El área recreativa del Celemín. El principio del siglo XX. 5

Laguna de la Janda. Juan Cabré. 1914
Cuando llegaron diversos estudiosos de carácter nacional e internacional a estudiar las pinturas del Tajo de las Figuras a principios del siglo XX todos se sorprenden y ponen de manifiesto que el estado natural de la Janda y su entorno debían diferir poco ahora de los tiempos neolíticos. Todos enfatizan esa riqueza natural y la escasez de cambios físicos ocurridos. E. Hernández-Pacheco y J. Cabré (1913) escriben: “No debe haber cambiado mucho el aspecto del país de los tiempos prehistóricos a los actuales”. 


Juan Cabré. 1914


Para ver como la forma de vida de esta gentes, para demostrar que se parecía mucho a la del Neolítico, que los cambios que se estaban produciendo en la propiedad no les afectaba a ellos nos vamos a basar en el informe que en 1924 Cayetano Mergelina publicó: "Focos dolménicos de la Laguna de la Janda". En el hay una interesante referencia a esa pervivencia del Neolítico en pleno siglo siglo XX;  lo titula: “Unos datos etnográficos”.- “No queremos dejar de consignar pormenores curiosos recogidos en nuestra visita. Todavía, por desgracia, junto a las breñas que forman el famoso cortado es posible reconocer una organización y un vivir esencialmente neolítico. Pastores, gentes pobres, apegados al estrecho rincón en que han nacido, levantan sus chozas del mismo modo que cientos de años antes las levantara el pueblo constructor de los dólmenes”. Sigue Mergelina “El ajuar de estas chozas es también interesante. Junto a cacharros de cerámica corriente traída del pueblo cercano (Casas Viejas), es dado ver el dornillo o cuenco de madera de chaparro hecho de una sola pieza y hábilmente trabajado, recipiente muy usado en la región y análogo a los empleados en la provincia de Toledo y en otras regiones españolas. En algún rincón, el camastro hecho con ramas ahorquilladas, estrecho, como conviene a lo reducido de la choza, y cubierto de estera de palmito. La impresión que causan estas habitaciones, sobre todo cuando se entra en ellas después de trabajar en el descubrimiento de los dólmenes, es imborrable. No parece sino que, después de visitar las tumbas, se penetra en el poblado neolítico, tal es el poder de persistencia de lo viejo, que imponen, un medio idéntico, una organización de vida parecida y el abandono más completo”.
Mergelina. 1924




En la sierra, vivió una parte importante de los casaviejeños hasta la década de los sesenta. En 1905 había censados en la sierra del campo de Casas Viejas 429 personas lo que representa  un 24% de la población total y en 1917 564 personas en el campo, lo que representa  un 21%. El parque de los Alcornocales ha sido un bosque intensamente humanizado y el último que ha tenido esta característica debido a su posición estratégica y a sus condicionantes físicos. De este último censo nos hemos valido para hacer un recorrido de las familias y pagos por esa fecha de 1917. 
Mergelina 1924



En las Gargantillas vivían 68 personas entre las que estaban las familias Sánchez Casas, Jiménez Sánchez, García Moreno, Mateos Márquez, Cantero Esquivel, Márquez Estudillo, Estudillo González, Estudillo López, Rojas Estudillo, Ruiz García, Jiménez García, Ruiz Estudillo, García Toro y Moreno García. El segundo lugar más poblado en 1917 era Zapatero con 67 personas. Las familias Correro  Alconcher, García Toro, Peña Ordóñez, Ordóñez Moreno, Rojas Jiménez, Jiménez Medinilla, Correro Alconcher, Cabezas Collado, Domínguez Mejías, Delgado Guevara, Serrano Pérez, Alvarado Domínguez y Domínguez Correro. El tercer lugar es para el Turrujal con 55 personas. Allí vivían las familias Mateos Estudillo, Romero Martínez, Mateos Ruiz, García Casas, Aguilar Gallego, Fernández Rodríguez y Costilla Téllez. El cuarto lugar para las Algamitas con 44 personas, donde vivían familias como Suárez Orellana, Suárez Mateos, Gallego Suárez, Suárez Guevara, Pavón Buercano y  Correro Mateos. En el Alisoso vivían 28 personas, con familias como Barea Martínez, Barea Serrano, Mariscal Márquez, Márquez Pacheco y Prieto Peña. 26 personas vivían en Tajo de las Figuras-Rehumbrosa. Así las familias Mateos Sánchez, Pérez Torres, Torres Ríos, Moreno Camacho, Moreno Barrera, Torres García y Moreno Peña.
Mergelina 1924



En Los Escudetes había 24 personas censadas, tales como los Cruz Castro, Torres Cano, Mateos Ruiz, Ruiz Martínez, y Ruiz Ruiz. En El Torero otras 24. Así las familias González Gutiérrez, González Sánchez, González Mañez y Mañez Candón. En los Albarianes, el Cuervo y la Cañada del Valle había 19 personas censadas. En los primeros vivían familias como Espina Moreno, Sánchez Rubiales, Moreno Capilla y Sánchez Cabeza. En el Cuervo Torres Aguilar, Aguilar Aguilar, Fernández Ruiz y Andrades Marchante. Y la Cañada del Valle los Gómes Fuster, Mañez Medina, Mañez Clavillo y Barberán Castellet. En la Cebada vivían 16 personas de la familia Peña Casas y Peña Pérez, en las Lagunetas 15 de los Márquez Jiménez, Ruiz Rojas, Estudillo Ruiz , Vera Moya, Ríos Córdoba y Reyes Estudillo. En Picasillo había 13 personas de la familia Moreno Dueñas, 12 en el Sinchado de las familias Ruiz Delgado y Ruiz Reyes, 9 en Vallehermoso de la familia Román Rubiales, 8 en Garnate de los López Estudillo y Mateos Gutiérrez,  8 en el Carrizuelo de la familia Fernández Gómez y 5 en los Tejones de la familia Holgado Vera. 
Juan Cabre. 1914



Un somero análisis a los censos de la gente del campo nos da algunos datos interesantes. Domina la familia de base ancha, además de los hijos y padres en la unidad familiar conviven otros miembros de otras ascendencias. En un mismo pago se repiten muchos apellidos lo que nos indica un alto grado de endogamia nupcial, eran habitual que varios miembros de una familia se casasen con otros de otra familia. Otro dato es la escasa alfabetización en el censo de 1905 todos los pagos estaban por debajo del 15%, con la excepción del Torero. 



Se trata de familias de jornaleros que se habían establecido en la sierra provenientes de Medina o de Málaga fundamentalmente que compaginaban las tareas de la campiña, la siega sobre todo, con otras propias de la sierra. Por tanto, vuelve a quedar meridianamente claro el papel fundamental de la sierra en la creación y evolución de Benalup-Casas Viejas. Primero en la postguerra, forzados por el maquis, y después, sobre todo, en los años sesenta este población se desplaza hacia el mundo urbano, en lo que ha venido en llamarse éxodo rural. Fenómeno que estudiaremos en la próxima entrada de esta serie.

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