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Las madres invencibles

Domingo 1 de mayo. Hoy se celebra el día fuerte de la romería a las Lagunetas, aquella que comenzará el 15 agosto de 1979. Es fecha para hablar del Chacarrá del viernes, de la velada flamenca de anoche, de la evolución de la romería, de la vida en el campo antes y lo que puede significar para la sierra las nuevas instalaciones que se están construyendo en el área recreativa del Celemín. A esta le pasa como al pueblo, es muy proclive a la polémica, ha pasado de poder incluirla en una posible ruta del despilfarro de los últimos 25 años de la democracia española a engrosar la lista de propiedades públicas que de hecho pasan a ser privadas y que generan la subsiguiente disputa política y perspectivas halagüeñas. A mí me gusta que se hable y se discuta de estas cosas. Acabo de leer en facebook que decía Clara Campoamor que la libertad se aprende ejerciéndola. Por estos lares la hemos ejercido poco, tenemos que hacerlo más.


También se celebra hoy el día de la madre. Una celebración llena de malos entendidos. En primer lugar la gente piensa que se celebra en todos los lugares del mundo el mismo día y no es así, porque en algunos lugares como España se hace el primer domingo de mayo, otros como EEUU o Cuba lo hacen el segundo de mayo. También se equivocan quien consideran que es una fiesta de origen religioso. La Iglesia católica celebra esta festividad el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Ese día fue el que se celebraba en España hasta que Franco en 1965 en esto también cedió a los nuevos aires liberalizantes y la trasladó a Mayo. Tampoco el día de la madre tiene un origen comercial. 



Los precedentes los encontramos en la diosa egipcia Isis, luego fue heredada por los romanos. Pero su verdadero origen está en el Domingo de las Madres que se celebraba en Inglaterra en el siglo XVII. Luego se paso a EEUU a finales del siglo XIX y las mujeres le otorgaron un carácter rivindicativo. El 12 de mayo de 1907 Anna Reeves Jarvis imbuida en un afán de protesta organiza el día de la madre que luego en 1914 Wilson le dio carácter oficial. Pero poco a poco pasó con esta celebración como con tantas otras cosas. Su espíritu inicial, fue transformado por la sociedad y se ha convertido en otra fiesta más donde las empresas utilizan otra celebración para llenar sus arcas. Gusta más el slogan comercial que se le percibe como propio de estos tiempos, que el político que se ve como algo trasnochado y anacrónico. 



Conozco muchas madres en B-CV que padecen la terrible enfermedad del Alzheimer y aunque les ha sido concedida la calificación y la ayuda a la que tienen derecho según la ley de dependencia, esta tarda demasiado tiempo en hacerse efectiva, hasta el punto que se calcula que en España la mayoría le vendrá concedida cuando ya no estén vivas,   han sido  2.000 millones de euros el monto total de los recortes aplicados en 2015 a la ley de la dependencia. También conozco muchas compañeras que se dejan la piel para intentar conciliar el papel de madre y trabajadora. Son dos roles demasiado pesados, se paga un peaje muy alto y ni la administración, ni la sociedad civil parece ser suficientemente consciente de ello. Son solo dos ejemplos, pero los hay muchos más, de que nos equivocamos sino solo celebramos comercialmente el día de la madre. 



No soy mucho de regalos. Tengo una relación especial con mi madre, la cual está pasando unos momentos malos de salud. Por eso no le voy a comprar un perfume, un bolso o una joya, si total luego lo va a disfrutar su nuera o su nieta. Una madre es algo muy fuerte, con los que los vínculos se mantienen para siempre. Hay miles de ejemplos en la naturaleza de ello. Unas anfibias africanas dejan que se coman su piel las crías para conseguir su mantenimiento. O la madre de los pulpos que suele morir porque su labor de vigilancia de los huevos le impide alimentarse. O las osas polares que pierden gran parte de su peso tras el parto ya que se apartan para amamantar a sus cachorros y abandonan su propia alimentación. O… hay cientos de ejemplos, unos lo llaman instinto de preservación de la naturaleza, otros amor, u otros simplemente cuestiones de la vida. Desde luego que este rol materno se merece un día especial, una atención, un presente o regalo. Pero no creo que sea justo que lo traduzcamos todo con el diccionario del mercado. A lo mejor ellas se conforman con que le reconozcamos lo que hacen y han hecho por nosotros, aunque sea una vez al año. ¿O no?



Hoy uno de mayo también se celebra el día del trabajo. De las tres celebraciones que estoy comentando es la que menos  visualización tiene. Esta celebración no ha tenido demasiado seguimiento en Casas Viejas históricamente, pese a que, como ha demostrado la historia, vivíamos ¿? en un lugar donde las condiciones laborales  que generaba el problema agrario eran pésima y que hay quien propone el 11 de enero como el día de la clase trabajadora andaluza. A nivel general, me llama la atención como pese a que la crisis y la corrupción ha afectado a muchos sectores (finanzas, monarquía, iglesia, clase política, ejército…) esta se ha cebado en dos subsectores; la prensa y los sindicatos. Por algo será. Me da mucha pena que la celebración del 1 de mayo llegue a los niveles de ninguneo actual. No me extrañaría que en el futuro lo dedicaran a que hiciéramos el amigo invisible entre los trabajadores. Eso sí con regalos superiores a 10 euros. El mercado y las instituciones que se adaptan continúan flotando, los sindicatos se hunden.



Vivimos en un tiempo donde preferimos el carácter festivo, comercial, superficial, lúdico a la lucha política, reivindicativa, a la protesta… y así nos va. Como cantaba Sabina no hay más cera que la que arde. Luego me he enterado que es más amplia: “El postulado básico, del realismo, es que no hay más cera que la que arde ni más Derecho que lo que dicen las sentencias“. Asumimos lo que hay, sin rasgarse las vestiduras e intentamos adaptarnos a los nuevos vientos. Así que hoy día 1 de mayo quería acordarme de mi madre. Me quiero centrar en que bajo su cielo protector, como la gallina que cobija a sus polluelos, como la hembra que protege a sus crías… en esas circunstancias uno ha aprendido o lo intenta a vivir. Me ha permitido adquirir el conjunto de valores y principios con los que uno intenta que la vida no esté llena de nada. Pero, sobre todo, me ha enseñado que resistir es vencer. No sé si es amor, resistencia, rebeldía o la vida misma pero no nos queda otra que aguantar. Mi abuela Pepa, otra madre, decía que lo que hacía falta era que Dios no nos mandase lo que somos capaces de aguantar. Y en eso las madres son especialistas. Eso es lo que quieren significar las fotos de Mintz. Las palabras conmueven pero yo llevo 53 años viéndolo y eso, debería, arrastrar. Por tanto, tengo que escribir este artículo esta mañana para dedicárselo a ella y su recuerdo y después iré a las Lagunetas. A ver si allí encuentro a alguien que le guste hablar de los Invencibles y pasó un rato agradable. Lo tengo difícil, pero habrá que intentarlo. Nos vemos en los bares, nos leemos en los blogs y en las redes sociales.

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