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Las mujeres las grandes olvidadas. Introducción. 1

La portada de Fran, como todo el diseño, las fotos de Mintz.
En el 2011 los amigos de Mintz hicimos la primera exposición con sus fotos. Los bares de antes. En el 2012 la segunda fue para el género femenino. Se llamaba las mujeres, las grandes olvidadas. Si el año anterior pasado le tocó el turno a los bares, mundo de hombres por excelencia; el año siguiente le tocaba a las mujeres. Coincidiendo con el día de la mujer trabajadora inauguro una serie en la que voy a publicar las 20 fotografías con sus correspondientes textos de aquella exposición de 2012. He retocado y adaptado los textos. Espero que les guste.

En la introducción se decía que habíamos   pretendido huir de falsos tópicos y sobre todo no caer en el fácil error de juzgar situaciones anteriores con el punto de vista actual. Las fotografías, tomadas con esa luz especial que tienen las fotos antiguas y esa cotidianidad hermosa que poseen las de Mintz, nos han aportado el nudo argumental de esta exposición.



La mujer que sostiene a la familia cuando el hombre emigra, la que lava la ropa en presencia de su hija con gesto masculinamente serio, el grupo de vecinas que ve la vida pasar desde la calle, la mujer que barre pacientemente lo que no se puede barrer, la que regula el gasto de fregar los platos, la suegra y la nuera que sonríen a la cámara de El Americano, las mujeres que compran en la plaza de abastos, las niñas inocentes que esperan a que les enseñen «cosas» en la escuela, los hermanos Mintz comprando en la tienda de Catalina, niñas y niños jugando juntos en presencia de la maestra, el mapa de la cara de La Periquina como expresión de la dureza de la vida de la mujer, la empática  relación de una abuela con su nieta, la cotidianidad y necesidad de coger higos chumbos, la sencillez de un improvisado lavadero femenino, la serenidad femenina en forma de supervivencia, lo que puede significar un instante, la grandeza de adaptarse a los cambios de toda una vida, la cuadrilla femenina femenina, uno de los hábitats naturales de aquella época, la tienda y lo cotidiano y natural que es que la mujer no descanse nunca para preservar el equilibrio de las cosas...



Todas y cada una de las fotos retratan escenas cotidianas de la vida femenina de los años sesenta y setenta de Benalup-Casas Viejas que no van a figurar nunca en ninguna revista o enciclopedia de glamour, de moda o de historia. Son instantes capturados al tiempo, reales como la vida misma, que retratan lo poco espectaculares que son y lo necesarios que resultan. Lo imprescindibles que han sido en nuestras vidas y lo poco valoradas que han estado y están. Mintz se dio cuenta de ello y dejó sus fotografías para quien quisiera recoger el testigo. La asociación amigos de Mintz se atrevió y le puso este título a la exposición: Las mujeres. Las grandes olvidadas.


Vistas las fotos con la perspectiva de dos años que han transcurrido no han perdido ni un ápice de calidad, yo diría que todo lo contrario como el vino. Me gustaría añadir que el cariño, el interés y la dedicación que le dedicamos la asociación amigos de Mintz a esta, y las otras exposiciones, queda reflejado en los resultados. Pero sobre todo creo que se debe aprovechar la ocasión, cualquiera es válida, para reinvindicar el tesoro que constituye la obra de Mintz. Se mire por donde se mire, se trabaje con lo que se trabaje.

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