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El área recreativa del Celemín. El siglo XIX. 4

Poco sabemos de la presencia del hombre en esta sierra en las edades antigua, media y moderna. Esta constatada la presencia en la zona de los pueblos orientales, provenientes primero de Tiro y después de Cartago. Pero dejaron más huella en Medina Sidonia que en esta zona. También han aparecido restos romanos, por ejemplo en el área del Celemín, que demuestran la presencia del imperio en la sierra. Pero hacen faltas estudios serios para confirmar estos indicios.



Si el Neolítico es la primera gran revolución, época en la cual hay gran patrimonio arqueológico, va a ser en la segunda revolución,  la industrial, la que se produce en la segunda mitad del siglo XIX en la zona el segundo gran momento de cambio. Tanto en el pueblo como en la sierra asistimos en el siglo XIX a la consolidación y aumento de su población, al hilo de la llegada del Nuevo Régimen y la desamortización. Podemos decir que con la llegada del Nuevo Régimen político y económico se crea la población estable del área. En esta zona predomina la población de origen asidonense y malagueño, sobre todo del Valle del Genal, estableciéndose en ella después de sus campañas veraniegas de la siega; son los sopacas.



En cuanto a la estructura de la propiedad dominan las suertes, pequeñas porciones de tierras que progresivamente van a ser adquirida por la gran propiedad. Estas suertes coexisten con grandes propiedades, con latifundios. A los enormes cortijos de agricultura extensiva y de secano y ganaderos acudieron masas de jornaleros que trabajaban determinadas épocas del año, a destajo y vivían en condiciones miserables. Para sobrevivir tenían que realizar otros trabajos, como carbonear, practicar la caza furtiva o dedicarse al contrabando. Así se fue configurando el mundo jornalero donde la complementariedad de la sierra y la campiña es básica para el establecimiento en la zona de una población estable. 



Es decir, que el papel de la sierra en la creación del pueblo en el siglo XIX es básico. El latifundio proveniente de las subastas de la desamortización alterna y va engullendo a las pequeñas propiedades resultante de los repartos. Muchos de los segadores que acuden a las campañas estivales provenientes del valle del Genal se quedan a vivir en esta zona y alternas estas labores de verano con otras de invierno donde el protagonismo de la sierra es básico. 


Las actividades de los que éstos habitantes vivían eran las siguientes en este orden: el carbón, el corcho, la ganadería (cochinos, gallinas, vacas, conejos, ovejas, cabras, pájaros…) la agricultura, la caza y la recolección de frutos ( caracoles, espárragos…). De esta forma, la sierra se convirtió en un bosque humanizado en el que vivía mucha gente.  La forma de vida que adoptaban no hacía ningún tipo de daño al bosque, lo que es conocido como el desarrollo sostenible, consistente este en  que la relación entre el hombre y el medio ambiente es simbiótica. 



Este desarrollo sostenible es el mismo que el Consejero de Medio Ambiente José Fiscal invocó en su visita el 5 de junio al Área Recreativa del Celemín para cursar visita al proyecto Wakana Lake. Este tipo de proyectos es "lo que el Gobierno de la Junta quiere para el medio rural de Andalucía, convencidos de que es posible compaginar el medio ambiente con el desarrollo económico", dijo el consejero de Medio Ambiente. "En lo ambiental hay un yacimiento en el que se pueden encontrar muchas alternativas para la creación de empleo", añadió. Es decir, tanto el desarrollo sostenible, como la complementariedad entre el pueblo y la sierra que se invocan como básicos para el futuro de Benalup-Casas Viejas aparecen ya con la misma creación del pueblo en el siglo XIX. La sierra, y en concreto, el área de entrada a ella han sido, son y será fundamental para la creación y el desarrollo de este pueblo. A principio del siglo XX esta zona será noticia con motivo del "descubrimiento" del Tajo de las Figuras. Sobre ello irá el siguiente post de esta serie.

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