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Mujeres las grandes olvidadas. La Periquina. 12

La cara llena de profundas arrugas, las manos huesudas, la cabeza con canas cubierta con un pañuelo negro como negra era toda su vestimenta y existencia. El paso del tiempo ha ido dejando su huella, aunque a buen seguro tendría menos años que los que aparenta; una vida dura y llena de estrecheces también dejaba su marca. Esta mujer vivió en la calle San Blas en una humilde choza. Tiene muchos ingredientes de vieja postal de tiempos duros.




El enfoque de Mintz cargado, como siempre de profunda intención. La mujer fue una de las grandes perdedoras del régimen franquista, pero esa afirmación cobra aún mayor validez en el mundo rural, como Benalup de Sidonia. Sin lugar a dudas, fue la mujer campesina la que más duras condiciones de vida tuvo que soportar. 



No tiene la mujer el protagonismo político o público del hombre, pero si tiene que aguantar todas las consecuencias y tragedias que le traiga la vida. En los «Sucesos» y en la guerra civil, salvo alguna
excepción, no están las mujeres en el frente activo, pero si viven directamente las consecuencias de la represión ejercida por el poder establecido. Debido a que la mujer tiene unos hábitos de vida más saludables, que las profesiones tienen menos riesgos y que tienen una fortaleza a largo plazo mayor que el hombre, era muy común que los varones murieran antes que las mujeres, siendo estas las que se tenían que encargar de sobrevivir en unas pésimas condiciones de vida y sobrellevar las desgracias que sobre la familia el tiempo iba acumulando.



Este mapa de arrugas, esta cara escorzada de La Periquina se convierte en símbolo de las duras condiciones que tuvieron que soportar estas mujeres y de lo poco que ha sido reconocida su resistencia. Fran eligió esta foto para el cartel de la exposición. Cuando se hizo dos años después la exposición Mintz un andaluz de Indiana en Sevilla, los técnicos del museo de usos y costumbres populares eligieron esta foto también para el cartel de esa exposición. De esta forma la Periquina tomó un protagonismo que nadie, menos ella misma sospechó que podía alcanzar. En el fondo era un homenaje secreto y silencioso a todas estas mujeres sin cuyo esfuerzo y sufrimiento no se entiende la sociedad actual.

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