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Las mujeres de los sucesos. Derrotadas y olvidadas. Las mujeres desterradas. 3


El tercer grupo de mujeres de los sucesos lo constituyen las desterradas, es el más amplio y viene configurado por aquellas que antes o después, por causas políticas o/y económicas tuvieron que abandonar la tierra que las había visto nacer.



Caso paradigmático lo constituye como ya hemos visto la familia Cruz Jiménez, cuyos miembros o murieron en los sucesos o emigraron de Casas Viejas, con la excepción de Mercedes Cruz que estaba casada con Manuel Prieto. La fotografía es de abril de 1933, está realizada en la sede de la CNT de Cádiz en la calle Santiago número 1, junto a la plaza la Calendaria. Lo más probable es que se la hicieran para acompañar a los distintos certificados necesarios para obtener la pensión de 250 pesetas que había acordado el Congreso de los Diputados. Están todos los supervivientes de la familia Seisdedos, salvo el matrimonio y los hijos de Mercedes Cruz y Manuel Prieto y Manuel Silva Cruz en una colonia escolar. Arriba, de izquierda a derecha, Manuel García Franco, Sebastiana Cruz Jiménez, María y Catalina Silva Cruz. En medio, Carmen, María Cruz Jiménez, Francisca y Juan y los niños Curro y Juan Silva Cruz. Abajo, las niñas Catalina y Sebastiana Silva Cruz. 



De Cádiz pasaron a Paterna, pues las dificultades económicas eran importantes. Luego llegó la pensión de 250 pesetas. Cuando estalló la guerra y mataron a María Silva Cruz, la familia terminó por separarse; Mercedes se quedó en Benalup, María en Montauban y Sebastiana en Paterna de la Rivera. Entre ellos María Cruz y sus dos hijos menores, Francisco y Juan, que  en 1963 emigraron  para Montauban donde le esperaba Catalina. Otras dos hermanas Carmen y Antonia se quedaron en España, pero no en Casas Viejas: en Paterna y San Fernando.



Francisca Ortega, Ana Cabeza y Manoli Lago

El segundo caso de mujeres de los sucesos desterradas que quiero traer a estos post es el de Francisca Ortega Revilla. Francisca Ortega Revilla había nacido en 1912 en Casas Viejas. Hija de Miguel y Antonio. Modista de profesión,  vivía en la calle Tejar de Guillén, en la calera, en la actual carretera del Castaño o calle San Juan. En la fotografía la vemos con dos compañeras del grupo anarquista Amor y Armonía, Manoli Lago, que moriría en 1933 en el casaron de Seisdedos y Ana Cabeza. Ana Cabeza y María Ortega tenían dos novios anarquistas, el primero el cordobés Alfonso Nieves Nüñez y el segundo el paternero Domingo Payés Escámez. 



Este último, cuando  saltó la Guerra se trasladó a Casas Viejas huyendo de las posibles represalias en Paterna. El 8 de septiembre junto con su novia Francisca Ortega, vía Alcalá y la Sauceda se fueron a los pueblos de la sierra malagueña. Como el grado de implicación política era fuerte, sobre todo el del varón, una vez que cayó Malaga en manos golpistas, no volvieron a sus pueblos, sino que por Almería se adentraron en zona republicana llegando a Cartagena donde pasaron la mayor parte de la guerra. Francisca se hospedaba y ayudaba en la fábrica de harina “La Inmaculada” en compañía de Florentina Pérez, mientras su novio se trasladó a Alicante para trabajar, desde donde le mandaba lo necesario para su manutención. En el 39 se trasladaron a Jaen y de ahí a Baeza donde les pilló el final de la guerra. Volvieron a Casas Viejas y Paterna, pasando inmediatamente a la cárcel de Medina donde se le abrió sumario urgente. Siendo ambos absueltos. Constituye este ejemplo un caso de la participación femenina en la política local. En el franquismo esta desapareció, a la mujer se le asignó el papel de esposa y madre recluida en el ámbito privado del hogar,  teniendo que esperar a la llegada de la democracia para que las mujeres vuelvan a participar en la cosa pública del pueblo. Aunque lo hemos investigado y hemos entrado en contacto con personas que conocieron al grupo de jóvenes anarquistas casaviejeños, los datos existentes son mínimos y parciales. Se sabe que la relación con Domingo Payés Escámez se rompió, casándose este a su vez, con la amiga de Francisca; Ana Cabeza Valle. Domingo y Ana abandonan Paterna y se trasladan a vivir a Jerez donde Domingo muere en febrero de 1999. En la familia Payés Cabeza nunca se habló de los tiempos de la República y la Guerra Civil, tampoco se sabía la existencia del grupo “Amor y Armonía” o la relación de Domingo con Francisca. De esta tampoco se sabe mucho. En los años cincuenta vive en Paterna, en la calle Alta acogida en la casa de José Vega Ortega, otro destacado anarquista que era vegetariano y practicaba el naturismo. Después se le ha perdido el rastro. En la mayoría de las familias cuyos miembros habían participado de las ideas y formas avanzadas de la República, el clima represivo dominante hizo que se autocensuraran y ocultasen sus inclinaciones políticas a sus descendientes. Este cambio en el rol de la mujer y ese manto de silencio sobre sus peripecias en la II República y Guerra Civil forman parte de un mismo proceso, el cual queda ejemplarizado en el caso de Francisca Ortega Revilla, pero hay muchos casos más que han quedado en el anonimato. 

Sebastiana Reyes Estudillo, Jose García y Dolores Benítez. Foto Serrano.

El tercer caso que quiero traer a este post sobre las mujeres de los sucesos es el de Sebastiana Reyes Estudillo. Sebastiana nació un 31 de enero de 1892 en el pago de la Albaida, donde su padre había invertido los ahorros de toda una vida. Su padre se llamaba Antonio Reyes Cerdán y era otro sopaca más de Monda en este caso, que tras varias campañas segando se quedó y estableció en la Albaida, casándose con la asidonense Juliana Estudillo Benítez. Un día llegó a la Albaida Alonso Padilla Jiménez, que era de Campillos, y provenía de Málaga, donde había tenido problemas con la justicias por asuntos políticos. Para los asuntos oficiales se llama Antonio Lino Torres. Antonio Reyes le dio trabajo a Alonso y esté terminó integrándose en la familia. Alonso  terminó viviendo con la hija de Antonio Reyes, Sebastiana, con la que tuvo tres hijos, Antonio (1911), José (1916) y Juliana (1912). Debido a las circunstancias del padre y de la época los apellidos de los tres van a ser siempre una fuente de confusión, al final terminan con los de la madre Reyes Estudillo. El 3-11-1913 muere Antonio Reyes Cerdan, el padre de Sebastiana. El 7 de enero 1917 muere Alonso Padilla y lo registran en el archivo parroquial con el nombre de José Reyes Estudillo en unas circunstancias no aclaradas,  pero parece ser que fruto de una acción violenta, aunque oficialmente aparece una neumonía como causa. Sebastiana se viene entonces a vivir a Casas Viejas y allí se casa por la iglesia con Manuel Benítez Sánchez el 10-5-1918. Fruto de esa unión nacen Juan (1919), Barbara (1921), Dolores (1925), Isabel (1927) y Manuel (1931). Los ochos hijos de Sebastiana viven en la calle Medina 31, en un rancho de Manuel Benítez, al lado vive su hermana Dolores con Juan García. En la madrugada del doce de enero del 33 la patrulla al mando del teniente Sancho Álvarez y con los guardias civiles que conocían el pueblo García Rodríguez y Gutiérrez llegan a su casa de la calle San Blas. Se llevan al marido de su madre Manuel Benítez y a dos sobrinos de este que viven en la choza de al lado (Juan y Manuel García Benítez). Los tres morirán minutos después en la corraleta de Seisdedos. Días después Sebastiana ingresa en la cárcel de Medina acusado de encubrir a su hijo Antonio, después este también estaría en la cárcel de Medina. La familia se mudo de la calle San Blas a la calle Revuelta. 

Sebastiana Reyes y Antonio Lino


En el año 1936 Antonio Reyes Estudillo (Antonio Lino) estaba haciendo el servicio militar en Cádiz. El día del golpe, 18 de Julio, mi abuelo pasaba unos días de permiso en Casas Viejas. Decidió huir del pueblo junto con un grupo de casasviejeños. Estaba en su casa, con su madre (Sebastiana Reyes estudillo) y su compañera (Ramona Rodríguez Gutiérrez). Saltó por la ventana trasera de la casa y se fue. Su madre quiso quitar toda prueba de que su hijo había estado allí, y quemó su ropa militar, menos el gorro y la cartilla militar. Desde Casas Viejas, huyó al lugar llamado “El Charco Dulce”, a la casa de José Monroy, que fue el Presidente del Sindicato cuando los sucesos de 1933, quién lo ocultó unos días, junto al grupo que le acompañaba. Pasados unos días marcharon hacia Jimena de la Frontera” (Francisco José Nieto Reyes). 



José el otro hijo de la primera pareja huyo a la zona roja con Francisca Monroy. Después de la caída de Málaga volvieron e ingresó en la cárcel. Lo absolvieron pero tuvo que incorporarse al ejército de los nacionales. En Villaharta, en el frente de Córdoba se pasó a los republicanos. Los nacionales lo consideraron deserción, iniciaron juicio sumarísimo y Sebastiana y su hija Juliana tuvieron que ingresar de nuevo en prisión. Luego volvió Pepe (Lino) Estudillo, saliendo del juicio absuelto. Desde el campo de concentración de Vernet, un 1 de Agosto de 1939 Antonio le manda a Sebastiana lo que iba a ser su última carta. La columna Durruti a la que pertenecía y estaba en el campo de Vernet parece ser que fue movilizada por el ejército francés, a Antonio lo hicieron prisionero los alemanes y se lo llevaron a Mauthausen, allí estaba también, aunque no sabemos si llegaron a contactar los casaviejeños José Jordán Casas y José Durán Fernández. En los sesenta Sebastiana emigró con su familia a Torrent, allí murió un 24 de abril de 1981.

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