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ESPERAR…De Francisco José Nieto Reyes

Leo y fusilo esto del facebook. También murieron en Mauthaussen los casaviejeños José Durán Fernández y José Jordán Casas
Se cumple estos días el aniversario de la liberación del campo de Mauthassen, también llamado campo de los españoles. En la noche del 2 al 3 de Mayo de 1945 los criminales fascistas lo abandonaron. Dejaron ese lugar de exterminio lleno de moribundos, enfermos y débiles que no atinaban a darse cuenta de lo que pasaba. Fue el 5 de mayo cuando un grupo de españoles desplegaron una enorme pancarta, hecha con sábanas cosidas entre sí, para recibir a las fuerzas liberadoras. 
Para los que quedaron con vida comenzó un nuevo exilio. Deambular por Europa era la paga a tanto sufrimiento, a tanto maltrato y a las vejaciones. 
Dentro del campo de exterminio quedaron las cenizas de más de cien mil personas, entre las cuales un buen número eran de españoles. Fueron asesinados a palos o en las cámaras de gas, o dejados morir por el hambre y las enfermedades, o simplemente por el disfrute de la bestia.
Entre estos españoles, el joven Antonio tenía un sueño: volver a España con su madre, su familia y sus hijas. No sé, pero lo tuvo que pensar muchas veces. En una carta que le envió a su madre desde Francia, poco antes de ser apresado por los nazis, le escribía: “…Mama, tengo deseos de verla, que creo será pronto”.
En Mauthausen la fortaleza no la marcaba la temprana edad. Allí todos los cuerpos de los presos eran iguales. Piel pegada a los huesos. Cada nuevo día era una larga espera a la muerte o a la suerte de seguir viviendo. Antonio no llegó a la liberación. El 13 de Octubre de 1941 le arrebataron la vida con 29 años, le quitaron su dignidad y sus deseos de volver a casa.
En su pueblo, Benalup-Casasviejas, seguían esperando que volviera Antonio. Su madre murió muy anciana el 24 de Mayo de 1981. La mayor parte de su vida estuvo esperando a que volviera su hijo. La esperanza le acompañó hasta el final, si bien las últimas esperanzas tenían un cierto halo de certeza, de esperanza vana. No sabía recordar a su hijo de otra forma que llena de esperanza, aunque ya no tuviera mucho sentido.
Mi abuelo Antonio murió con el sueño de volver a España y el gobierno español le repudió a él y a miles de compatriotas. No hay que ir muy lejos para ver personas deportadas de sus países, basta con conocer nuestra historia reciente. 
Hoy tenemos un camino de democracia y convivencia en España. Un hermoso país en donde caben todos sus hijos. 04/05/2016.

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