Las mujeres de los sucesos. Derrotadas y olvidadas. Las mujeres enterradas. 1


Los días de… son como los aniversarios sirven de mojones que actúan como referentes para la memoria y la reflexión. El martes 8 de marzo celebramos el día de la mujer trabajadora y no se me ha ocurrido mejor idea que dedicarle un post a las mujeres de los sucesos de Casas Viejas. Entre los sucesos y la Guerra Civil (segundo acto del primero), murieron 38 personas. 28 en enero del 33 y 10 en la Guerra. De ellos 30 son del pueblo y 8 de fuera. 30 campesinos, 5 militares y 3 políticos. 33 hombres y 5 mujeres. Pero como tendremos ocasión de comprobar si en el número de muertos los machos fueron superiores a la hembras, en la represión sufrida en el exilio exterior e interior se igualaron las fuerzas. Como todas las perdedoras de procesos similares, las podemos dividir en las enterradas, aquellas que perdieron la vida en el proceso, las aterradas, las que vivieron la represión subsiguiente sin cambiar de domicilio y las desterradas, las mujeres que se vieron obligadas a la huida, a la emigración.
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La mujer en la sociedad tradicional española fue considerada un objeto, una cosa sin derecho y sumisa al varón. Durante la Segunda República comenzó a cambiar el rol y prueba de ello es que la Constitución de 1931 le concedió el derecho al sufragio. 



La primera ilustración corresponde a un recorte del periódico Tierra y Libertad de 22 de diciembre de 1932, el día de la lotería, donde aparece que un grupo juvenil femenino casaviejeño se ha inscrito como formación anarquista. José Luis Gutiérrez Molina en Casas Viejas del crimen a la esperanza lo cuenta: “A fines de noviembre de 1932 el periódico anarquista barcelonés Tierra y Libertad anunció que en la aldea de Casas Viejas se había formado un grupo de mujeres libertarias con el nombre de “Amor y Armonía” Lo formaban una decena de jóvenes entre las que se encontraban María y Catalina Silva Cruz, su prima Catalina, Manolita Lago, Francisca Ortega y Ana Cabezas. Un grupo más cercano, por edad e inquietudes, a los muchachos del grupo de las Juventudes Libertarias (Pepe Pilar, Quijada… además de Gallinito) que al sindicato. Aunque muchas tardes era al local sindical de la calle san Juan, donde en la actualidad está el bar “El Resbalón”, a donde acudían a escuchar lo que se decían en las reuniones. Después, juntas se iban a la Alameda”. 

María Ortega, Ana Cabeza y Manuela Lago

La foto de arriba representa el aire fresco o brotes verde que significó para la mujer la Segunda República. En la fotografía tres jóvenes anarquistas posan orgullosas con tres libros en el regazo. Forman parte del grupo Amor y Armonía que se creó en Casas Viejas en 1932.  Política, libros y mujer era una novedad en esta España. El acceso de la mujer a la modernidad fue cortado de raíz con los sucesos,  la llegada de la guerra civil y el franquismo. Habrá que esperar a los sesenta y sobre todo a la transición democrática para que la mujer empiece a recuperar posiciones en la lucha por sus libertades y derechos.



El primer grupo de mujeres relacionadas con los sucesos lo constituye las enterradas, las que murieron en relación a ellas. De las cinco solo tenemos fotos de dos, prueba del olvido y la derrota al que fueron sometidas estas mujeres. La primera no tiene foto. No la hay, aunque la confundieran con Manoli Lago. Se trata de Josefa Franco Moya. Nacida en Casas Viejas en 1891, se casó con Miguel García Jiménez el 21 de agosto de 1914 y se fueron a vivir al cortijo  Zapatero con la madre de este Catalina Jiménez Esquivel, que a su vez vivía en unión libre con Seisdedos.  Alli, tres años después murió Miguel García en la gripe española de 1917. Ella siguió viviendo en el cortijo trabajando de criada interna en casa de los Suárez Orellana.  Cuando falleció Catalina se trasladaron a la calle Nueva con el patriarca Seisdedos. Durante el asedio al casarón Josefa con sus dos hijos, Francisco y Manuel y las dos niñas María y Manuela permanecieron agazapadas en el cuarto del fondo. Cuando incendiaron el casarón Josefa murió calcinada y Francisco murió tiroteado a las órdenes del capitán Rojas, en el momento en que  intentaba escapar del casarón ardiendo.
Manoli Lago. El cuadro es de Jean Marie Ventura Chica


La segunda mujer que muere es Manoli Lago. Había nacido en 1915. Era amiga de María Silva Cruz y sus primas, con las que había formado en 1932 un grupo juvenil anarquista llamado “Amor y armonía”. Hija de Fernando Lago Gutiérrez y Rosalía Estudillo Mateos tenía 5 hermanos. Su muerte fue un tanto accidental ya que había ido al casarón de Seisdedos a intercambiar novelas, (ambas eran muy aficionadas a la lectura de este género),  con su amiga María Silva   cuando le sorprendió la llegada de las fuerzas del orden al mando del teniente Artal. El dato sirve para desmentir rotundamente el supuesto motín de los posteriormente calcinados en el casaron de Seisdedos. Había participado por la mañana en la manifestación que anunciaba la proclamación del comunismo libertario portando una bandera cenetista con su amiga María.  Murió con Francisco García Franco al intentar escapar del casarón en llamas, fruto del tiroteo de la guardia de asalto que acató la orden del capitán Rojas. Horas más tarde, después de la razia, según declaró el guardia civil Juan Gutiérrez contando como los guardias de asalto remataban a los muertos: “  hasta a Manuela Lago, a la que habían matado horas antes, le pegaron un tiro en la cabeza a bocajarro"
Manuela Lago, archivo familiar
Foto en la que se presentaba a Manoli Lago, como
María la Libertaria, con el pañuelo coloreado







Después de su muerte, Manuela Lago también va a estar sometida a la mentira y la manipulación común a todas las víctimas de los Sucesos. Además de mitificarlas y falsear su actuación colocándola como protagonistas de supuestas hazañas heroicas o malvadas dentro del casaron, se publica la foto con Ana Cabeza y María Ortega, que según la tradición familiar fue robada de su choza por los periodistas, en donde se le confunde primero con Josefa Franco y después con María Silva. De hecho se llega a hacer un montaje, se colorea el pañuelo de negro y rojo y se le identifica con María la Libertaria. Este montaje fue utilizado en el 2005 en los primero panfletos de propaganda que se hacían sobre el proyecto “Huertos de la Libertaria”, que luego se convertiría en el Hotel Utopía.


Juan Jiménez Fernández, el hijo de Joaquina



La tercera mujer enterrada fue Joaquina Fernández, la gitana. Esta pasaba temporadas en Casas Viejas. Junto con sus tres hijos Agustina, Domingo y Juan, “el Boticario” se dedicaban a la venta ambulante, viviendo en una choza. Su hijo Juan participó en los hechos y huyó como casi todos los campesinos. Según podemos leer en la prensa de la época, Josefina Fernández murió a consecuencia de las palizas de la fuerza pública el 12 de enero en los Badalejos (pedanía de Medina Sidonia), pretendían que la madre les dijera donde había huido su hijo. No obstante, no se han encontrado el acta de defunción, ni ningún documento análogo que lo demuestre fehacientemente Lo que si hay es una carta  de su hija Agustina al Ayuntamiento de Medina Sidonia reclamando el derecho a participar en el dinero recaudado por las suscripción nacional a favor de las víctimas de los sucesos. El Ayuntamiento le responde que será el juzgado quien dictamine si se considera víctima de los Sucesos, por lo que sabemos nunca se pronunció. Al caso del oscurantismo típico con las víctimas de los sucesos hay que unirle la casuística especial de la etnia de Joaquina.
Sebastián, Miguel y Antonio Pavón Pérez. Los tres hijos de Vicenta Pérez que participaron en los sucesos. Foto Dubois junio de 1934.



La cuarta mujer enterrada a consecuencia de los sucesos fue Vicenta Pérez MonroyHabía nacido en Alcalá de los Gazules (Cádiz) el 27 de julio de 1879. Su familia procedía de Villaluenga del Rosario. Le dio un infarto cuando se llevaron a sus tres hijos (Antonio, Miguel y Sebastián Pavón Pérez) presos a Cádiz. Allí la llevaron rápidamente, muriendo el 1 de febrero de 1933. A su muerte dejó seis hijos huérfanos Miguel (31años), Sebastián (28), Antonio (23), José (15), Carmen (12) Pavón Pérez y una sobrina que vivía en la unidad familiar María Monroy López (6).





María La Libertaria. El cuadro es de Jean Marie Ventura Chica


La quinta mujer enterrada es María Silva Cruz, La Libertaria. De todos los personajes que aparecen en esta sección de mujeres  de los sucesos María Silva Cruz fue la que alcanzó mayor popularidad. Estamos sin duda alguna ante el personaje más mediático de los relacionados con los sucesos. María Silva Cruz nació en el cortijo Zapatero (pago de las Algámitas) el 20 de abril de 1915. Transcurrió su adolescencia en un ambiente ideológico anarquista. Su padre y tíos (Jerónimo, Perico y Paco) pertenecían al sindicato. Muy de madrugada, el 11 de enero participó enarbolando una bandera anarquista en la manifestación que por la calle San Juan proclamaba el comunismo libertario y se dirigía a la oficina de arbitrios a quemar recibos y demás papeles. Luego continuó por la mañana realizando labores de enlace entre los distintos puntos donde estaban los campesinos. Cuando por la tarde llegaron los guardias de asalto de Artal estaba en casa de su abuelo, donde vivía. Escapó con su primo Manuel García Franco milagrosamente del asedio y asalto al casarón de su abuelo, huyendo por la ventana de atrás. Huyó a La Morita como muchos casaviejeños, pero al regresar fue detenida y empezó un rosario de declaraciones y detenciones que la conducirían a su estrellato mediático por un lado, y por otro a abandonar a su novio Gallinito por el también cenetista Miguel Pérez Cordón. María se hizo “mediática”. María después vivió en  Cádiz,  desde donde se trasladó a Paterna de la Rivera con Miguel, allí le sorprendió la guerra en julio del 36. Cordón escapó a la zona republicana, pero ella, con un hijo recién nacido, se quedó en el pueblo gaditano. En Paterna  la detuvieron el 19 de agosto y después la asesinaron. La sombra de los sucesos fue siempre muy alargada. Y si en enero del 33 consiguió escapar con vida, en agosto del 36 no tuvo tanta suerte. En ambas fechas había cometido el mismo delito; su significación anarquista. La muerte de la Libertaria se difundió rápidamente. A partir de entonces María Silva ha ocupado un lugar propio en el mundo anarquista y en el social andaluz. En 1951 Federica Montseny escribió una novela corta destinada a mantener su recuerdo. En ella se puede leer:“Tal como es, llena de poesía y tragedia, penetra en la inmortalidad. Es la encarnación y el símbolo del martirio de España. Mariana de Pineda representa un momento de la conciencia y de la vida española. María Silva es la voz, la carne sangrante de un pueblo crucificado".  



Su hijo Juan Pérez Silva dedicó infructuosamente los últimos años de su vida a averiguar dónde estaban los restos de su madre. Se opuso frontalmente a que el actual Hotel Utopía en B/CV se llamara Huertos de la Libertaria. Murió el 31 de octubre de 2012 sin haber conseguido saber donde habían enterrado a su madre. Aunque en Benalup-Casas Viejas hay una calle con el nombre de María la Libertaria próxima a la plaza de los jornaleros, su presencia y  recuerdo es escaso. Aún no se sabe donde reposan sus restos, recientemente se está investigando si se encuentra en una fosa del cementerio de Paterna de la Rivera.

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