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25 ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA. Colaboraciones. 25 AÑOS DE INDEPENDENCIA. Municipalismo e identidad local Agustín Coca Pérez. 10


Uno de los referentes de identidad más importante para las personas andaluzas es el local. Ser de nuestro pueblo nos identifica. La mayoría es aquí donde ejercemos nuestra sociabilidad, nuestra vida pública y privada, donde tejemos nuestras alianzas y mantenemos conjuntamente nuestras aspiraciones. Donde confrontamos el mundo día a día: desde nuestra casa, a la calle, en la plaza, la taberna,  el mercado, en las alegrías y en las penas.


Se ha hablado mucho del sociocentrismo andaluz: “Más allá de Puerto Levante empieza lo forastero”, me dice un paisano en Alcalá. “El Trianero, cuando pasa a Sevilla se siente extranjero”, comenta mi cuñado junto al Guadalquivir. En este entorno local- barrial en las ciudades- medimos la amplitud de lo que somos socialmente. Que se expresa en los rituales festivos que nos convocan a lo largo de nuestras vidas.  En los ritos de paso, los de la vida y la muerte, desde el nacimiento a la tumba, pasando por las bodas y otros… que reúne nuestro entorno social más íntimo y familiar. A veces indistinguible con aquellos rituales locales donde la fiesta, como fenómeno social total, nos identifica en la comunidad igualitaria imaginada, desde la necesidad de estructurar un nosotros colectivo.



El municipalismo fue y es para el pueblo andaluz el órgano referencial de nuestro cuerpo social. El primer, y en muchas ocasiones único y fundamental, modo de conseguir el sueño de autogobernarnos. De lograr las aspiraciones colectivas de los sectores mayoritarios. Las razones de que esto fuera así, quizás se hallen en la importancia de lo local, y sobre todo de la abundantísima propiedad comunitaria municipal, que hizo, que al menos desde el antiguo régimen, los hombres y mujeres de los pueblos existentes en la zona-léase los vecinos y viejos pueblos como Alcalá, Medina, Vejer, Arcos…- vivieran del aprovechamiento de sus recursos municipales. O dicho de otra forma, ser del pueblo era la garantía de tener tierras colectivas para usufructuarlas. Tanto es así, que una de las sanciones más crueles para los que infringieran el régimen de regulación colectiva, era el destierro. Lo que significaba la negación temporal de los derechos de usufructo sobre los aprovechamientos comunales. Por ello, las andaluzas y andaluces tuvimos en lo local el elemento principal desde el que organizar las propuestas de futuro. Es la razón de que el cantonalismo se impusiera como manera de articular la configuración administrativa federal republicana en el XIX. Es por lo que el anarquismo aparece de forma exitosa en los pueblos, desde la exigencia de la recuperación de las tierras perdidas, tras  el robo colectivo que supuso la desamortización.



La celebración del reconocimiento administrativo de Benalup Casas Viejas como un municipio más de nuestro entorno significa, no sólo saldar una injusticia histórica con un referente de nuestra comarca, sino la oportunidad de analizar la importancia que tiene este hecho para el futuro.





Referencia porque Benalup -Casas Viejas, junto con Paterna de Ribera, es uno de las localidades más rabiosamente contemporáneas de la comarca. De una contemporaneidad marcada por la desigualdad de clase, por la gran propiedad privada. Son resultados de localizar en un sitio, entre cruces de camino, a una Andalucía jornalera, reserva de mano de obra para el uso a conveniencia ya sea para el campo, para la construcción o para los hoteles, de un despiadado sistema económico capitalista, hoy hiper- capitalista. Un pueblo jornalero, donde junto con las hambres inmisericordes provocada por la injusticia social, también resurge la conciencia y el despertar que expresan las nuevas y viejas ideologías. Un lugar, donde desde muy temprano se impugna este sistema. Casas Viejas fue el sitio donde la utopía  “de que la tortilla diera su vuelta” estuvo más cerca. Casas Viejas significó, a mitad del XX, el refugio de las hambres de sus vecinos. El sitio donde, por no ser “municipio” como los otros, por vivir incluso la infamia de que le negaran su nombre en la dictadura para que campara el olvido, con ahínco, se mantuvo la memoria. Y las relaciones sociales, sin los complejos de clase que tanto abundan por los alrededores. El lugar, donde siendo más iguales se perdió menos, porque no se estiló tanto quitarse la gorra ante nadie. El pueblo donde el carnaval se mantuvo más vivo que en ningún sitio, desde las voces silenciadas pero nunca calladas que Mintz supo reencontrar.





Pero también en este proceso por la independencia, en la lucha por su reconocimiento administrativo municipalista surgieron, como no podía ser menos, otros aspectos reivindicativos que retratan las aspiraciones colectivas de los sectores sociales que encarnan y abanderan esta pelea. En esta movilización, como cuando se exigió la autonomía en Andalucía, se  injertan las ilusiones y esperanzas sociales junto a los objetivos explícitos, en este caso segregacionistas. No puede ser de otra manera. Somos y nos reivindicamos desde nuestros anhelos y cosmovisión de mundo. En este proceso en el que tanta  gente se dejó la piel, cuando sus aspiraciones no se ven colmadas, surge la frustración. Para muchos y muchas, la independencia, siendo un paso importante, no cambió como se esperaba la contundente realidad socioeconómica que se expresaba por doquier. Para algunos y algunas, como cuando el proceso autonomista andaluz, se perdió la oportunidad de lograr otras aspiraciones colectivas. Sobre todo aquellas que traspasan la frontera que era considerada tolerable y admisible por los gobernantes de turno.


Vienen tiempos de juntarnos y unirnos, de construir desde el suelo. Con la imaginación y el decir “no” que las andaluzas y andaluces saben expresar  con contundencia. De revisión de un pasado reciente que sigue sin explicarse en los libros de texto. Las movilizaciones sociales nos dan la herramienta para seguir construyendo futuro. De los logros y frustraciones es desde donde más hemos de aprender. Para apartar realidades clientelistas, patrones de nuevo cuño, o instrumentalizadores de logros colectivos. Vienen tiempos de iguales, donde romper servidumbres voluntarias.


Felicidades Benalup- Casas Viejas. Por tu vieja y hermosa historia. Por tu combativa realidad andaluza.



Todas las fotografías son de Jerome Mintz

1 comentarios:

José Ignacio Vazquez dijo...

Hola Salus, leo habitualmente tu blog, y hoy me ha chocado al leer esta entrada, la utilización de las expresiones, "andaluzas y andaluces", en dos ocasiones, también "muchos y muchas" y "algunos y algunas". Hasta ahora, no había notado este tipo de lenguaje de género en tus entradas. ¿Tiene algo que ver con las nuevas normas del uso del lenguaje que nos "impone" la Junta en el ámbito de la administración ?. Esto no influye para nada, para seguir leyendo las interesantes entradas diarias que nos ofreces.
Un saludo.
José Ignacio Vázquez.