XXV ANIVERSARIO DE LA SEGREGACIÓN DE BENALUP-CASAS VIEJAS.Precedentes.La primera mitad del siglo XX. 5


Ya hemos visto que Casas Viejas se hace población durante el siglo XIX a base de asentamientos ilegales con la oposición del ayuntamiento de Medina Sidonia. Ante el inexorable aumento de la población en el siglo XIX en un primer momento el Ayuntamiento reacciona intentando negar la mayor: "considerando que el Caserío de Casas Viejas lejos de tener la importancia de una aldea es una reunión de vecindarios” y no permitir la creación de una localidad que le pueda restar término municipal y privar a su oligarquía ganadera de buenos pastos.




No será hasta la tardía fecha de 1872 cuando se opta cambiar oficialmente la denominación de pago de Casas Viejas por la de Aldea de Casas Viejas. Con ello se reconoce la entidad demográfica y urbana de una población que pasaba los setecientos habitantes. La transformación de pago en aldea nos indica que ya estamos ante una entidad de población con más peso, estable y concentrada. Durante la mayor parte del siglo siguiente es la denominación de Aldea de Casas Viejas la que se impone, aunque hay quien se extraña de que con el peso demográfico que tiene se le siga llamando de esa forma. El 26-4-1933 se puede leer en el Noticiero Gaditano “En la aldea de Casas Viejas, que dicho sea de paso, hace años que ha debido de dejar de ser aldea, porque por su caserío y su vecindario, es mucho más importante que muchísimas villas…” En el libro de Tano Ramos el Caso de Casas Viejas se puede leer: “A mucha gente, especialmente a la del norte de España, le sorprenderá que a una localidad con ese número de vecinos le llamasen aldea los medios de comunicación de la época. Pero esa denominación no aludía, obviamente, a la demografía sino al aspecto rural del pueblo”.



Esta denominación de "aldea" va a perdurar hasta bien entrada la década de los sesenta que fue sustituida progresivamente por la de "barrio" o "pedanía". Llama la atención que tal denominación persista tanto tiempo. Téngase en cuenta que en Argentina, Portugal o Francia se considera "ciudad" a una población con más de 2.000 habitantes y en EEUU o Tailandia con más de 2.500. Casas Viejas va a ser aldea en 1872 con menos de mil habitantes, en  1910 que tiene 1260 habitantes o en 1930 que son ya 1850 o más de tres mil según Suárez, dependiendo de si tienen en cuenta el denominado campo de Casas Viejas o en la década de los sesenta que pasó ampliamente los tres mil. 



Para entender ello tenemos que profundizar en el concepto de aldea. Así se entiende este vocablo como un pequeño agrupamiento de edificaciones que no tiene jurisdicción propia, sino que depende de la villa o ciudad en cuyo territorio se encuentra establecido. Por ello en los documentos oficiales del Ayuntamiento de Medina Sidonia aparecía constantemente el término de "Aldea de Casas Viejas" o "Aldea de Benalup de Sidonia" ya en el franquismo. Como confirmación definitiva de esta hipótesis se puede dar el dato que en 1936 la aldea de Barbate de Vejer de la Frontera tenía 10.060 habitantes y que tras la intervención decisiva de su oligarquía a favor del bando golpista cambio la denominación por la de municipio de Barbate de Franco al conseguir la segregación.



Para entender esta dependencia hay que conocer que la mayoría de su población era jornalera y que la localidad tenía unas pésimas infraestructuras y unos mínimos equipamientos urbanos. Parece claro que estas deficiencias en servicios e infraestructuras urbanas hay que relacionarlas con el hecho de que las malas condiciones de las zonas latifundistas de España se agravaban en el caso de las que se encontraban aisladas y marginadas, añadiéndole el hecho de que pese a que el peso demográfico era muy fuerte, más de tres mil habitantes, pertenecían administrativamente al Ayuntamiento de Medina. 



En esas circunstancias la lejanía espacial y real con el centro de poder fue denunciada especialmente en la República. La primera y única vez que los tres concejales de Casas Viejas, uno socialista, otro anarquista y otro radical, se ponen de acuerdo para votar una moción conjunta es para pedir una subvención para adquirir instrumento musicales en beneficio de la banda de música de Casas Viejas, dicha moción es rechazada con el voto en contra del resto de los concejales asidonenses. A la semana siguiente dimite uno de los concejales casaviejeños, Juan Sopas, por desavenencias con el otro compañero del grupo socialista, José Suarez. 



En el Noticiero Gaditano,  se dice el 14-1-1933: “Casas Viejas y Medina. La primera quiere independizarse. No están conformes sus vecinos con que Medina recaude para que en una pequeña cuantía le devuelvan en alguna obra que como la de la Plaza de Abastos deje mucho que desear técnica y administrativamente, a juicio de aquellos sufridos vecinos”. La mayor libertad que se respiraba en tiempos de la Segunda República hace que las denuncias contra Medina sean más habituales. Hasta tal punto que va a ser Suárez Orellana, el concejal que en más corto de tiempo más veces denuncia las carencias urbanísticas de Casas Viejas. En sus dos etapas como concejal (1931-1934 y 1936 ) son numerosísimas las veces que aprovecha los Ruegos y Preguntas para solicitar atención sobre los equipamientos e infraestructuras de Casas Viejas. En todos los foros que expresa su opinión repite los mismos argumentos. Por ejemplo en sus memorias no publicadas: “El pueblo a pesar de estar a veinte kilómetros de Medina Sidonia, estaba considerado como barrio de ella, y de ahí que el alcalde fuese pedáneo y por lo tanto mandatario del de Medina, y esto creaba muchos problemas y no se resolvía ninguno”. En el informe que presenta a las autoridades judiciales después de los Sucesos, Suárez Orellana dice: “En Medina se gastan cantidades fabulosas en empedrar las calles y aquí nada. Mientras allí se dan para alimentos a los enfermos pobres cantidades fabulosas aquí se pasan veinte pesetas para un pueblo que es sumamente de obrero y así todo, para medicinas pasan cincuenta pesetas”.  




Al igual que Suárez Orellana en la Segunda República, durante el franquismo el grupo de los educados formado por funcionarios y propietarios reivindican la segregación de Casas Viejas de Medina Sidonia. Sin embargo, los jornaleros, la mayoría de la población, no se sentía atraída por esas ideas municipalistas, para ello la dependencia política, el pago de impuesto a Medina, la lejanía de esta o la escasa dotación en infraestructura y equipamientos era secundario. Su problema era la supervivencia y esa estaba relacionada con la tenencia de la tierra.

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