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Los hortelanos


La explotación de los recursos endógenos siempre ha tenido un ejemplo tradicional en los huertos. Hasta los setenta, con la crisis de la agricultura tradicional, hubo muchas huertas en Benalup, por ejemplo la de Ricardito el de la huerta, en la calle Tarifa, El Balbotín, la huerta de los Grimaldi, los Badalejos, La huerta Varela, los alrededores de Cucarrete o esta huerta de La Comba, de Joselito la huerta que hoy traigo su fotografía a esta sección.
Decía Mintz en Los Anarquistas de Casas Viejas: “En Casas Viejas, el agua que fluía a través del pueblo era compartida por molineros y hortelanos. Primero era empleada en los molinos para accionar las ruedas. Luego pasaba por debajo del pueblo para llegar a una sección de huertas, donde servía para irrigación por turnos. Cuando le llegaba su turno, el hortelano sacaba las rocas de la zanja de irrigación que llevaba a su huerta y las colocaba en la corriente para bloquear el curso del agua. Cuando terminaba su turno, volvía a poner las rocas en su sitio para permitir que el agua continuara su curso. Los turnos eran de tres semanas, alternando días y noches para que cada huerto pudiera disfrutar ampliamente del agua. Cuando se vendían las huertas, se vendían los derechos de agua junto con el terreno; y cuando fueron subdivididas a través de la herencia, también se dividía el tiempo permitido para divergir la corriente principal”.



Los hortelanos era un oficio tradicional que iba rotando en la familia de padres a hijos.  Apellidos como Salvador, Bancalero, Grimaldi o Marín nos los encontramos en los primeros censos de Casas Viejas asociados a la profesión de hortelano y van a estar ligados a ellas hasta que esta última generación se dedique a otros oficios después de que la modernidad acabara con este tipo de ocupaciones.



En esta fotografía aparecen una representación de las familias hortelanas tradicionales de Benalup. El que está en cuclillas, más cerca del cesto, con gorra, cigarro y mirando a la cámara es Francisco Marín Barbosa, el que está de rodillas es Agustín Vera, al fondo también sonriendo a la cámara Miguel Cobelo Casas, luego Miguel el mudo y José Marín, el carnavalero, dueño de la huerta.



El primer año que hubo carnaval en Benalup después de que lo prohibieran fue en el año 1958. Año en que Joselito el de la huerta, fue el primero que promovió el carnaval saliendo con una chirigota llamada PARA LUCHAR, LUCHAR, PARA VENCER, VENCER.
Joselito es un ejemplo de lo que ocurrió con todo este mundo de los hortelanos. El emigró a Torrent, con su familia, pero le gustaba venir al pueblo, sobre todo por carnaval, su gran afición. 



Al encarecerse con el éxodo rural la mano de obra, al no tener buena accesibilidad y al no permitir la mecanización y tecnificación su pequeño tamaño (deseconomía de escala o perjuicios por no ser lo suficientemente grande la explotación) y al sufrir la competencia de producto foráneo más barato, pero de peor calidad, la mayoría de las huertas dejaron de explotarse. Todavía tienen alguna presencia en el centro histórico, sobre todo, en la Calle Medina, Nueva, Revuelta, Benalup, Caballero, etc, pero muchas se han urbanizado, otras no se explotan y otras se hacen dentro de lo que se llama agricultura a tiempo parcial, dominando el aspecto lúdico sobre el económico. Pero siempre nos quedarán fotos como esta que demuestran que hubo un tiempo en que el campo estaba lleno de gente, era productivo y alimentaba con sus propios recursos a una buena parte de la población. Al mismo tiempo que los nuevos vientos que soplan cargados de sostenibilidad hacen albergar la esperanza de que vuelvan a explotarse este tipo de recursos endógenos, como está pasando con los boniatos del cortijo Bio.

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