XXV ANIVERSARIO DE LA SEGREGACIÓN DE BENALUP-CASAS VIEJAS.Precedentes. El boom del siglo XIX. 4

Pese a que el proyecto de 1821 fue frustrado, la población fue creciendo paulatinamente hasta que en 1906 el pueblo cuenta con 1786, incluyendo la sierra obviamente. Recordemos que en 1792 Antonio Ponz lo describía como un desierto, que en el censo de de 1838 aparecen 369 habitantes, en el del 1863 600 y en el de 1896 1251. Obviamente este boom demográfico hay que entenderlo dentro del paso del Viejo al Nuevo Régimen, relacionado con el proceso de  la desamortización.

En el Ayuntamiento de Medina se alegraron de que el proyecto de 1821 se viera frustrado y así ante la petición de Pedro Bonino en agosto de 1823 de una licencia para construir una barbería se le deniega con el argumento de que en Casas Viejas no hay “población alguna mediante a que todo está en la actualidad en el ser y estado en que estaba antes del nueve de marzo del mil ochocientos veinte” fecha en la que comenzó el trienio liberal. En 1836 la sociedad económica Amigos del País de Medina y el Gobernador Civil vuelven a la carga con el proyecto a lo que se le responde desde Medina de nuevo con la negativa,  prohibiendo que se instalen forasteros en Casas Viejas y el que quiera trabajar allí, que viva en Medina “saliendo a trabajar como lo hacen el resto de los jornaleros”. Lo mismo va a ocurrir con el proyecto de 1841, cuando en los repartos se reservaron 50 fanegas para la construcción de una localidad. Pero si el proyecto de 1821, 36 y 41 fracasan por la oposición clara del Ayuntamiento asidonense el pueblo va creciendo hasta alcanzar a finales de siglo las 1.251 personas debido a los asentamientos ilegales en base a chozas y casarones. La construcción de estas viviendas también se hace con la negativa del Ayuntamiento de Medina, pero el proceso resultó imparable. 



Ante el hecho consumado de que Casas Viejas era una población las instituciones provinciales conminan a las municipales de Medina para que la dote de los servicios y las infraestructuras mínimas. A principios de la segunda mitad del siglo XIX, Casas Viejas que contaba ya con "seiscientas almas" no tiene ni maestro ni médico, las autoridades provinciales conminan a Medina para que cree las plazas necesarias, el Ayuntamiento se niega. La población de Casas Viejas también se quejaba de la falta de equipamientos y servicios a la que los condenaba la administración municipal de vecinos. Fruto de su marginalidad sus quejas no han llegado hasta la actualidad, pero existen algunos documentos de ello. En 1841 hay un escrito pidiendo repartos y autonomía, se considera el primer intento de segregación, pero también va unido al sempiterno problema de la tierra. Pronto empieza las reivindicaciones de los servicios básicos; educación y sanidad ocupan lógicamente el primer lugar. Por ejemplo en 1863 llega al Ayuntamiento un escrito  del gobernador en el que se le informa de una petición del capellán de la ermita de Casas Viejas para que se le dote de una escuela. 



El escrito reivindicativo más interesante de esta época es de 1877. Sale publicado en  el Siglo Futuro en forma de carta al director. Su autor fue Bernardo Cozar Romero. Demuestra que la queja hacia Medina está ligada al mismo nacimiento del pueblo. "No sólo carecemos de correo hasta que alguno quiere traerlo de Medina Sidonia, distante de esta tres leguas, sino que el ayuntamiento de dicha ciudad nos tiene relegados al mayor olvido, sin que hayamos podido conseguir el médico, ni maestro de escuela, ni directora de Academia, y sí solo un administrador de consumo que nos exigirá bien pronto derechos por andar y sentarnos". La tesis central del escrito es  que se pagan muchos impuestos para los escasos servicios que reciben. Una reivindicación clásica en los 170 años que duró el proceso. 



No obstante, las reivindicaciones no consiguieron su fruto hasta los años noventa. Una de las causas hay que buscarla en el hecho de que la mayoría de la población permaneció al margen del proceso. Las denuncias y reivindicaciones de los jornaleros no se centran en las infraestructuras del pueblo y en la dependencia política hacia Medina. Desde siempre ellos se han centrado en los problemas que les causa la injusta estructura de la propiedad de la tierra. Como dice Mintz: “La mayoría de los campesinos se movían en una dirección completamente diferente. Para ellos, cualquier tipo de gobierno había demostrado ser opresivo e innecesario. Se podía servir mejor a los campesinos eliminando todo tipo de gobierno”. Las reivindicaciones más importantes de esta segunda mitad del siglo XIX, ya no van a ser los repartos, sino que se refieren a las malas condiciones de vida que soportan los jornaleros, sobre todo la falta de trabajo en época de lluvias, son las denominadas calamidades. 



Concluimos pues que pese a los intentos de las instituciones provinciales, de las sociedades económicas amigos de país y de los vecinos de Casas Viejas de que se construyera una población estable dotada de los servicios, equipamientos e infraestructuras adecuadas esta no fue realidad por la oposición de la Corporación asidonense que por un lado iban en contra de los intereses tradicionales de la oligarquía ganadera, por otro encontraba fácil rechazo entre sus pobladores con el argumento de que disminuiría su extenso término municipal y por la inexistencia de una clase media en el pueblo que tomara por bandera estas reivindicaciones. Entonces, la población se forma anárquica, desorganizadamente, a base de asentamientos no legales, de chozas en vías pecuarias, siempre con la oposición del Ayuntamiento matriz. Este se niega a dotarlo de las infraestructuras y servicios básicos. 



El  problema agrario, el hecho de que unos poco tuvieran muchas tierras y unos muchos ninguna, las pésimas condiciones de vida en que vivieron la mayoría de la población, los jornaleros, la dependencia económica que generaba estas condiciones, la dependencia política hacia Medina que le hizo crecer como pueblo en medio del abandono y el aislamiento, el latifundio extensivo que generaba jornaleros y emigrantes y que servía como engranaje del sistema… todo ello es parte de una compleja madeja de relaciones que nos sirven para entender la historia de este pueblo y como tarda tanto tiempo en conseguir su autonomía municipal.

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