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57 nuevos bachilleres en Casas Viejas


Antes de ayer fue 31 de mayo, fecha paradigmática para aquellos que trabajamos con el alumnado de 2º de bachillerato. El facebook y el twitter de ayer y hoy está lleno de bonitas frases de los alumnos sobre ello. En todas se repite a groso modo el mismo esquema. “Todo esfuerzo tiene su recompensa y tarde o temprano llega. Ponemos fin a una de las etapas más bonita y mas importante de nuestra vida. Han sido sin duda alguna los años mas bonitos de mi vida, y no había otra mejor manera de poner punto y aparte que con una noche mágica. Gracias a todas esas personas que han conseguido que llegue hasta aquí... Se cierra una etapa para empezar otra con muchas mas ganas...”

Foto arreglada por Manuel Cepero
Me gusta escribir cada año sobre este evento, es el fin de una etapa para muchos alumnos y el comienzo de otra, pero es sobre todo la señal inequívoca de que no es que estemos en época de cambios, sino en un cambio de época. Dice mi amigo Enrique Carabaza que el 90 % de los abuelos de nuestro alumnado eran analfabetos, estos eventos de estos días nos confirman que el despegue es digno de la NASA. Hasta el año 90 el número de alumnos que se presentaba a selectividad era residual, no acercándose ni a la docena. Hasta el año 96, curso del último COU, no superamos la veintena de alumnos presentados en selectividad, luego con el bachillerato y la ESO nos situamos en la treintena y en los últimos años en la cuarentena. Este año han superado 2º bachillerato en junio un total de 57 alumnos, un récord, en la historia del IES,  supone como dice Enrique una acción propia de la agencia espacial americana y más con las condiciones tan difíciles que se han presentado. 
Grupo de escolares en Las Torrecillas



Para darse cuenta de lo difícil que supone el tránsito por los seis años en el IES basta el dato de que de los 104 alumnos que empezaron 1º de ESO en el 2010 solo 34 han obtenido el título de bachillerato en junio de 2016. Por eso, lo de aguantar es ganar es el título de la presentación que vimos en la cena de la promoción de este año. Pero me parece que el dato trasciende al IES, es una gota de arena más en el proceso de transformación de este pueblo de hace treinta años, aproximadamente. No es cuestión, ni mérito de IES, se trata de un proceso de toda la comunidad educativa de Benalup-Casas Viejas y del pueblo en general. 



Escribía José Antonio Sau en el periódico  La Opinión de Málaga:  " Tres imágenes planean sobre el imaginario colectivo de los andaluces: un tren cargado de emigrantes llega a una remota estación de Alemania; unas alpargatas de esparto cuelgan de un perchero en Casas Viejas, y la figura imponente de un caballo se recorta en el horizonte. Sobre el equino, un señorito". Luis de Tapia el, 14 de enero de 1933 en el periódico La Libertad, escribía el siguiente poema: , 

Ante el nuevo atavismo
mi pregunta es ésta:
¿Cuándo nuestra España
será “Casas Nuevas”?
...
¿Cuándo dará flores
la fraterna esencia
el rosal humano
de la intransigencia?...

¿Cuándo habrá trabajo, 
alegría y fiesta,
odio a verte sangre
sobre incultas tierras?...

¡Casas Viejas somos
  y hay que hacerlas nuevas,
pero, sobre todo,
hay que hacer escuelas!

¡Esas son las casas 
que el buen pueblo anhela
para que sus hijos
dejen de ser fieras!...




Hablando el otro día con una amiga de Medina me decía que allí siempre había existido la percepción de que en Casas Viejas había muchos comunistas (¿anarquistas?), mucha pobreza y mucha incultura. La verdad es que en estos tres casos por encima del tópico, como en todo ellos, hay un pozo importante de verdad y pienso que para entenderlo hay que ponerlo en relación con el origen jornalero de este pueblo, con su creación en torno al problema agrario. También está claro que eso está cambiando.



Por eso, el hecho de que en el pueblo a 1 de junio haya 57 nuevos jóvenes con el título de bachiller y a disposición de proseguir sus estudios debe ser un motivo de gran alegría. Estamos ante otro paso, ante otro grano de arena, ante otro triunfo de la educación, de la cultura, del conocimiento, de la libertad y de la derrota de la dependencia, la incultura, el analfabetismo y el subdesarrollo. Casas Viejas, como las Hurdes, es un referente del problema agrario y de sus consecuencias. De él, no sólo se salen con reformas agrarias, iniciativas empresariales o medidas políticas variadas, sino también  con la imposición de la sociedad del conocimiento. He contado ya muchas veces la anécdota. Pero me apetece repetirla. Fui a Delegación de Educación y Ciencia a intentar que el profesor de Lengua Manolo Viciana no lo trasladaran del IES Casas Viejas, centro que había sido asignado en primera resolución. Allí me encontré con un antiguo inspector de nuestro Centro, Antonio Torralba. Me preguntó que como iba el pueblo. Yo le dije que desde que se había independizado de Medina Sidonia iba muy bien. Él me dijo que la creación del IES era mucho más importante que la Segregación. En aquel momento me pareció una exageración, ahora estoy totalmente de acuerdo con él. Y no sólo el IES, sino la generalización de la educación, en la que los dos colegios juegan un papel muy importante. De hecho creo que la liberalización de la mujer y la extensión de la educación son los dos grandes cambios y logros de los últimos cincuenta años. Ambos procesos son, han sido y serán controvertidos, dificultosos y complejos. 



En lo que respecta a la educación, cabe recordar que hace muy pocos años solo estudiaban los hombres de las familias adineradas del pueblo, las que podían costear que sus hijos se fueran a otras ciudades a cursar estudios. Que el ámbito sociológico del jornalero estuvo condenado durante mucho tiempo al ostracismo educativo. También me gusta incidir que por la dependencia económica y política secular de este pueblo, que le otorga sus señas de identidad, la extensión de la educación ha sido más dificultosa y lo sigue siendo que en otros ámbitos donde predominan otros sectores sociales. Que las huellas de ese pasado, de ese origen, aunque a veces no sean perceptibles por la imposición de la realidad diaria, marcan e influyen más de lo que nos pueda parecer en primera instancia. Cuando compruebo el alejamiento al sistema educativo de muchos descendientes de campesinos anarquistas me entran dudas sobre el optimismo de la voluntad. Estamos en Casas Viejas y hay que saber de donde venimos si queremos saber donde vamos. Es otro tópico, pero los árboles no pueden impedirnos ver el bosque. El fragor de la batalla diaria no se puede imponer a nuestro devenir histórico. Debemos ser conscientes de que hoy por hoy la educación es el instrumento más idóneo para conseguir la libertad, la igualdad y la justicia social. Y en el caso de Casas Viejas la educación se convierte en el instrumento más propicio para salvar la deuda que la historia tiene con este pueblo. 
Inauguración del edificio del IES Casas Viejas. 28-4-1994



La historia de este pueblo es la historia de la lucha por la libertad y la consecución de unas condiciones de vida digna de sus habitantes. Y es verdad que es difícil, y también es cierto que es complicado compatibilizar equidad con excelencia, también que las condiciones sociales y económicas no son las más propicias, pero como se deducía del chiste de Gila (Lo he matado porque me ha llamado asesino), los problemas de la educación se resuelven con más educación y si no la hay tienen que ir a los lugares donde se imparten, los centros educativos. No es un problema de casas, ni de familias (que poco me gusta la frase esa de que la educación se trae de casa, la dan los padres), es un problema nuestro, de la sociedad, y es esta la que tiene que crear las condiciones para otorgarla, sobre todo, a los que carecen de ella. 



Llevo mucho tiempo estudiando la historia de este pueblo y tengo el convencimiento de que la crónica de la derrota que empezó con la desamortización, prosiguió con la Segunda República y  la Guerra Civil consolidándose el franquismo solo se rompe con la educación. Si queremos que Casas Viejas deje de ser un tópico del subdesarrollo andaluz, si queremos que la alpargata de esparto colgadas de un perchero dejen de ser nuestro icono más representativo tenemos que colocar la educación en el epicentro de nuestras prioridades. Y ello pasa por otorgarle la importancia que precisa, y por saber de donde venimos y donde estamos. Que haya gente de fuera que eso no lo entienda, lo entiendo. Pero los que vivimos aquí lo debemos convertir en nuestro faro, en ello nos va no solo el presente, también el futuro. Y el pasado. 





Por eso me alegra tanto que esta generación 2010-16 haya aguantado tanto y haya conseguido superar tantos obstáculos como se han encontrado. Por eso me agrada tanto que se repita en sus redes sociales que todo esfuerzo tiene su recompensa, que resistir es vencer, que han aprendido que el trabajo y la implicación es el camino, que tras su paso por el IES son más generosos, cultos y solidarios. Y sin ser demasiado conscientes de ello son un grano de arena más, otro árbol del bosque de casas nuevas, otra gota de agua del inmenso océano,  otro peldaño del pueblo nuevo que entre todos estamos construyendo. 



Decía Tellez sobre los sucesos "Aquellos hechos fueron tan terribles como inevitables. Toda la historia española esgrimía una antorcha frente a la choza del Seisdedos. Aquellos terribles días de enero no fueron una causa, sino una consecuencia, la desembocadura de un mal sino”. Ese mal sino, ese problema agrario, esas sucesivas derrotas tienen un antídoto y no es otro que la educación. Días como hoy lo hacen a uno ser optimista, evidentemente resistir es vencer. Felicidades a los 57 nuevos bachilleres de Casas Viejas. Y como decía Benedetti “En el adiós ya estába la bienvenida”. Aunque sea para llegar tan lejos como se encuentra Inglaterra, Alemania o Estado Unidos. Está claro, la educación no es la meta, es el camino.

P.D.- Acabo de terminar de leer el último libro de Juan Marsé. Esa puta tan distinguida. Va sobre la memoria. En un párrafo dice: "Estudió mi caso y decidió que yo era un degenerado que mamó en el anarquismo, un débil mental con carnet de la FAI. Empleaba un método curativo de su invención, que decían que empezó a poner en práctica con prisioneros rojos durante la Guerra Civil. Al parecer les vaciaba la mollera, les extirpaba las ideas bolcheviques, aquello que les había llevo al marximo o al anarquismo, el... ¿cómo lo llamaba?, el gen rojo". En otro:"... de algún modo le mantenía fiel a un pasado menesteroso, recosido y funesto del que no sabía o no quería desprenderse, tal vez porque no tenía otro". No creo que desvele nada, pero si me ha recordado mucho nuestra historia.

1 comentarios:

Maribel dijo...

Gracias Salus por ayudarnos a ver el bosque.