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XXV ANIVERSARIO DE LA SEGREGACIÓN DE BENALUP-CASAS VIEJAS.Precedentes.La Edad Moderna y el poblamiento disperso. 2

Si en el capítulo anterior de esta serie vimos como los precedentes del Benalup-Casas Viejas actual hay que situarlos, con el permiso de la Prehistoria y la Historia Antigua, en la alquería árabe de Ben-Alup, los más inmediatos y concretos hay que situarlos en la Edad Moderna, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. Va a ser en esta época cuando aparezca el sitio de Casas Viejas en torno a tres elementos fundamentales; los latifundios extensivos, las huertas y los molinos y la posición estratégica en torno a diversos cruces de caminos, sobre todo de vocación ganadera.




Asistimos a la creación de cortijos latifundistas, donde dominaba el carácter ganadero y extensivo. Es la época de la formación de las ganaderías del marqués de Negrón o Tamarón, o la existencia de instituciones como la Real Maestranza de Caballería, donde estas Corporaciones nobiliarias creadas por la Corona la nobleza se ejercitaba en el manejo de la equitación y las armas, teniendo su sede en las dehesas de los Potros y de las Yeguas. Se trata de la segunda fase de consolidación del latifundismo. 



En la zona objeto de estudios se van desarrollando distintas formas de ocupar el territorio de forma dispersa y discontinua. Estas van a recibir distinto nombre como sitio, lugar, hornillo, pago, caserío o casas. El conjunto de casas que había en este lugar fueron bautizadas popularmente como viejas y la denominación tuvo tanto éxito que ha llegado hasta la actualidad. 



La primera noticia escrita de Casas Viejas aparece en el testamento de Domingo de Tebas en 1555: "La ermita de Nuestra Señora De Socorro en el sitio de Casas Viejas.... fue fundada por D. Fr. Domingo de Tebas, clérigo. En el testamento que éste otorgó ante Juan Fernández, año de 1555, hace memoria de tener fundada esta ermita y señala por patrono de ella a Alonso Sánchez Selaya, su sobrino." Dicha ermita estaría situada en lo que hoy es la Iglesia de nuestra Señora del Socorro. Muy cerca de allí, al final de la actual calle San Elías se ubicaría la venta que sería utilizada para comer por el rey de Portugal Don Sebastían, en su viaje desde Gibraltar hasta Medina en 1579. Lo cuenta así Francisco Martínez en su historia de la ciudad de Medina: Muerto el Rey D. Sebastian de Portugal en África, quedó cautivo en ella D. Juan de Silva, embajador de aquel reino. Logró su libertad y desembarcó en Gibraltar para restituirse a Lisboa: en su tránsito pasó por Medina, en la que, y antes en la ermita de Casas Viejas de este término, se le regaló y obsequió mucho, como a su comitiva, y fue muy lucido su recibimiento el día 3 de enero del año 1579”.



De unos autos de medidas de las dehesas realizados por orden del Ayuntamiento de Medina en 1730 sabemos de la existencia de la dehesa de la huertas, en donde se encontraba la ermita de Casas Viejas con huertas y molinos  Durante la Edad Moderna dos van a ser sus usos principales; los molinos harineros y las huertas, ambos relacionados con la riqueza del acuífero de la zona. Las tierras eran comunales, propiedad del Ayuntamiento de Medina, ayuntamiento que las arrendaba en lote a los campesinos que se instalaban en esta zona. Aunque la propiedad territorial perteneció al Ayuntamiento, la jurisdiccional lo era de la casa de Guzmán, es decir del duque de Medina Sidonia. 



A finales del siglo XVIII el modelo de explotación extensivo, ganadero, vinculado y concentrado de la propiedad sigue generando un tipo de ocupación del territorio muy disperso y poco poblado. A Antonio Ponz en su viaje en 1792 le llama la atención lo poco poblada que está la zona. Sigue siendo tierra de frontera, de bandoleros, tierras de nadie donde ahora se le ha añadido el contrabandismo después de que en 1713 Inglaterra se anexionara el peñón de Gibraltar:"Desde Medina Sidonia a Tarifa cuentan 9 leguas sin encontrar pueblo alguno» es el camino por el que transcurría la calzada romana de Sevilla a Algeciras y en ese momento la cañada real, por esta zona sólo aparecen «cuatro o cinco casas miserables que llaman cortijos” 



El mismo Ponz  explica que la concentración de la propiedad y el modo de explotación es  causa del despoblamiento y atraso económico: “Una hacienda desmedida es como el león en la selva, que aparta con sus rugidos a cuantos pudieran tener voluntad de acercarse”. Ponz retrata la zona en 1792 la zona como un “verdadero desierto”: “Sigamos nuestro itinerario, que, desde Medina Sidonia a Tarifa, se puede decir que es un verdadero desierto, y a no ser porque ocupé mi imaginación en los antiguos sucesos ocurridos en aquel territorio y porque también divertí la vista, descubriendo a veces el Estrecho y la inmediata costa de África, hubiera sido jornada fastidiosísima. A las dos leguas de Medina Sidonia pasé junto a unos molinos, y otra más allá, por el llamado Benaluí; luego atravesé el vado del río Barbate, y algo más adelante, otro riachuelo, llamado Celemín, que por la inmediata Laguna de Janda, va a desaguar al Estrecho” 



En definitiva, la segunda fase de consolidación del latifundio en el siglo XVI es la responsable de la aparición del poblamiento disperso en la zona, en torno a la ermita y la venta. El origen del nombre es popular. El lugar está muy lejos de Medina. Con la llegada en el siglo XIX del Nuevo Régimen aparece una población estable en este sitio, no exenta de problemas y dificultades, como tendremos ocasión de comprobar en sucesivos post de esta serie.
Foto Campúa. 1933

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