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A votar sin miedo


Hay un gran documental sobre la transición española, se llama “No se os puede dejar solos”, de los hermanos Cecilia y José Juan Bartolomé. La primera parte termina con la intervención de esta señora a favor de Franco y en contra de la democracia. La verdad es que recuerda el discurso radical y exagerado que algunos están dedicando a coaliciones electorales que al menos tienen el mismo derecho a presentarse que el resto de partidos, incluidos los que se rasgan las vestiduras y tachan a Podemos e IU de comunistas y radicales, como si fueran demonios con las uñas largas. Por eso hoy lo traigo a este blog.



Parecía un discurso ya superado pero se ve que el miedo, además de guardar la viña, estimula lo más radical de las personas, el estupor a perder privilegios. Recuerdo que en el año 93, por Navidad, fui a Íllora a una matanza. Allí había un viejo militar africanista, como la mayoría de los que había participado en la Guerra Civil en el bando sublevado y al enterarse de que yo estaba en Benalup de Sidonia (antes Casas Viejas) opinó lacónicamente: “Allí fue donde por primera vez tuvimos que poner orden. En Casas Viejas la cosa empezó a irse de las manos, luego tuvimos que rematar en la Guerra, la Guerra que ganamos”



Efectivamente, ganaron la guerra, quitaron el nombre a Casas Viejas y lo sustituyeron por Benalup de Sidonia sembrando  a su vez el miedo y la represión por todo el solar patrio. Ganaron la guerra y montaron el país que quisieron. En un artículo en el ABC de  José Carlos Luna de 1937  se establecen las constantes ideológicas y la percepción de los Sucesos para la derecha tradicional ahora que la izquierda había sido derrotada y que iban a ser una constante durante todo el franquismo: “¡Pobre Benalup de Sidonia! Escenario ayer de la farsa más inicua que soñara la humanidad y tan risueño hoy, con sus adobes relumbrantes de cal y su cielo azul un poco velado por el humo de las tahonas y el de las humildes chimeneítas caseras pregonando que se guisa para comer y que se come porque se trabaja en paz y en gracia de Dios.” El párrafo es muy significativo no siendo casuales los términos " Benalup de Sidonia, farsa, tahonas, se guisa para comer, se trabaja en paz y en gracia de Dios".



Luego Franco murió en la cama y vino la transición. Algunos y algunas, al igual que la señora del vídeo, eran partidarios de seguir como estábamos, en el bunker. Pero con el esfuerzo de muchos y la cesión y el consenso de la mayoría (unos más que otros), nos dimos un sistema político basado en el respeto y la convivencia. Estoy convencido que gracias al miedo a otra guerra, a otro golpe de estado, a otra dictadura y a que se escondió mucha basura debajo de la alfombra (ley de amnistía del 77), tuvimos esa transición que algunos tachan de modélica y otros de incruenta,  aunque esto segundo es falso puesto que  ahí están las víctimas de varios tipos de terrorismo. Pero en el haber está que las diversas Españas que siempre han existido, se pusieron de acuerdo y crearon un sistema de gobierno, un modelo de estado y una constitución, todo en base al respeto, al consenso y a la convivencia. Eso sí, que conste, con miedo, mucho miedo a saber y reconocer de dónde veníamos. Alguna vez más he tenido que volver a escuchar en Benalup la frase esa de “la guerra que ganamos”, siempre con estupor y tristeza. 



En la actualidad los partidos políticos no han sido capaces de ponerse de acuerdo para darnos a los españoles el gobierno que necesitamos, teniendo la cara dura de volver a presentarse los mismos.  Me parece que las circunstancias no son más difíciles que en la transición. A mí,  que no me gusta hablar en este blog de política con letra minúscula,  me hastía y mosquea que se utilice la radicalidad y el miedo para intentar boicotear al adversario político. Eso se ha utilizado demasiadas veces en la historia de España y en la de Casas Viejas.  Parecía que el franquismo estaba superado, o al menos debería. Por eso chirrían tanto esos ataques furibundos que recuerdan a otros tiempos y han sido la causa para utilizar el vídeo del principio. Ataques rabiosos que empezaron a menudear cuando saltaron a la escena política nuevas fuerzas como Podemos y que ahora han arreciado al unirse para las nuevas elecciones a IU. Es como si la transición fuera otra guerra que ganaron ellos y no permiten que se revisen viejas cuentas, ni aparezcan nuevas fuerzas políticas. Decía Machado: "En España,de cada 10 cabezas 9 embisten y 1 piensa" ¿Creen que la manera de conseguir votos es atacando cómo lo están haciendo?



Así que, por favor, en nombre de esta triste historia de España, utilicemos argumentos razonables y moderados para el debate político y dejemos el miedo como arma arrojadiza de otras épocas. Ya está bien de tanto miedo cual espada de Damocles, ya que   de esa situación siempre sacan partido los mismos: los poderosos porque, como decía Eduardo Galeano y lo tengo en el margen izquierdo de mi blog: "Los que trabajan tienen miedo a perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo a no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida. La democracia tiene miedo a recordar y el lenguaje tiene miedo a decir. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fué y a lo que puede ser. Miedo de morir. Miedo de vivir". 



Así que el 26 de junio a votar, cuantos más lo hagamos, más democrática será la cita electoral, cada uno según lo que piense, porque, y citando en este caso a Serrat: “cada uno es como es, cada quién es cada cual y baja las escaleras como quiere”. Eso sí, a votar, pero en libertad y sin miedo.

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