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XXV ANIVERSARIO DE LA SEGREGACIÓN DE BENALUP-CASAS VIEJAS.Precedentes.El Franquismo 6

Foto Mintz
El fracaso de la República significó la derrota del regeneracionismo de izquierdas y con ello la derrota de la propuesta de modernización, a través de mejorar las condiciones de vida de la población y conseguir la independencia municipal. Por eso se explica que durante el franquismo Benalup de Sidonia progresó muy poco, quedó abandonado en el sueño de los justos. La carencia de infraestructuras y equipamiento, el estado de las calles o la dotación de servicios públicos no mejoró significativamente en los cuarenta años del franquismo.
Los proyectos de segregación, del nuevo cementerio, de la sustitución de las chozas o de la creación de escuelas (por poner solo algunos ejemplos), fueron postergados hasta que llegó la transición. Hay quien ha planteado que fue una especie de castigo por el atrevimiento de estos campesinos.  Dice Juana María Perea:
”Este efecto (los sucesos) se reflejó aún más en el estancamiento de la aldea respecto a los demás pueblos vecinos, ya que las administraciones trataron de esconder todos los vestigios de alzamientos populares republicanos y previos en la II República con el abandono económico y social de esos lugares “señalados”
El concejal Nicolás Vela dijo el 13 de Mayo de 1982 en un pleno del Ayuntamiento de Medina: “Demasiado nobleza la de ese pueblo, después de haber estado reprimido durante tanto años, excepcionalmente por aquellos, tristemente sucesos de Casas Viejas, de lo que hasta el último momento bien se estuvo aprovechando Medina”



No obstante, la lucha por conseguir la segregación y con ella el acercamiento del administrado a la administración y la mejora de servicios y equipamientos va a ser ardua, dura y poco estudiada por desgracia. Será liderada por los propietarios y la escasa clase media, ya que las clases populares concentraban todas sus energías en la mera subsistencia. Así veremos como Nicolás Vela, el más significativo y destacado, junto con otros como Francisco Martínez Ruiz,  Alfonso Pérez-Blanco Jordán, José, Pepito, Fernández Vela, Ángel Guillén, Juan Ricardo Rodríguez, José Romero Bohollo, Manuel Guillén Rodríguez o Feliciano Rodríguez Mateos entre otros muchos van a centrar sus esfuerzos en conseguirla en medio de un contexto muy complicado, por el inmovilismo político y la situación económica. 



La reivindicación era la misma que la del siglo XIX. Lo cuenta Mintz en Coplas de Carnaval: " Aunque formaban parte del mismo municipio, Medina y Benalup estaban, en realidad, a 19 kilómetros de distancia. Desde la perspectiva de Ángel Guillén, la mayoría de los problemas de Benalup se arreglarían si el pueblo consiguiera su independencia de Medina  y controlara su propio término, obteniendo así el poder de recaudar y gastar el dinero de los impuestos. Esto se traduciría en un mayor número de calles iluminadas por la noche, el asfaltado de la calle principal del barrio pobre de El Tajo  y en reparaciones de la poco usada, aunque importante carretera al cementerio. También se habían acumulado resentimientos acerca de la inconveniencia de tener que ir al juzgado de Medina o a arreglar otros asuntos oficiales, lo que implicaba largos viajes en coche o autobús... Sonaba lógico y leal favorecer la independencia. Los defensores argüían que sólo podía tener consecuencias positivas” 



Pero el problema era el mismo que desde la aparición de Casas Viejas como población estable; EL TÉRMINO. También lo dice muy claro Mintz: "Medina parecía estar de acuerdo con permitir a su hijo errante, Benalup, marcharse por su cuenta, pero con poco más que las ropas a su espalda". Son muchas las fuentes que evidencia que el problema era el término, quizás la más clara data de septiembre de 1952. En ese mes se debatió la segregación  de Benalup de Sidonia. Esta fue defendida por los concejales  Esta petición fue llevada a cabo por Francisco Martínez Ruiz y Alfonso Pérez-Blanco Jordán. En el expediente se piden 22.934 hectáreas, éste pasó a estudio de la Comisión Municipal de Asuntos Jurídicos que en principio le quitó varias hectáreas hasta dejarlo con 15.279 hectáreas,  pero los concejales benalupenses no se conformaron con esas hectáreas. Aunque se concedía la parte de la sierra que hoy pertenece a Medina no se hacía igual con Malcocinado y las Torrecillas, por lo que no aceptaron el ofrecimiento. Esta fue la argumentación de Alfonso Pérez Blanco: “Manifestó también que Benalup pueblo eminentemente agrícola como Medina, había nacido y se había desarrollado al calor de las fértiles tierras que la rodean, y que de ninguna forma había fuerza moral para arrebatarselas y señalarle un término compuesto esencialemente de sierra abrupta y terrenos esteriles sin posibilidad alguna en la obtención de cereales..." 

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