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Alba Lara ha conseguido una beca FPU (Formación del Profesorado Universitario)

Alba Lara Moreno es hija de mi amigo Antonio Lara y mi amiga Juana Mari Moreno. Como tal hemos compartido alguna cosa mala y muchas buenas. Recuerdo, sobre todo, el viaje a París y muchas comidas en el patio de su casa. También fue alumna mía en el curso 2009-2010. Fue en segundo bachillerato. Para mí  fue un curso especial y para ella también. Con la tenacidad que le caracteriza obtuvo una calificación extraordinaria, tanto que pudo cursar Farmacia en la Universidad de Sevilla.



Terminó en sus años correspondientes con notas excelentes, como mandan los cánones y a veces obligan las circunstancias económicas y el honor-orgullo que en ella es innato. El año pasado se le presentó un dilema bastante problemático, que yo viví por lo que contaba su padre y por tanto lo hice desde la barrera. Podía empezar a trabajar en una farmacia (tenía oferta concreta y asegurada) o intentar hacer la tesis, acogiéndose a unas becas que convocaba el Ministerio de Educación y Ciencia. Estas becas eran concedidas por un periodo de cuatro años y tenían la cuantía económica suficiente como para permitirle dedicarse holgadamente a la investigación y a llevar a cabo su tesis. La decisión era difícil; a la comodidad del trabajo inminente y el pájaro en mano se le añadía que sólo había 21 becas para toda España en el área de Ciencias de la Tierra que era la suya y el riesgo era fortísimo. Además debía contar con  un director del tesis del CSIC y un codirector profesor de la Facultad de Farmacia. Siempre que hablaba del tema con su padre Antonio me callaba sobre lo que yo pensaba, pues también sus padres habían dejado la decisión en manos exclusivamente de ella. Pero yo me alegre mucho, me consta que los padres también, cuando Alba decidió arriesgarse. Renunciar a la seguridad del trabajo inmediato y seguir optando a la beca del Ministerio de Educación y Ciencia. 



Ahora nos hemos enterado que ha sido seleccionada como una de esas 21, en concreto ha quedado en el puesto onceavo en la resolución provisional y que va a poder dedicar los cuatros próximos años a la investigación y a realizar su tesis. El tema es sobre biorrecuperacion de suelos contaminados empleando herramientas genomicas y químicas , es recuperar suelos con bacterias y otros nicroorganismos aislarlos,  identificarlos y demás procesos relacionados con la cuestión. Dice así la memoria del proyecto: “Las investigaciones que se proponen llevar a cabo durante el transcurso de este proyecto de tesis doctoral se encaminarán hacia la obtención de información molecular (ADN y/o ARN) sobre las comunidades microbianas de diferentes suelos contaminados que nos ayudarán a determinar su potencial aplicación biotecnológica, a través del uso de técnicas genómicas. A partir de esos estudios, se podrá conseguir una visión más completa de la capacidad de estos suelos para autorrecuperarse de determiandas sustancias contaminantes (capacidad de atenuación natural) gracias a la detección de genes que codifican para las principales enzimas implicadas en sus procesos de degradación”



Me alegro muchísimo de que acertará en la decisión y que se confirmará que solo gana quien arriesga. Pero mi satisfacción no se queda ahí. Además mi complacencia es tan grande por otro motivo, fundamentalmente, porque considero a Alba una de las nuestras. Por tres cosas, por ser hija de mis amigos, una, claro. Dos, porque fue alumna del IES Casas Viejas, un instituto público, con lo que se confirma que la titularidad pública de los institutos no es ningún inconveniente para alcanzar cualquier meta académica.  Pero también porque Alba es el puro ejemplo de la abnegación, el coraje, el esfuerzo y el puedo si quiero. Eso era en el colegio, en el IES y en la Facultad. 



A Alba no le va a gustar mucho que yo cuente estas cosas aquí, pero me parece oportuno dar a conocer el caso  para que se extienda este  ejemplo del optimismo de la voluntad. En un momento donde la preocupación medioambiental es tan importante y necesaria y donde la contaminación del suelo se ha convertido en una cuestión esencial, una joven científica va a investigar sobre el asunto y con toda probabilidad aportará su grano de arena para intentar solucionar este problema mundial. Y además ¡ le pagarán! Y encima de todo nació, estudio y vive (a tiempo parcial) en Benalup-Casas Viejas. 



Quiero terminar este artículo con una frase que me dijo hace tiempo un compañero, Alberto Milanés, profesor de Latín y Griego del Casas Viejas. Decía que el carbón sometido a grandes presiones se convertía en diamante. Esa cuestión se ha apoderado de mí reflexionando sobre el caso de Alba. Quienes conocemos a Alba sabemos todos los momentos de angustia, preocupación, sofoco, fatiga, cansancio, agotamiento,  sufrimiento, agobio … que ha tenido que soportar para llegar a conseguir esta beca y este reto. No siempre el esfuerzo tiene su recompensa, pero cuando así ocurre creo que hay que darlo a conocer para que cunda el ejemplo y arrastre.
Intercambio del IES Casas Viejas  con Marruecos en el 2008

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