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Los Guillén Benítez. 1

Sopacas en Casas Viejas. Siglo XIX. Archivo Diario de Cádiz
Apareció en Facebook la foto de los hermanos Guillén Benítez y a mí me ha parecido oportuno investigar sobre ella. He contado con la inestimable ayuda de los familiares, sobre todo de Maribel, Manolo y Patricia. Hoy hace noventa y seis años que nació Antonia Guillén Delgado, la niña mayor de la foto, he considerado que sería un buen regalo de cumpleaños publicar estas entradas sobre su familia.
Casas Viejas surge a principio del siglo XIX cuando el poblamiento disperso del que hablan las fuentes desde 1555 se convierte en concentrado al hilo de la desamortización y la aparición del latifundio clásico. Este latifundio tradicional atrae muchos jornaleros que acuden a trabajar en ellos, sobre todo provenientes de Medina. Pero también este tipo de latifundio no mecanizado ni modernizado necesita en las épocas de recolección del cereal una mano de obra eventual para trabajar en las campañas estivales. Los jornaleros establecidos en la zona no eran suficientes para la siega del trigo. Vienen de Portugal, de León, pero, sobre todo, en el caso de Casas Viejas de los pueblos del Genal. 



Este pueblo nuevo que está surgiendo en torno a Casas Viejas ofrece inmensas posibilidades para las familias que quieran emprender nuevas vidas, pues a las campañas estivales hay que sumarle las oportunidades que ofrece la sierra; carbón en invierno y recursos naturales todo el año. Por tanto la complementariedad entre la campiña y la sierra no sólo se produce en el momento de la emigración (Casas Viejas y valle del Genal), sino también dentro de Casas Viejas. En esta circunstancias Casas Viejas es el sitio ideal para aquellos que vienen huyendo de un pasado cruel y opresor y quieren crearse una nueva forma de vida para ellos y los suyos.



Este es el caso de la estirpe de los Guillén. Juan Guillén Caravante y Ana García Lucena era un matrimonio de Guaro que hacían la campaña estival de la siega del trigo por Andalucía occidental. En la campiña sevillana se vieron envueltos en una pelea que terminó con la muerte de otro segador. Decidieron entonces establecerse con sus hijos en Casas Viejas de una forma permanente, la cual conocían de las siegas de verano. Eran los años sesenta del siglo XIX. Tenían cuatro hijos Miguel, Idelfonso, Ana e Isabel. El primero casó con María Moreno Moreno (asidonense) en 1877 de cuyo matrimonio nacieron José, Ana, Antonia, Julia, Alfonso, Francisco, Mª Dolores y Juan. Idelfonso caso Antonia Delgado García, también de Guaro y tuvieron cinco hijos ya todos casaviejeños. Francisco, Miguel, José, Ana e Idelfonso. Luego tuvo otro hijo Juan pero con una segunda mujer Maria Luisa Quirós. Nótese como se repiten los nombres, pues era costumbre sagrada ponerle el nombre a los hijos de los abuelos y como el número de hijos era muy abundante, pues la familia se concebía como una unidad de producción y era una realidad aquello de que los hijos venían con un pan debajo del brazo. 
El matrimonio José Guillen Delgado e Isabel Benítez Barberan, con sus seis hijos; Antonia, Ángel, Andrés, Luis, Alonso y Pedro. A la derecha dos jóvenes cuyo nombre desconozco.



Uno de los hijos de Idelfonso (en el libro de nacimiento de la parroquia  aparece también Alfonso indistintamente) y Antonia José Guillén Delgado nacido en Casas Viejas en 1885 es el protagonista de la foto que parece en esta entrada. La foto es de 1930 pues Ángel (que luego será Angelín) es un bebe. La mujer de José Guillén Delgado,  Isabel Benítez Barberán murió muy pronto, pues en el censo de 1934 ya no aparece en él. José Guillén Delgado viudo y con seis hijos tuvo una intensa vida social. Puso un bar, en lo que hoy es la Fábrica, aquilándoselo a Juan Vela Morales. En 1935 nos lo encontramos como contratista de la plaza de abastos. Se puede leer en la correspondencia del archivo de Medina: "Se da cuenta de que José Guillén Delgado contratista de la plaza de abastos de Casas Viejas, no pago lo estipulado en el contrato. La corporación acuerda rescindir el contrato. Y fija el nuevo arriendo en 365 pesetas, además de pagar la deuda que tiene contraída José Guillén"

Andrea  Benítez Barberán y su marido. Los que se encargaron de la educación de los Benítez Guillén cuando murieron sus padres. 


Durante la Guerra Civil va a tener un gran protagonismo en Casas Viejas. Según aparece en el libro de los anarquistas de Casas Viejas de Mintz aunque milita en la falange tiene muy buenas relaciones con los jornaleros anarquistas a los que informa y ayuda. De hecho es la  personas más demandada por los que son detenidos y encarcelados cuando regresan de la zona republicana como testigo. En once ocasiones estos presos recurren a  José Guillén Delgado para que declare favorablemente en su sumario. 

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