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La ruta por los dólmenes del Celemín. Los de corredor que no descubrió Brevil. 2

Se trata de seis dólmenes de corredor de estructura distinta a los que descubrió Brevil que eran de túmulo. Tres están en la orilla derecha del Celemín y otros tres en la izquierda. Solo uno no se encuentra inundado por el actual pantano. Tres de ellos están en las orillas del pantano, en la actual área del Celemín, aunque las grandes lajas solo son plenamente visible en el denominado Celemín III, los otros dos, están parcialmente sumergidos y solo se adivinan sus restos. Los otros tres se encuentran en la otra orilla del pantano, en término de Medina, al lado del arroyo denominado Peñarroyo, de ahí su nombre.




Dice de ellos María Lazarich" La que hemos denominado Celemín I parece ser la única de las tres sepulturas que se conserva in situ. Cuenta con una cámara más o menos rectangular, de la que se visualizan cuatro ortostatos laterales, uno en la cabecera y una gran laja que, aunque desplazada, parece corresponder a la cubierta de ésta. Celemín II se encuentra en una cota algo más alta, sobre una  terraza del antiguo cauce, y que ha sido arrasada, en parte, por las aguas del embalse. Se observan cuatro lajas, probablemente correspondientes a las paredes de la estructura funeraria que aparecen desplazadas en un área de unos 25 o 30 m2. Finalmente, Celemín III, al igual que el anterior, está desplazada. Consiste en un conjunto de lajas de gran tamaño, correspondientes a las paredes y a la cubierta de la tumba, además de un pilar. Una de ellas presenta numerosas cazoletas que, si bien parecen tener un origen natural a partir de la erosión de pisolitos, parece que fue elegida por tener algún significado para estas comunidades. 



En la orilla izquierda del antiguo cauce del río Celemín, hoy pantano, se localiza otro conjunto megalítico integrado al menos por tres estructuras que hemos denominado Peñarroyo, por hallarse cercano al arroyo de este nombre. De él destaca el sepulcro de corredor Peñarroyo I. Éste estuvo oculto por las aguas del embalse del Celemín hasta finales de 2009, en el que el pantano alcanzó su nivel más bajo desde hacía 15 años. Desafortunadamente las fuertes lluvias del otoño  invierno del 2010 lo volvieron a cubrir y hasta la fecha no se ha vuelto a ver.
La sepultura de Peñarroyo I es un sepulcro de corredor de al menos 8,80 m de longitud, cuyas paredes están realizadas de mampostería y cubiertas por grandes lajas de piedra. Presenta un atrio de entrada coronado por dos menhires verticales, hecho que se repite tras finalizar el corredor y el comienzo de la cámara principal. De la cámara principal, que tiene forma circular y con un diámetro máximo de 2,90 m, se puede acceder a un estrecho corredor que posiblemente dé paso a otra u otras cámaras secundarías que se introducen en el túmulo de arcilla, por lo que desconocemos sus verdaderas dimensiones. Las paredes del corredor se encuentran destruidas en parte, lo mismo que la cubierta, cuyas grandes cobijas han sido desplazadas por las aguas. 



El estado de conservación de esta tumba no parece malo y no hay indicios de que haya sufrido ningún saqueo. Hemos localizado indicios de otros dos enterramientos más en las inmediaciones (Peñarroyo II y III), por la presencia de grandes ortostatos; sin embargo, éstos, al encontrarse en una cota más baja, aparecen siempre cubiertos por las aguas”.

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