna de la Janda significó el fin de la sociedad y economía tradicional en la campiña y en el pueblo, la creación del pantano del Celemín lo fue en la Sierra. La construcción del pantano del Celemín está relacionada con la decisión de desecar la Laguna de La Janda, terminándose en 1975. Se trata, por tanto, de una presa de contención, aunque también aparezca como segundo objetivo el de regar las zonas próximas, abasteciendo a 5.000 hectáreas de superficie de regadío. El pantano inundó una de las zonas más bonitas y valiosas ecológicamente de la sierra, la transición de esta con la Laguna de la Janda. Robert Blakeney cuenta en su diario sus andanzas en  la batalla de la Janda dentro de la Guerra de la Independencia en 1811. En un fragmento hace referencia a que por la noche las tropas angloespañolas se refugian en la sierra, en lo que es hoy el pantano del Celemín. Los datos que aporta confirman las noticias sobre la belleza y espectacularidad del lugar antes de ser inundado”se retiró en silencio en la oscuridad, volvió a cruzar el río Barbate, y entró en el desfiladero del paso de la montaña, que está densamente arbolado y  nos defendía contra un ataque de jinetes”.
 
 
La venta Correro

Pero los grandes cambios se producen por la desaparición de los usos y aprovechamientos tradicionales. Al hilo de la desaparición del bosque humanizado desaparecieron el carbón, las pequeñas huertas, la explotación ganadera del cerdo, la oveja, la cabra, los pavos y otros animales domésticos. Se ha mantenido la corcha y ha ganado enteros el toro bravo y la vaca retinta (que necesitan poca mano de obra) y en especial, el animal protagonista de estos últimos años; el venado. Los grandes propietarios dedican progresivamente sus fincas al aprovechamiento cinegético introduciendo de forma extensiva el venado. La presencia mayoritaria de la vaca y el venado ha significado la consiguiente aparición a partir de los años sesenta de los cercamientos con mallas y alambres, el vaciamiento humano del campo y otra tuerca en la concentración de la propiedad, al mismo tiempo que aparecen problemas medioambientales como la seca, las mismas mallas o la matorralización. Ejemplo de ello es el Gamonal, la finca donde está el area recreativa, que estaba poblada de dólmenes-tumulos con la función de dominar el horizonte y la matorralización provocada por la desaparición de la cabra los sepultó entre la maleza.



Como dice Agustín Coca: “Y el campo se despuebla: pequeños propietarios, arrendatarios, etc. Siguen marchándose y vendiendo sus propiedades a los latifundios limítrofes. Explotaciones que cada vez son más grandes. Miles de hectáreas que apenas proporcionan un sustento fijo para dos o tres familias”.



 
El pantano del Celemín se presenta como un recurso turístico con muchas posibilidades, según contempla el proyecto Wakana Lake. Pero para el desarrollo integral de la zona, (hay quien propone que se llame Área Recreativa Cultural El Gamonal) en donde el turismo parece un elemento clave, la cuestión de la propiedad de la tierra va a resultar trascendental. Sobre este asunto versará el próximo post de la serie.

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