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Casaviejeños 1933. De la esperanza al crimen. Brotes verdes femeninos. 3


En el mundo femenino también eran muy evidentes las diferencias sociales. Las chicas de las clases populares empezaban a trabajar muy pronto. Como dice Mintz en Los anarquistas de Casas Viejas: “Las chicas jóvenes eran enviadas a servir a familias más ricas del pueblo… Ya que dormían y comían donde trabajaban, su ausencia de casa significaba una boca menos que alimentar.”




En la primera fotografía vemos a un grupo de casaviejeños pertenecientes a la élite, con su criada. De izquierda a derecha aparece Sebastiana García Vela, Pilar Espina, Antonia Jordán (la sirvienta, sin tocado en el pelo), José Espina Calatriú, María Calatriú y Nicolasa García Vela. 



Lo mismo que la llegada de la Segunda República intentó modificar la injusta estructura social, económica y política, también lo hizo con la tradicional sociedad machista de Casas Viejas. 



La segunda foto es significativa, en ella  Francisca Ortega, Ana Cabeza y Manuela Lago posan en el interior de una choza con sendos libros. Estas tres mujeres más las hermanas Silva Cruz, las dos Marías y Catalinas junto a otras amigas, formaban un grupo anarquista llamado “Amor y armonía”. Esta participación política de la mujer es novedosa en la historia de Casas Viejas, de hecho María “La Libertaria”,  será la más mediática y conocida de la historia del pueblo. 




La tercera fotografía muestra un grupo de mujeres en una festividad, vestidas para la ocasión. Entre otras, observamos a  Ana María de la Flor, María López… 



El trágico final de la Segunda República también conllevaría la vuelta al rol tradicional de la mujer en la sociedad patriarcal durante todo el franquismo y el final del activismo femenino que se vislumbró en la Segunda República. 

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